La última ocurrencia de Trump, tan peligrosa como absurda, ha sido la de plantear que si los productos desinfectantes funcionan en las superficies, por qué no inyectarlos en los pulmones, por ejemplo.

Durante la sesión informativa del grupo de trabajo sobre COVID-19 de la Casa Blanca de ayer, se presentó el informe de los expertos que afirma que los rayos del sol reducen notablemente al virus.

Al explicar esto, Trump reaccionó diciendo que se podría utilizar una «luz ultravioleta tremenda» sobre o dentro de los cuerpos como tratamiento. Después, preguntó si había alguna manera de que se pudiera inyectar el producto desinfectante en el cuerpo de la gente infectada (desinfectante de superficies).

Semejante barbaridad ha encontrado una respuesta inmediata y contundente, ante la peligrosidad que supone que alguien como el presidente de los EEUU haga semejantes manifestaciones públicas.

Los primeros en reaccionar fueron médicos y expertos sanitarios: «Esta idea de inyectar o ingerir cualquier tipo de producto de limpieza en el cuerpo es irresponsable y peligrosa», afirmó el neumólogo y experto en políticas de salud global. «Es lo que hace la gente cuando quiere suicidarse», afirmó.

Y así, el propietario de Lysol y Dettol, una de las empresas de productos desinfectantes acaba de emitir un comunicado para dejar claro que bajo ningún concepto sus productos son para uso en el cuerpo humano. Ni ingeridos, ni pulverizados sobre la piel, ni inyectados. También se ha pronunciado Reckitt Benckiser, propietario de las marcas Vanish y Cillit Bang. «Nuestro productos desinfectantes e higiénicos solo deben usarse según lo previsto y de acuerdo con las pautas de uso. Lean la etiqueta y la información de seguridad», señalan en su comunicado.

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