El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la Fundación BBVA han presentado un análisis detallado que cuáles son las carreras universitarias con más salidas laborales. Medicina es primera con una tasa de afiliación a la Seguridad Social del 92,1 y con unas bases de cotización superiores a 34.000 euros.

La inserción laboral de los titulados depende de sus tasas de ocupación, de si los puestos de trabajo conseguidos se ajustan a la formación recibida y de los salarios que obtienen.

Las tasas de afiliación a la seguridad social varían entre el 92,1% de Medicina y el 51% de Bellas Artes; el desempeño de ocupaciones propias de universitarios oscila del 99,7% de Medicina al 14% de Turismo que se sitúa en ultimo lugar. Mientras las bases de cotización de los médicos superan en promedio los 34.000 euros, no alcanzan los 16.000 en los titulados en Conservación y Restauración de Patrimonio.

Es muy significativo cómo las carreras universitarias que tienen que ver con la cultura, están entre los puestos 84 al 100

Es muy significativo cómo las carreras universitarias que tienen que ver con la cultura, como Arqueología, Conservación y Restauración, Bellas Artes, Historia del Arte, están entre los puestos 84 al 100. Y cómo las carreras derivadas de las ingenierías se sitúan entre los primeros puestos, y mayoritariamente ocupados por hombres, exceptuando la medicina y la enfermería.

A pesar de que la medicina y la enfermería están entre los mejor valorados, la falta de estos especialistas va a ser dramática cuando nos acerquemos a la edad de jubilación del ‘baby boom’ de los años 55 al 70 del siglo pasado.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades publicó en julio de este año un informe que permite abordar cómo es la inserción laboral de los universitarios, diferenciando un centenar de campos de estudio (99 disciplinas que agrupan los centenares de titulaciones que se imparten). Ofrece datos de Seguridad Social sobre la inserción laboral de los universitarios egresados en el curso 2013-14, siguiéndolos hasta cuatro años después de concluir sus estudios. La inserción laboral tiene que ver con lograr un empleo, pero también con la calidad de este. El indicador prima aquellas titulaciones que tienen valores altos en las tres variables consideradas y no sólo en alguna de ellas.

Si agregamos estos índices en las cinco tradicionales ramas de enseñanza (artes y humanidades, ciencias sociales y jurídicas, ciencias, ingenierías y arquitectura, ciencias de la salud) observamos que el 78% de los graduados en alguna titulación asociada a ingeniería y arquitectura presentan una inserción laboral superior a la media. Sin embargo, este porcentaje se invierte en el caso de las ciencias sociales y las humanidades donde el 80% y el 86% de sus egresados, respectivamente, tienen una inserción laboral inferior a la media. Las diferencias que existen entre tasas de empleo por titulaciones se agravan cuando consideramos también la adecuación entre empleo y formación y las remuneraciones percibidas.

El ranking lo encabezan las ciencias de la salud (Medicina, Enfermería, Óptica) y las ingenierías (Aeronáuticas, Tecnologías Industriales, Computadores, Energía, Telecomunicación, entre otras), y también en posiciones avanzadas aparecen Matemáticas y Educación primaria. La mayoría de las disciplinas que componen estas ramas tienen índices de inserción superiores a la media. En cambio, en las últimas posiciones del ranking se sitúan titulaciones de las ramas de ciencias sociales y humanidades (Geografía, Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Comercio, Bellas Artes, Historia del Arte, Comunicación, Criminología, y Gestión y Administración Pública), cuyos índices son mayoritariamente inferiores a la media.

Datos por género

Al desglosar los datos por género, la presencia en los distintos campos de estudio de mujeres y hombres es desigual. El 60% de los graduados universitarios son mujeres, con una participación proporcionalmente mayor en los campos relacionados con la salud, la educación, las lenguas y las materias sociales. Por el contrario, resultan minoritarias en casi todas las ingenierías. Destaca el alto número de mujeres que estudian Educación Infantil, con cerca de 10.000 titulados, el 95% de los cuales son mujeres.

Los campos de estudio con mejores resultados de inserción laboral se ajustan a las necesidades de la sociedad, cuya evolución está vinculada a cambios profundos que se están produciendo, como por ejemplo los procesos de digitalización y automatización de actividades, que aumenta la demanda de trabajadores cualificados, especialmente los formados en las materias STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). También influyen el proceso de envejecimiento de la población, que incrementa las necesidades de empleos relacionados con la salud; la extensión de la educación hacia edades tempranas y hacia la formación permanente, que implica demanda de formadores; y el incremento de los servicios relacionados con la atención personal, que resultan difícilmente automatizables. Por su parte, la internacionalización de las actividades productivas y comerciales, que implican competencia en un entorno global; y la creciente importancia de la investigación y el desarrollo tecnológico para el progreso económico y social están igualmente modificando las opciones de inserción laboral.

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