Se equivocan quienes creen que el campo es de derechas. Las hijos e hijos de la España Vaciada tienen pocas referencias políticas. Hasta ahora, el bipartidismo les mantuvo siempre en el vagón de cola, perdiendo derechos y recursos que se compensaban por las ayudas comunitarias, con las que durante años les callaron la boca. Justas son las reivindicaciones del campo -que ayer enumeraban ante el ministro de Agricultura-, aunque la discriminación que sufre ha sido alimentada en buena medida por el PP durante décadas y por la discriminación entre el terrateniente frente al currante.

Se equivocan quienes creen que el campo es de derechas

La movilización, convocada bajo el hashtag #AgricultoresAlLímite, tiene como protagonistas a COAG, UPA y ASAJA, las tres grandes organizaciones que controlan un sector que lleva décadas de discriminación y olvido. Que estas organizaciones sean, tal y como se les acusa desde la izquierda y claramente ha declarado el líder de UGT, conservadoras, no le quita un ápice del valor al colectivo.

Carlos Benavides, agricultor de Ávila, explica clara la situación a diario16.com, “es difícil no compartir el sentir de la movilización” afirma, al tiempo que reconoce que “se haya elegido montarla contra Gobierno de coalición para liarla”.

Por su parte, Jorge Rodríguez, ganadero gallego, explica que “podemos discutir el momento político, pero también esto forma parte del carácter reivindicativo”. “Yo no soy de derechas, pero no puedo negarme a reconocer que todos los puntos de la reivindicación son justos y necesarios”.

Si alguien conoce bien la España Vaciada es su portavoz en Unidas Podemos, el líder de la coalición de Castilla y León, Pablo Fernández. Y acusa al PP, que lleva gobernando más de tres décadas en la comunidad, que “lo único que han hecho es poner una alfombra roja a los oligopolio, a las grandes multinacionales y a la gran distribución”. A su juicio, “urge amparar a los pequeños agricultores y ganadores a título principal, garantizar un precio mínimo en origen y regular la cadena alimentaria”.

Grandes subvenciones para los terratenientes

.El campo tiene dos caras: la del pequeño agricultor y/o ganadero y las de los terratenientes que, por cierto, son los que suman las mayores subvenciones.

De hecho, sólo 16 beneficiarios de la PAC en la Comunidad de Castilla y León cobran 6,4 millones de euros frente a los 15.000 pequeños agricultores que se reparten 9,7.  Las opas denuncian el desigual reparto de las ayudas y apuestan por primar al agricultor y ganadero “genuino”.

”Lo único que ha hecho el PP es poner una alfombra roja al oligopolio”

Las estadísticas del Ministerio demuestran el desequilibrio del reparto de las ayudas directas de la PAC, con una minoría de grandes perceptores. No en vano, Castilla y León cuenta con 16 beneficiarios que cobra más de 300.000 euros como propietarios de explotaciones –con una media de 400.000 euros- mientras que 14.982 pequeños agricultores cobran menos de 1.250 euros. El grueso de los agricultores de Castilla y León (57.572) percibe entre 1.250 y 60.000 euros, hasta repartirse 749,1 millones de euros. Además, hay otros 1.113 profesionales con ayudas directas entre 60.000 y 100.000 euros, que en conjunto perciben 82,5 millones euros. Por último, otros 372 beneficiarios cobran 51,6 millones.

Los cerca de 900 millones de euros que deja la PAC en la Comunidad suponen el 18,4 por ciento del total de dinero que recibe España (4.881,5 millones de euros). La cuantía que recibe Castilla y León es la segunda más alta del país, solo por detrás de Andalucía, que aglutina casi el 30 por ciento de las ayudas de la PAC, hasta los 1.449,5 millones. Por detrás, están territorios como Castilla-La Mancha (659,1 millones), Extremadura (508,7 millones) y Aragón (421,5 millones de euros).

El reparto de la PAC puede variar con la reforma que propone la Comisión Europea para aplicar recortes progresivos de las ayudas directas cobradas a partir de los 60.000 euros, que perjudicaría e los que ahora perciben más dinero.

Principales reivindicaciones

Las principales reivindicaciones que han generado las movilizaciones son:

  1. Falta de precios justos: Los agricultores y ganaderos no obtienen un precio justo por sus productos que les permita alcanzar una mínima rentabilidad. El motivo: el desequilibrio de la cadena agroalimentaria, que provoca que gran distribución e industrias sean pocos y poderosos y los agricultores muchos y dé
  2. Subida de los costes de producción: La subida de los costes de producción de todo tipo se convierte en un enorme problema para los agricultores y ganaderos, que no tienen capacidad de trasladar esa subida al precio de sus productos y se ven obligados a vender por debajo de sus costes. Esto ahoga a los productores de forma sangrante, hundiendo sus posibilidades de futuro y abocando al cierre a muchas explotaciones.
  3. Recortes en las ayudas: las ayudas provenientes de Europa e incluso las que destina el Gobierno central y las Comunidades Autónomas llevan años sufriendo recortes. La situación de fragilidad es tal que obliga a destinar más fondos para apoyar a un sector estratégico y clave para el futuro de la sociedad.
  4. Barreras comerciales:La imposición de barreras comerciales como el veto ruso, el Brexit o los aranceles de Trump a las aceitunas de mesa, al aceite y al vino son un grave problema para dar salida a muchas producciones que son demandadas y valoradas en el exterior. La balanza comercial de España se resiente, y la economía de los agricultores y ganaderos, má
  5. Empoderamiento de los agricultores y ganaderos: Somos un actor clave en el futuro de la sociedad, pero no somos valorados como tal. Sin nosotros, no hay alimentos. Sin nosotros, no habrá un medio rural vivo y con futuro. Sin nosotros habrá más despoblación. Desde UPA hacemos un llamamiento a la sociedad para que el orgullo rural se extienda a toda la población. Sólo un país orgulloso de sus orígenes –rurales- y de sus valores –como nuestros alimentos y nuestra gastronomía- podrá tener un futuro pró
  6. Reto climático: Los agricultores y ganaderos están aprovechando las protestas para defender su papel en relación con el reto climático. La capacidad de la agricultura y la ganadería para gestionar el entorno es indiscutible. Sin nuestras actividades tendríamos una naturaleza más asilvestrada y sin control y más riesgo de incendios forestales y desertificación.
  7. Control de la fauna salvaje: La convivencia entre la agricultura, la ganadería y la fauna salvaje debe ser controlada y regulada para que sea viable. No es conveniente confundir protección de la naturaleza con un silvestrismo mal entendido. La mejor manera de proteger a las especies salvajes es regulando sus poblaciones y permitiendo una convivencia real entre la fauna salvaje y el ser humano.
  8. Reglamentación de ciclos cortos de comercialización, productos de proximidad y etiquetado en origen: Las leyes deben dar respuesta a los problemas de los ciudadanos, no generar más perjuicios de los que resuelven. Urge un cambio legislativo para permitir que agricultores y ganaderos lleven a cabo la venta directa de sus productos. En materia de etiquetado, urge imponer la obligatoriedad de reconocer el origen de todos los alimentos en su etiqueta.
  9. Freno a la especulación con los productos agrarios: Mientras la rentabilidad de la agricultura está bajo mínimos, siguen produciéndose prácticas comerciales abusivas y desleales. Los intermediarios deben ser conscientes de su papel en la cadena agroalimentaria. La Ley de cadena alimentaria debe cambiar y hacerse más exigente con los que abusan.
  10. Reivindicación del papel vertebrador de la agricultura y la ganadería frente al despoblamiento, a los problemas ambientales y territoriales: La preocupación de la opinión pública sobre el problema demográfico y territorial crece día a día. El debate sobre la España vaciada ha saltado a los primeros niveles. Sin embargo, en ese debate los agricultores y ganaderos debemos cobrar un mayor protagonismo. Sin nosotros, no habrá futuro para el medio rural.

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