Intervención de Abascal.

Muy difícil, o fácil según se vea, se lo ha puesto el diputado de Vox, Ignacio Garriga, al líder de los populares, Pablo Casado, para votar “no” a la moción de censura que ha presentado la ultraderecha para marcar las distancias con el PP.

Génova ya anunció que hasta que hoy Pablo Casado no intervenga en la tribuna no dará a conocer el sentido de su voto. Al margen de lo que tuviera pesado el presidente del PP, con los discursos de Garriga y Abascal, donde no han faltado críticas a la derecha moderada,

Vox quiere y necesita que el PP se desmarque de su moción de censura para mantener distancias ante un electorado ultraderechista que buscaba oír todas y cada una de las barbaridades que ha soltado el diputado Garriga desde la tribuna. Así, el responsable de defender la moción de censura -después de que otras personas, como el ex ministro de Aznar Mayor Oreja se negaran a participar en este circo de Santiago Abascal- cumple el guion para desplegar las temas favoritos de la ultraderecha: «inmigración ilegal», «virus chino» y «gobierno socialcomunista”.

Abascal, por su parte, no ha decepcionado a los suyos, que aplauden en pie como las Cortes hacían con Franco en sus discursos, tras anunciar que el Gobierno de Sanchez es el peor en 80 años. El líder ultraderechista arranca su intervención en la moción contra Sánchez con su discurso de siempre: «No son un gobierno; son un frente popular social Abascal, presidente de Vox, como candidato al ternario en la moción de censura a Pedro Sánchez, ha seguido con el mismo discurso disparatado que hace perder tiempo y dinero a la Cámara y a los españoles. Un tiempo y un dinero que no le sobra a España para luchar contra el coronavirus.

Pablo Casado tiene una oportunidad de mostrar respeto a las instituciones y a los españoles. Fácil se lo ha puesto Vox. Veremos.

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