La llegada masiva de personas buscando asilo y refugio no es casual. Es una estrategia de presión a la UE por parte de Turquía, ante la situación del conflicto en Siria.

Piezas que se mueven en una partida difícilmente comprensible si no se conocen bien las posiciones, las estrategias y el origen de todo un conflicto que tiene unas consecuencias brutales a nivel humanitario.

Turquía abrió sus fronteras el jueves pasado y según están apuntando desde el gobierno griego, en lugar de enfrentar el contrabando de personas, podría estar incluso propiciándolo. Sería su manera de presionar a la UE para que reaccione ante el conflicto Sirio.

Turquía, como miembro de la OTAN que es, tiene derecho a pedir el auxilio de sus socios. El secretario general de la OTAN, ante la solicitud que hizo Turquía, reaccionó expresando su apoyo a Ankara durante la consulta extraordinaria: condenó los ataques a la provincia de Idlib llevados a cabo por Siria y por Rusia y pidió a ambas partes que respeten el derecho internacional.

El conflicto entre Rusia y Turquía en Siria ha aumentado su tensión durante los últimos meses. Por su lado, Moscú ha apoyado en todo momento al gobierno sirio, y Turquía, por su parte, se ha declarado enemigo de Bashar Al Assad, apoyando a los grupos de la oposición.

Por parte de Rusia, acusan a Turquía de haber operando junto a “unidades de lucha terrorista”.

Sin embargo Rusia y Turquía tienen también intereses comunes: el gasoducto Turkish Stream que acaba de comenzar a operar el pasado mes de enero, es uno de los proyectos que tienen juntos. Igualmente, el turismo ruso es muy importante en Turquía. De hecho, tras el incidente aéreo del 2015, Rusia prohibió los viajes a Turquía y tuvo consecuencias directas muy negativas para ellos.

En materia de defensa, sin ir más lejos, Turquía acaba de comprar los sistemas de defensa antimisiles S-400 a Rusia en el año 2019.

Idlib: un desastre humanitario

El ejército sirio, apoyado por Rusia, está bombardeando la región norteña de Idlib (Siria). Sus habitantes son los que salen huyendo de allí para refugiarse en Turquía, y desde allí, a su vez, son trasladados a las costas griegas para entrar en Europa.

Del casi millón de personas que ha tenido que huir, se estima aproximadamente la mitad son niños. Y la otra mitad, la mayoría mujeres. No hay suficiente lugar para albergarlos a todos y muchos de ellos están viviendo en tiendas de campaña, porque no encuentran lugar donde ser atendidos. La situación es realmente alarmante: bajas temperaturas, escasez de alimentos y medicinas. Hay niños que ya están llegando a morir por hambre y por congelación.

La ruta para llegar a Turquía es muy costosa: casi nadie puede permitirse pagar los casi dos mil euros que cobran las mafias para pasar a las personas de un lado al otro. Sin embargo desde el jueves, están haciéndolo gratis.

Según ha señalado Naciones Unidas, la situación de Idlib podría ser el mayor desastre humanitario del siglo XXI.

Está prevista una cumbre entre Turquía, Rusia, Francia y Alemania para el día 5 de marzo, donde tendría que abordarse esta situación de alerta humanitaria.

 

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