“Las desigualdades de género influyen en el despoblamiento rural”, según Mari Carmen Barrera, presidenta en funciones del Consejo Económico y Social, (CES). A su juicio, “la consecución de la igualdad de género se convierte en una condición indispensable para disminuir la masculinización del medio rural. Y estas desigualdades se expresan en el reparto de las tareas domésticas, la gestión de la dependencia y los mercados de trabajo”, ha destacado.

La presidenta del Consejo Económico y Social ha participado en la presentación del estudio sobre “Derechos de las Mujeres en el Medio Rural”, promovido por Mundubat y la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES) y COAG, como organización representada en el CES, y cuya actuación ayuda de manera decisiva a que los temas del mundo rural estén presentes en nuestros trabajos.

Estudio

Barrera ha enlazado el Estudio que se ha presentado con las propias actividades del CES, relacionadas con el medio rural, y también con la participación laboral de las mujeres. El pasado año el CES elaboró por propia iniciativa un Informe sobre el Medio Rural y su Vertebración Social y Territorial. Este Informe partía de dos consideraciones generales:

“El mundo rural se ha vuelto más diverso y complejo, así como las nuevas formas de entenderlo y definirlo”, ha señalado Mari Carmen Barrera, para quien uno de los principales problemas a los que se enfrenta el medio rural en España “es el despoblamiento”. La perspectiva de revertir la despoblación es muy complicada cuando afecta a áreas de baja densidad, desequilibradas en su estructura de edades y género.

La presidenta del Consejo Económico y Social ha destacado que la perspectiva de género “aparecía ya en estas consideraciones generales. Y, a partir de ellas, el CES indicaba que: Las posibilidades de crecimiento y desarrollo de las zonas rurales están ligados a la permanencia de esta población con edades intermedias, pues son las personas encargadas del trabajo productivo, reproductivo y de cuidados de mayores. Dicha permanencia depende de que sus perspectivas de vida estén garantizadas dentro de unos estándares básicos, lo que significa, entre otras cuestiones, posibilidades de empleo y acceso a la educación, la sanidad, la cultura, o la cobertura social”.

La menor presencia infantil y de jóvenes en el medio rural es fruto tanto de la tendencia de estos últimos a abandonar las zonas rurales, como de la masculinización en los grupos “jóvenes adultos”, que explica en parte los bajos índices de natalidad.

“La masculinización rural se produce en las edades jóvenes e intermedias, debido a la existencia de una emigración femenina importante en dichas edades, propiciada en parte por la falta de igualdad respecto al trabajo productivo y reproductivo, y facilitada por su mayor nivel educativo”, ha señalado, defendiendo la incorporación en igualdad de condiciones a las mujeres en la España vaciada.

También ha analizado las dificultades para alcanzar la igualdad, y estás afectan tanto a “factores específicos del medio rural, como otros de carácter general que inciden en la inserción laboral de las mujeres”. Y más detalladamente “a la digitalización de la economía y a los sistemas de atención a la dependencia”, ha señalado.

Hablando del medio rural, la presidenta del CES considera que “el carácter familiar de gran parte de las explotaciones del tejido económico rural determina una participación subordinada de las mujeres en las empresas agrarias, y ello se debe en gran parte por la pervivencia de estereotipos de género”.

Brecha digital territorial

Mari Carmen Barrera ha defendido la plena conexión de la España vaciada, y también que las mujeres adquieran las capacidades tecnológicas que condicionan la incorporación a la economía digital.

Atención a la dependencia

Y respecto de la atención a la dependencia, Mari Carmen Barrera ha señalado que en el CES están trabajando para elaborar un Informe específico, “este Consejo toma en especial consideración el hecho de que sean las mujeres quienes, de forma mayoritaria, se encargan del cuidado de los mayores dependientes. Y esto, claramente, puede constituir un escollo para la participación laboral de las mujeres, especialmente las de edades superiores a los 55 años, que son las principales proveedoras de cuidados informales a la población dependiente”.

En general, y en particular “en el medio rural, el desarrollo del Sistema de Atención a la Dependencia es fundamental para la necesaria participación laboral de las mujeres”, ha concluido la presidenta en funciones del CES

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