El coronavirus ha infectado ya a más de 231.000 personas en todo el mundo, de las cuales se han recuperado más de 86.000 y han fallecido 9.394, según las cifras existentes mientras se escribía el presente artículo.

Estamos viendo cómo el COVID-19 está colapsando los sistemas nacionales de países avanzados como China, Italia, Corea o España. Si esta situación ocurre en estos lugares privilegiados desde el punto de vista económico, ¿qué podrá ocurrir en los campamentos de refugiados del pueblo saharaui en los que tantas carencias sanitarias hay?

Si el impacto en contagiados y fallecidos por el COVID-19 es enorme en países con recursos, en los campamentos donde viven refugiados los saharauis sería catastrófico, sobre todo después de que en el año 2018 los recursos económicos con los que contaba el Frente Polisario se redujeron drásticamente.

Las condiciones de vida en los campamentos y los limitados recursos económicos hacen que la disponibilidad de personal sanitario cualificado sea uno de los principales problemas a los que se enfrentan los profesionales a la hora de garantizar el derecho a la salud de la población refugiada saharaui.

Para paliar esta situación, ONG como Médicos del Mundo intentan paliar las carencias con la incentivación del personal sanitario, la formación continua con el personal activo en diferentes programas y el apoyo a la formación local de nuevas matronas, a la vez que presta atención especializada con personal voluntario.

Si coronavirus llegara a los campamentos de Tinduf (Argelia), en los que viven hacinados más de 180.000 seres humanos en unas condiciones inhumanas, afectaría a los saharauis de una manera más agresiva que, por ejemplo, en España o Italia. La población de riesgo en estos campamentos es muy elevada por la situación en que viven: diabetes, deshidratación, desnutrición, infecciones o deshidratación son algunas de las enfermedades más comunes a las que tienen que hacer frente apenas una treintena de médicos. Por otro lado, las infraestructuras hospitalarias son casas de adobe sin apenas ventilación y sin agua corriente. Además, en la gran mayoría es imposible realizar intervenciones quirúrgicas porque no hay quirófanos esterilizados. En esta situación, ¿cómo podrán hacer frente al coronavirus si ni siquiera tienen UCI?

Para el traslado de los enfermos, apenas hay ambulancias donde haya oxígeno, ni, evidentemente, respiradores. También hay una grave carencia de medicamentos que en cualquier hospital de occidente son esenciales, principalmente antibióticos. Por tanto, están muy expuestos a una epidemia.

El problema principal con el que se enfrenta el pueblo saharaui es que ellos viven fuera de lo que se ha dado en denominar «crisis humanitaria», por lo tanto, el número de ayudas de terceros países son muy pequeñas. Los refugiados del Sáhara Occidental llevan 45 años en los campamentos de Argelia desde que se firmaron los Acuerdos de Madrid que la ONU ha calificado como ilegales.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre