Mala noche para los “ayuntamientos del cambio”. Los resultados negativos de las pasadas elecciones generales no auguraban nada bueno para Podemos y sus confluencias. Las divisiones y rencillas internas entre los distintos partidos del mundo morado han condicionado el resultado final. Los electores de izquierdas han penalizado los comportamientos de ciertos dirigentes y el resultado es que el PP de Pablo Casado ha logrado reponerse del batacazo del 28A, salvando algunas ciudades emblemáticas como Madrid. El líder del PP no olvidará esta noche electoral. Cuando todo el mundo pensaba que tendría que presentar su dimisión hoy lunes, ocurrió el milagro.

Solo Kichi en Cádiz y Joan Ribó en Valencia han logrado salvar los muebles. El primer edil gaditano obtiene 13 escaños con más del 95% de los votos escrutados, a uno de la mayoría absoluta, de modo que parece que podrá reeditarse su pacto con el PSOE. La imagen de José María González Kichi empujando con confianza y tranquilidad el carrito de su bebé, entre las felicitaciones de sus paisanos, es todo un mensaje a la cúpula de Podemos y a Pablo Iglesias, con el que ha mantenido desavenencias en los últimos tiempos. Los gaditanos han valorado la gestión de su alcalde, un hombre auténticamente de izquierdas, de la izquierda anticapitalista, que predica con el ejemplo.

A su vez, Ribó podrá repetir en la Alcaldía de la Ciudad del Turia. Los valencianos han decidido que su trabajo de recuperación de las cuentas públicas tras los años del despilfarro y la corrupción ha sido positivo y le han dado un aprobado en el examen. Superado el 98% del escrutinio, Ribó podrá pactar con el PSOE para seguir gobernando Valencia. Con un 27% de los votos, Compromís es la principal fuerza de la capital valenciana.

Las cosas pintan mal para el bloque progresista en la capital de España. A última hora de la noche ya se sabía que Manuela Carmena perderá el Ayuntamiento madrileño, mientras que el popular José Luis Martínez-Almeida será el nuevo alcalde. La causa hay que buscarla, sin duda, en los 40.000 votos de Sánchez Mato (Madrid En Pie) que se perderán inútilmente. Esa fragmentación de la izquierda ha resultado decisiva una vez más y habrá que preguntarse por qué Pablo Iglesias pidió el voto para Sánchez Mato, allanando el camino a la victoria de las derechas. El PP, con 14 escaños, más los 11 de Begoña Villacís (Ciudadanos) y los 4 de Ortega Smith (Vox) dan la mayoría absoluta al ‘trifachito’.

Pero si la izquierda ha perdido por sus propios errores el gobierno municipal cuando nadie se lo esperaba, también peligra el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. El hundimiento de Podemos ha terminado arrastrando al PSOE y el PP de Isabel Díaz Ayuso podría hacerse finalmente, y contra todo pronóstico, con el poder regional. De madrugada, los responsables populares improvisaban un escenario a toda prisa en la sede del partido en Génova 13. Por lo visto ni siquiera ellos confiaban en la victoria antes de la jornada electoral. Díaz Ayuso apunta a presidenta, algo que se antoja surrealista, ya que la candidata popular se ha mostrado durante toda la campaña como la reina de la declaración polémica gratuita, de las propuestas friquis y del dislate político.

En Barcelona, ERC ha ganado las elecciones con comodidad y logra desbancar a la actual alcaldesa, Ada Colau, pese a que ambas formaciones han obtenido 10 concejales.

En A Coruña, En Marea sufre otro revés para los ayuntamientos del cambio. Xulio Ferreiro pierde la alcaldía, que pasará a manos del PSOE. Con todo, En Marea seguirá siendo necesaria para la conformación de un gobierno progresista. Algo es algo en una noche nefasta para Podemos, mientras el PSOE puede respirar tranquilo, ya que sus votantes remataron la faena del 28A tal como pedía Sánchez.

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