La presidenta madrileña, este viernes, durante una reunión con el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili.

El “icono” del líder del principal partido de la oposición, Pablo Casado, en la lucha contra la pandemia del coronavirus en España se llama Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que hasta este viernes tiene contabilizados un total de 8.931 fallecidos de las 27.940 muertes registradas en todo el país. Prácticamente un tercio de las defunciones se han registrado en la región de Madrid. Los contagiados suman hasta hoy viernes 233.037 casos en toda España y la Comunidad de Madrid es, con gran diferencia, la que encabeza por comunidades esta estadística con 67.049 casos detectados, un tercio del total también.

Casado, en vez de hacer bandera de la gestión de otros presidentes autonómicos populares como el gallego, el murciano o de Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía, con mejores datos que la presidenta madrileña, ha optado por el frentismo a toda costa contra el ejecutivo de Pedro Sánchez, evidenciado con su “no” a la quinta desescalada aprobada esta semana por el parlamento y su apoyo a las concentraciones masivas de protesta.

Pese a los datos incontestables que dan la dimensión de la gestión de Díaz Ayuso de la crisis, la presidenta madrileña ha ido pregonando de entrevista en entrevista, con más o menos acierto en su puesta en escena, que el Gobierno de Pedro Sánchez utiliza “criterios políticos” para haber dejado a la comunidad que preside en la fase 0 de la desescalada desde hace tres semanas consecutivas. Esta presidenta autonómica es la misma que el pasado 26 de febrero, dos semanas antes de decretarse el estado de alarma por Sánchez el 14 de marzo y con un primer caso ya registrado en Madrid, pedía tranquilidad a la población porque estaba “todo previsto” ya que el contagio por la Covid-19 deja síntomas “incluso menores que los de una gripe”.

Un demoledor hilo publicado en Twitter por una usuaria, que rápidamente se ha hecho viral, detalla una larga lista de contradicciones de la máxima dirigente de la Comunidad de Madrid en su gestión de esta crisis sanitaria, cuyos principales números incontestables están ahí en número de fallecidos y afectados respecto al resto de comunidades.

Pese a todo, la presidenta ha elevado al Tribunal Supremo la crisis sanitaria en un intento de enmarañar una frustrada desescalada por unos datos más que dudosos de óptima gestión. El líder del PP, sin dudarlo un instante, ha abanderado su lucha en vez de sumarse a  la gestión de otros presidentes autonómicos populares, como los de Galicia, Murcia y Andalucía, que sí han presentado cifras mucho más positivas que su colega madrileña.

El primer día de marzo, Madrid había pasado en solo cuatro días de uno a diez casos contabilizados. Cuatro días después, se contabilizó el primer fallecido en la Comunidad de Madrid y los casos registrados ya se elevaban a 90, tres veces más que en Cataluña. Pese a estos datos alarmantes, la presidenta madrileña envió una circular a todos los trabajadores públicos para que continuaran trabajando con “toda normalidad”.

Los casos de contagio seguían extendiéndose por la comunidad madrileña a pasos agigantados. El polémico 8 de marzo, los infectados se habían duplicado en solo tres días y los fallecidos eran ya ocho. Ese mismo día tan controvertido y utilizado políticamente, Ayuso convocó en un instituto a 1.200 opositores al tiempo que avisaba al Gobierno central del estado de “emergencia” sanitaria por la pandemia.

Madrid registra un tercio de los afectados y fallecidos en toda España y la presidenta madrileña dijo a finales de febrero que el coronavirus dejaba unos síntomas “incluso menores que los de una gripe”

Cuando el 11 de marzo, tres días antes de decretar Pedro Sánchez el estado de alarma, era Trending Topic en Twitter el mensaje “#cerradMadrid, Díaz Ayuso responde sin dudarlo que “Madrid no se va a cerrar” y pedía “no difundir bulos”.

Y después del 14 de marzo, ya vino todo lo demás: lo del positivo por Covid-19 de la presidenta, lo de la decisión de confinarse en “su domicilio”, lo del piso de lujo “prestado” por el empresario Kike Sarasola,  lo de la compra de “mascarillas fantasmas”, lo de los aviones “desaparecidos” con material sanitario…

Así hasta este viernes 22 de mayo en que por fin la Comunidad de Madrid consigue pasar a la fase 1 de la desescalada, aunque su objetivo era llegar directamente a la fase 2 sin contemplar los periodos sanitarios establecidos por los protocolos preceptivos.

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