Nissan cierra su planta de producción de Barcelona y deja a tres mil trabajadores en la calle. Alcoa recorta su planta de Lugo que da empleo a más de mil personas. Es el paisaje devastado que queda en España tras la pandemia que lo arrasa todo. El sector industrial español venía dando muestras de agotamiento y de una profunda crisis desde hacía años, pero el virus ha llegado para darle la puntilla definitiva. Andalucía es un secarral industrial; el tejido empresarial asturiano, floreciente en el pasado, se ha ido a la ruina por las sucesivas políticas de reindustrialización auspiciadas por Bruselas. Solo el capital extranjero ha tirado en los últimos años de un sector estratégico que nunca ha recibido el suficiente apoyo en inversión, investigación y desarrollo. España ha vivido demasiado tiempo del maná japonés, del dólar de la Ford y de la tecnología china. Unas veces por unas razones y otras por otras, este país no ha sabido construir un tejido industrial propio, competitivo, fuerte, y se ha acomodado en la hostelería, en la barra del chiringuito playero y en el turismo barato, con los que hemos sobrevivido durante demasiado tiempo.

Ahora que se nos viene abajo el modelo, el gigante con pies de barro que era nuestra débil economía (engañosamente elevada a las cumbres del G20) miramos a nuestro alrededor y vemos con temor que estábamos en manos del señor Kawasaki o de míster Rockefeller, cuando no de los jeques árabes, que cuando vienen mal dadas recogen sus fábricas y se las llevan a lugares más limpios de gérmenes, más estables políticamente y sobre todo más baratos. Es la maldita deslocalización que vamos a empezar a sufrir de una forma severa en estos años de pospandemia, paro y miseria.

Mientras tanto, los políticos españoles, esa tribu cainita, siguen en sus cosas de siempre, en sus pequeñas rencillas, en sus duelos fratricidas y cuentas pendientes, tratando de resucitar las dos Españas de negro recuerdo. El espectáculo que dieron ayer en el Congreso de los Diputados no deja ningún lugar a la esperanza. La derecha clásica se ha tirado alegremente al monte, codo con codo con los ultras de Vox y dispuestos a reventar el país. La sesión que dio ayer el PP fue tan triste y desoladora como lamentable, con un Pablo Casado empeñado en convertir el asunto de los informes precocinados de la Guardia Civil sobre la manifestación del 8M y la posterior cadena de ceses y dimisiones de altos mandos en el nuevo caso GAL. Lo de Cayetana Álvarez de Toledo dando rienda suelta a sus instintos más bajos y llamando a Pablo Iglesias “hijo de terrorista” fue sencillamente de frenopático. Todo eso en el día que España celebraba su primera jornada de luto nacional por las más de 27.000 víctimas de la epidemia y mientras los trabajadores de Nissan empezaban a movilizarse para defender sus empleos y el futuro de sus familias. “Tenemos una situación industrial dantesca y que los políticos españoles estén mirando para otro lado no lo entiendo”, se lamentaba un portavoz sindical. Pero Casado está a otra cosa que no es firmar grandes acuerdos para la reconstrucción del país ni aportar ideas para salvar la economía. Está obsesionado con las conspiraciones, con las cortinas de humo y con el montaje definitivo para derrocar al Gobierno. Ya lo ha probado todo para acabar con Sánchez, desde promover caceroladas de ricos hasta dejarse retratar frente al espejo como un James Dean atormentado, pasando por mentir con los datos de la pandemia. Hoy mismo, en otro alarde de inútil juego de patriotas, tiene previsto reunirse con los agentes de la Guardia Civil, una medida muy populista con la que ganará algunos votos en Jusapol pero que contribuirá bien poco a convencer a los japoneses para que se queden en un país tan poco fiable como el nuestro. Qué diferencia con un liberal de los de verdad como Macron, que ha lanzado un plan para reflotar la industria francesa y hacerla más verde y sostenible, inyectando a la Peugeot más de 5.000 millones de euros de fondos del Estado. La racionalidad francesa y el espíritu de las luces vuelven a dar una lección al atavismo, la sinrazón y el instinto violento y autodestructivo español.

Mientras tanto la izquierda en el Gobierno, pese a sus buenas intenciones y llamamientos a la unidad de todas las fuerzas políticas para superar la crisis, tiene escaso margen de maniobra. Con la patronal, el Íbex35 y la banca en contra (más la prensa amarillista y la emisora de radio de la Conferencia Episcopal, que siempre ayuda) poco se puede hacer, salvo recibir con los brazos abiertos el manguerazo de la Unión Europea, el gordo navideño por adelantado de 140.000 millones de euros (77.000 en forma de transferencias a fondo perdido y 63.000 como préstamos que posteriormente tendrán que ser devueltos). Con el gallinero español tan revuelto, el milagro es que Bruselas todavía siga confiando en ese pueblo mediterráneo de ruidosos enloquecidos, irascibles navajeros y resentidos que están pensando todo el rato en cómo hacerse la guerra civil. Los expertos de la UE aseguran que Europa se hace adulta con ese fondo de 750.000 millones de euros para la recuperación económica del viejo continente. Es decir, los europeos maduran y los españoles se infantilizan con sus viejas cuitas, rencillas y juegos peligrosos de siempre. Eso sí, las colas del hambre llenas y la extrema derecha frotándose las manos. ¿Pero qué diablos nos ocurre? ¿Qué pecado hemos cometido para tener que sufrir a esta casta de mediocres que solo piensan en su beneficio personal y no en el bien común del país?

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10 Comentarios

  1. Soy un obrero jubilado,yo si tuviera una empresa haria lo mismo me iria o la venderia antes de estar a la merced de este gobierno lleno de terroristas y comunistas.Y toda la culpa la tiene falconeti por unirse a esta gentuza con tal de ser presidente,pero ya lo pagara muchos simpatizantes del psoe podrido ya no conocemos a este diabolico personaje.

  2. Yo también he sido obrero y como tal siempre he tenido claro que la derecha no me iba a dar nada, sino todo lo contrario. Tenemos un Gobierno que ha sido elegido democráticamente por tres veces. El problema no es la izquierda, es la p…… derecha y quienes la votan. Por cierto, cuando se lleve la empresa, lleves también maletas y enseres y apague la luz. Patriota.

  3. me temo que el abandono de cataluña de empresas seguira y ya estaba antes del coronavirus.
    las empresas buscan seguridad juridica ,despues de tanto tiempo desde el referemdum siniestro en cataluña y siguen yendose ,traslado de sedes sociales y huida de empresas.
    los catalanes tenian que hacer un examen de conciencia de hacia donde van ,parece un suicidio colectivo.
    https://cronicaglobal.elespanol.com/business/otras-seis-empresas-abandonan-hoy-cataluna_137060_102.html
    eso es lo que quiere Soros que tiene comprados a los politicos catalanes y malmete con todas sus organizaciones malignas ,destruirnos.
    y precisamente la guardia civil lo sabe muy bien.

  4. Se ha tomado la pastilla el usuario roman,? porque para decir una sarta de gilipolleces a lo Bolsonaro, o a lo Trump, ya tenemos a los fanaticos de PPVoxC’s.

  5. Yo si tuviera una empresa también me iría de Barcelona,ale A DISFRUTAR LO VOTADO.los que votaron al torra,son los mismos que votaron al marqués coleta de Galapagar,se están riendo de ellos y encima les gusta.

  6. Actualmente soy un jubilado setentón, tuve que trabajar desde mis 12 años hasta los 15 de forma irregular, posteriormente fui alternando. Emigré, retorné (a mala hora). Aún actualmente la mayoría de la economía española está supeditada a decisiones de empresas de fuera del País, desde el turismo (aquí ponemos, sol, camareros, y prostitución) hasta las tecnológicas, sean estás mecánicas o electrónicas. Pregunto, ¿para que valen las clases dominantes españolas, sino son capaces de construir un País?

  7. Como la extrema izquierda ha traído taaaannnnttttaaaa riqueza, Uds rojos sigan con el cuento de la extrema derecha. En España solo hay extrema izquierda y una parte de la población capaz de trabajar, que no quiere hacerlo y con cuentos quiere vivir a expensas de la otra. Uds háganselo mirar. Yo ayudo a una persona enferma, pero a un vago toma pelo de izquierdas no.

    • Y qué ha traído la derecha de Rajoy? Además de la opresión más dura de la historia al TRABAJADOR? el trabajador es la parte de la población que es vaga y no quiere trabajar? Consideraría vaga a las personas que trabajan 12h diarias o más para cobrar 1000 euros? Porque a muchos de ellos les dejo Rajoy en el paro y al que no, trabajando como un ESCLAVO para no llegar a fin de mes. A ver si no se enteró bien y el VAGO al que usted se refiere, es en realidad un ESCLAVO al que dejaron los suyos en el paro?
      No será que en realidad los vagos son los niños de los papás (empresarios de turno) que no saben lo que es cotizar, como el gran “héroe” suyo llamado Pablo Casado?
      No desprecie al que le pone su tratamiento en el hospital, porque si lo hace podría equivocarse la próxima vez.
      Tampoco al: conductor de autobús, vigilante de seguridad, camionero, reponedor, taxista, cajera del supermercado, policía, conductor de VTC…etc, porque también podrían equivocarse cuando los necesite.
      O es usted de la casta de Casado, o es de los obreros de derechas que tienen el síndrome de Estocolmo ( hay que tenerlo para votar a tu propio opresor)
      Tenga cuidado con a quien insulta…

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