Las Kelly vuelven a denunciar su situación / Foto: Agustín Millán.

Las camareras de habitaciones de los hoteles viven una situación de absoluta precariedad en España. De hecho, como ya ha informado diario16.com en otras ocasiones, cobran 1,5€ o incluso 1€ por cada habitación que limpian, jornadas que no acaban con hasta 30 habitaciones de hotel para hacer en un solo día.

Las ‘Kellys’ vuelven a denunciar su situación

Además, estas condiciones se agravan en verano: «Ya no tienes que hacer una o dos camas, son tres o cuatro, porque vienen familias enteras de vacaciones y se quedan a lo mejor una semana», explica Miriam Suárez, camarera de piso.

La cosa empeora con los pisos turísticos que tienen varias habitaciones, cocina y sala de estar. Hay sobrecarga de trabajo y la presión les causa ansiedad y estrés. Muchas caen enfermas de lumbago, ciática…

Peso del carrito

Eso sí, lo peor son los 240 kilos que pesa el carrito de la lavandería o los 40 kilos que pesa de media un colchón. «Me lesioné en el trabajo preparando una cama, tengo los tendones rotos y llevo siete meses de baja», indica Rozana Hernández, camarera de piso.

En 2018 las Kellys se constituyeron en sindicato y llevan varios años luchando para acabar con la externalización de un servicio que les impuso la crisis.

«Nos perjudica primero en el sueldo, un 40% menos. Te hacen contrato de cinco horas, pero te dicen directamente que tienen que ser ocho. Esas tres horas no se cotizan y a parte no te las pagan. Son 20 o 30 habitaciones y no las puedes hacer en ocho horas», denuncia Vania Arana, portavoz del Sindicato las ‘Kellys’.

Ya han ido varias veces al Congreso para pedir que se modifique el Estatuto de los Trabajadores y que los hoteleros se vean obligados a contratarlas en plantilla, pero de momento la llamada ‘Ley Kelly’ sigue guardada en un cajón. Así que mientras ellas vuelven a salir a las calles.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorLos bosques del mundo, en llamas
Artículo siguienteDependencia… Depende
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre