El pasado mes de julio con motivo de mi estancia en Nueva York tuve la ocasión de conversar con el Secretario General de Naciones Unidas, el prestigioso ex primer ministro socialista portugués Antonio Guterres. Hay que señalar en primer lugar que Antonio Guterres tiene tras de sí el respeto y reconocimiento unánimes de la Comunidad Internacional por su intensa y comprometida labor durante su anterior desempeño como Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR. Desde las oficinas centrales en Ginebra durante su mandato la ACNUR se multiplico en esfuerzos e iniciativas para paliar los diferentes focos de conflicto en la escena internacional y atender adecuadamente a los millones de refugiados y desplazados. Esa ardua tarea en esos años de Antonio Guterres cobra especial merito y significación al constatar que mientras los conflictos se multiplicaban (Siria, Birmania, Congo, etc.) los recursos económicos y humanos a disposición de ACNUR eran cada vez más limitados.

En sus inicios como nuevo Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres ha dejado constancia de su clara apuesta por el multilateralismo y la diplomacia preventiva como fórmula para afrontar los múltiples desafíos y conflictos que vive el planeta. En este sentido destaca su decisión de impulsar y fortalecer el programa de la «Alianza de las Civilizaciones» como una de las herramientas para promover el diálogo intercultural e interreligioso a nivel mundial.

Hay que señalar que la «Alianza de Civilizaciones» es una iniciativa que surge de la visión del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero y de su prestigioso Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos por impulsar un mecanismo de diálogo entre civilizaciones y culturas en un momento político, tras la guerra de Irak y en pleno auge de la denominada por la administración Bush «guerra mundial contra el terrorismo», especialmente complejo. Esta iniciativa política fue copatrocinada por España y Turquía en Naciones Unidas y se fue abriendo paso y consolidando con la sucesiva celebración de los periódicos Foros de la Alianza de Civilizaciones en diversos países (España, Turquía, Brasil, Qatar, Austria, Indonesia, Azerbaiyán, etc.). Actualmente más de un centenar de países integran el Grupo de Países Amigos de la Alianza de Civilizaciones, entre ellos Estados Unidos, que cuenta también con la presencia de diversas instituciones internacionales como la Comisión Europea, la Liga de Estados Árabes o la Unión Africana.

Desde 2007 por decisión del Secretario General de Naciones Unidas, el surcoreano Ban-Ki-Moon, previo acuerdo de las instancias competentes, se da un carácter oficial a la «Alianza de Civilizaciones» como un organismo más de la estructura de Naciones Unidas y se crea la figura del Alto Comisionado que recae en Jorge  Sampaio, ex Presidente de Portugal. Es en 2009 en la Asamblea General de Naciones Unidas con una resolución suscrita por noventa y seis países donde se reafirma nuevamente el respaldo oficial de Naciones a la «Alianza de Civilizaciones».

En la actualidad la «Alianza de Civilizaciones» se ha consolidado, con el actual Alto Comisionado el qatarí Al-Nasser próximo a finalizar su mandato como un excelente mecanismo para promover el diálogo   intercultural, la cooperación económica y la prevención del terrorismo. Sin duda es ahora cuando se puede constatar el pleno acierto de esta iniciativa tras más de una década de funcionamiento.

La anticipadora visión política del entonces Presidente Zapatero y de su Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, principal ideólogo  y articulador de la iniciativa, en base a su amplia experiencia en África como diplomáticos español y posteriormente en Oriente Medio como Enviado Especial de la Unión Europea para el proceso de paz Árabe-Israelí es reivindicada ahora en Naciones Unidas como un espacio privilegiado para el dialogo y la colaboración.

Los programas de la «Alianza de Civilizaciones» están repercutiendo en iniciativas en diferentes países, con especial atención a la sociedad civil, contribuyendo a abrir espacios para la cooperación. Desde el apoyo a los jóvenes, el fomento a las producciones audiovisuales tolerantes, las campañas de alfabetización, los programas de intercambio universitario, el empoderamiento de la mujer o la difusión de las artes y la cultura así como la construcción de una cultura de la Paz es obvio que la «Alianza de Civilizaciones» ha sido una exitosa idea, surgida en España en 2004, que ha alcanzado grandes logros convirtiéndose en un instrumento de primer orden en el sistema de Naciones Unidas.

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