Da igual ir a una gran superficie o supermercado de Madrid, Zamora, Albacete o de Huelga. A media tarde los lineales donde se colocan los productos están vacíos. Hay psicosis, miedo a quedarse desabastecidos y aislados en el hogar. Los mensajes de calma no convencen a nadie. Quizá sea un problema de comunicación o de desconfianza.

Ante esta situación, las grandes cadenas garantizan que los supermercados no se van a quedar desabastecidos. Un dato vital para el futuro inmediato de los españoles ante el coronavirus.

Olas de compradores

Las olas de compradores ansiosos por hacer acopio de pasta, arroz, aceite, leche o papel higiénico se reprodujeron en toda España desde primera hora de la mañana hasta la tarde desde el martes pasado.

Es habitual estos días ver carritos repletos, algo poco habitual a primeras horas. Los llevan vecinos que querían abastecerse, bien por el cierre confirmado de los colegios o por si -donde aún no se había tomado la medida- o por si se fuera a anunciar.

Todo el mundo parece querer anticiparse, sin demasiado sentido común, a que, con los niños en casa, les fuera más difícil hacer la compra o a que faltara algún producto básico.

A última hora del día, padres que salían del trabajo y recogían a sus hijos del último día de clase abarrotaban diversos hipermercados de los centros comerciales de los municipios de toda España.

Calma, no hay prevista escasez de productos.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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