La maquinaria electoral hecha a andar con todo su impulso orgánico en todos los grandes partidos, pero con muchas herencias insanas del pasado en el caso del bipartidismo. PSOE y PP cuentan con leales a Pedro Sánchez y Pablo Casado mientras apartan a quienes apoyaron a sus rivales o a quienes les hacen sombra. Vuelven las malas mañas del bipartidismo.

Para los dos grandes partidos “Roma no paga traidores”. Pero lo cierto es que el aparato político que representa al PSOE y al PP no siempre sabe agradecer , más en el caso de los socialistas, a quienes realmente se partieron el cobre por el partido.

El pasado fin de semana ha servido para cerrar las listas y presentar las listas de candidatos de los principales partidos para las elecciones generales del 28 de abril. Con dos características comunes: por parte del PSOE y el PP, una marcada depuración de las listas para congregar alrededor de Pedro Sánchez y Pablo Casado a sus fieles; y en casi todas las formaciones, la mediática incorporación de fichajes ajenos a la política que vienen desde el mundo del deporte hasta el Ejército, pasando por la empresa.

Promesas 

Las promesas de integración y de unidad que lanzan los ganadores de las primarias para convertirse en candidatos a la Presidencia del Gobierno -caso de Sánchez y Casado, que han arrinconado a ‘susanistas’ y ‘sorayistas’, respectivamente- se quedan en palabras a la hora de la verdad.

Los susanistas y los pedristas agraviados, que los hay, esperan su momento. Política en vena

De hecho, en el caso del PSOE es la vez en que más se han depurado a partidarios de su rival. En la época de Rubalcaba, según recuerdan a este medio personas que formaron parte del Gobierno de Zapatero, hasta Rubalcaba, al ganar las primarias a la ya fallecida Carme Chacón, aceptó integrar en las listas a diputados y senadores de la política catalana. Susana Díaz no ha tenido tanta suerte.

Tampoco las primarias funcionan más que para cuando los responsables del aparato de ambos partidos coinciden con la voz de la militancia.

El silencio del PP

Mientras que en el PP, los perdedores no suelen abrir la boca a la espera de que algo les caiga más adelante o por el simple hecho de no caer en desgracia, en el caso del PSOE los militantes suelen salir más respondones.

Primarias

No hay más que recordar de qué forma la militancia desautorizó a la gestora socialista que había echado a Pedro Sánchez de la Secretaria General del PSOE y cómo de forma mayorítaria votó en las Primarias para que el hoy presidente del Gobierno volviera a ser el líder del partido.

También es cierto que el PP suele mostrarse más agradecido con quien ayuda o respalda a su líder, incluso con los medios de comunicación que le son más fines.

El PSOE suele mostrarse, salvo en el caso drástico de Susana Díaz con la que no hay piedad ni olvido, más prudente con el enemigo militante y mediático para evitar asperezas, mientras da por hecho que la militancia que apoya debe seguir las directrices del partido sin más compensación que la de trabajar gratis por las siglas socialistas.

La polémica en el PSOE está servida, tal y como ha contado en exclusiva diario16.com, estos días por la decisión de Ferraz de dejar fuera a una parte importante de los candidatos que eligieron los militantes en comunidades como Andalucía, Galicia, Aragón e incluso Madrid.

La herida se cerrará en falso. Los susanistas y los pedristas agraviados, que los hay, esperan su momento. Política en vena.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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