Confirmado: Vox no solo envenena el ambiente político con sus bulos, ideologías de odio y tácticas de crispación contra el Gobierno. Sus manifestaciones en coche, como la celebrada el pasado fin de semana en Madrid y en otras ciudades del país, también intoxican los pulmones de millones de personas. Según datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Madrid, la calidad del aire de la capital del Estado empeoró notablemente durante el pasado sábado, especialmente a partir de las 12.00, cuando arrancó la bautizada por el partido ultra como “caravana de la libertad”, que finalmente no consiguió derrocar al Gobierno de Pedro Sánchez pero, tal como se preveía, sí se convirtió en un foco de contaminación acústica, atascos y polución.

Todas las estaciones de medición atmosférica repartidas por el municipio madrileño registraron un incremento preocupante en la emisión de partículas contaminantes. Por ejemplo, la estación de Plaza de España vio cómo los niveles de sustancias tóxicas suspendidas en el aire (dióxido de azufre y nitrógeno) empeoraron ostensiblemente. La situación se repitió también en la estación de Retiro, una de las más céntricas y por tanto más expuestas al aire enrarecido. En la zona del conocido parque madrileño los índices de ozono se dispararon de forma alarmante, pasando de 29 partículas por metro cuadrado a las 8 de la mañana a 133 a las 15.00 de la tarde. El desastre ambiental se mantuvo durante varias horas tras finalizar la protesta del partido de Santiago Abascal, con 123 partículas a las 16.00; 109 a las 17.00; y 101 a las 18.00, según las tablas ofrecidas por el Ayuntamiento de Madrid gobernado por el alcalde del PP Martínez-Almeida. A su vez, los índices de dióxido de nitrógeno en Retiro también alcanzaron los picos más altos a lo largo de la mañana.

A su vez, las partículas PM2,5, que proceden principalmente de los vehículos de motor y las fábricas, registraron sus peores números de las últimas semanas durante la ruidosa concentración. En general, las estaciones de medición de Madrid pasaron a calificar la calidad del aire como “mala” o “regular” en tres de los cinco valores que mide el consistorio.

Queda claro que Vox vino a romper una tendencia medioambiental positiva. Durante los meses de confinamiento se habían registrado en Madrid los mejores niveles de contaminación en décadas. Semanas de estado de alarma y confinamiento a causa de la pandemia de coronavirus habían provocado una drástica reducción del tráfico rodado y de la actividad industrial en la capital, de tal forma que la calidad del aire mejoró espectacularmente, reduciéndose en más de un 60 por ciento la concentración de dióxido de nitrógeno, el mejor dato de los últimos años. Así, el sábado anterior a la manifestación de Vox, cuatro de los cinco valores analizados arrojaron índices calificados como “muy buenos” y solo uno, el de ozono, como “bueno”. En el caso de las partículas PM2,5, que se dispararon este sábado coincidiendo como las protestas del partido verde, también se habían registrado valores muy positivos durante las semanas de confinamiento y cierre de la actividad económica. Una buena noticia para la ciudad, que durante dos meses de estado de alarma había amanecido más limpia que nunca y sin la boina grisácea de contaminación que puede verse habitualmente desde las afueras de la ciudad.

Los científicos cada vez tienen más claro que contaminación y coronavirus están íntimamente relacionados. Los estudios realizados hasta el momento determinan una conexión directa entre las enfermedades que se generan por la exposición a la contaminación −como las dolencias respiratorias crónicas, la hipertensión, la diabetes y el cáncer− y la mayor mortandad por covid-19. Incluso se especula con la posibilidad de que el virus pueda transportarse a través de las partículas contaminantes. Es decir, los niveles elevados de dióxido de nitrógeno en el aire en regiones altamente polucionadas como Madrid, el norte de Italia y la provincia china de Hubei podrían estar asociados con un mayor número de muertes por coronavirus.

Hace años que la Organización Mundial de la Salud viene alertando sobre la nefasta relación entre la contaminación del aire y el estado general de salud de la población. Ya en 2019 se avanzó que la polución era responsable directa o indirecta de al menos 8,8 millones de muertes en todo el mundo. Solo en Europa ese número rozaría los 800.000 fallecimientos. A falta de estudios más concretos sobre esta mortal conexión, ahora ya sabemos que las políticas irresponsables de Vox enferman a la gente. Al igual que las peculiares ideas de la presidenta regional, la popular Isabel Díaz Ayuso, socia de los ultras, quien por lo visto debe seguir pensando que la contaminación ni perjudica la salud ni mata a las personas.

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