Foto: Agustín Millán.

La igualdad real y el feminismo son movimientos tan grandes, tan justificados, que ni siquiera el Covid19 lo puede parar. El machismo sistémico que aún plaga las filas de Vox y, en gran medida, del Partido Popular, ha aprovechado la crisis sanitaria para intentar asestar un golpe a la revolución pacífica y justa de las mujeres en busca de la igualdad real.

Los ataques contra las manifestaciones del Día de la Mujer no son más que el aldabonazo final de quien sabe que está perdiendo la batalla por mantener el sistema patriarcal en el que las mujeres están sometidas al hombre sólo por el hecho de ser mujeres. No hay peor reacción que la que se produce cuando se sabe que se ha perdido la lucha porque ahí entra un concepto muy peligroso: el ir a por todas porque ya no hay nada que perder.

El machismo está perdiendo, el patriarcado ya va cediendo terreno ante lo que es imparable: la igualdad real. Eso, desde muchos sectores, se ve con los mismos ojos con los que la Inquisición valoraba los avances de la ciencia. Por eso quieren llevar a las mujeres a la hoguera pero, como no pueden parar los éxitos del feminismo, necesitan utilizar cualquier excusa, por falsa que sea, para intentar desacreditar la lucha justa, pacífica y digna de las mujeres.

Para ello no dudan en utilizar a los tribunales y a jueces y juezas que son contrarias al feminismo, que no creen en la igualdad real, que no dudan en rechazar órdenes de protección y alejamiento para mujeres maltratadas que, por esa decisión judicial, terminan siendo asesinadas.

El Día de la Mujer hubo una menor asistencia a las manifestaciones, es cierto, pero es de una irresponsabilidad manifiesta achacar esa bajada de participación al miedo al Covid19, sobre todo si esa afirmación viene de boca de la persona que, por su cargo, es la responsable de defender la igualdad. Una ministra de Igualdad no puede dar munición a los que desprecian al feminismo y eso es algo que saben todos aquellos con la experiencia necesaria para desempeñar un cargo tan importante en los tiempos que corren. También es una irresponsabilidad entregar el dinero de las campañas de concienciación para la igualdad a los foros que, precisamente, son los que están claramente posicionados en favor del patriarcado. Es como si Napoleón hubiera entregado dinero al duque de Wellington para que no le atacara en Waterloo. Tal vez la ministra pensó que, si daba publicidad a esos medios, no la atacarían. Una persona con experiencia suficiente sabe que hay lugares donde el dinero no tapa bocas. Como dijo Séneca, «la inexperiencia destruye e inutiliza muchas buenas ocasiones».

Según los datos oficiales, las manifestaciones contaron con menos asistencia, pero hay que tener en cuenta otros factores, no sólo el virus, porque, por ejemplo, ese día las condiciones atmosféricas no eran las adecuadas. El Covid19 no tuvo nada que ver, como tampoco las manifestaciones del 8M. Durante la semana posterior la vida continuó, los metros se llenaban en las horas punta, los grandes almacenes estaban repletos de gente, las universidades seguían manteniendo sus eventos (de eso puedo dar fe) a pesar de que ya había casos positivos, las oficinas bancarias estaban abiertas, los aeropuertos mantenían las colas para embarcar en los aviones… Estos ejemplos demuestran que si hubo menos gente en las manifestaciones, no fue por el miedo al virus, fue por otros factores externos al propio movimiento feminista.

Es más, las organizaciones de lucha por los derechos de la mujer, si hubiera existido un riesgo real para el contagio, habrían sido las que hubieran cancelado las movilizaciones. Sin embargo, no se hizo.

Las derechas y los ultras, como hicieron los policías de Miami, deberían pedir perdón de rodillas a las mujeres que luchan por la igualdad real, porque culparlas de que fueron las que propagaron el virus, como se está haciendo incluso en sede judicial, es ruin, miserable e indigno de representantes de la ciudadanía.

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4 Comentarios

  1. No podría estar más de acuerdo con este artículo, esta demostración de prejuicio hacia las mujeres es muy indignante, es que esta gentuza es tan misógina que ni siquiera se toma la molestia de intentar disimularlo.

  2. Qué basura de artículo, de lo peor y lo más sectario que he leído en tiempo; mentiras, insultos, descalificaciones y falacias. Vomitivo.

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