Si ETA esperaba un adiós con espectáculo incluido no contará para ello con el lehendakari Urkullu en particular, ni con el PNV en general.

De hecho, ya es oficial que el Gobierno vasco no asistirá al acto del próximo 4 de mayo en la localidad francesa de Cambo, en el que se certificará la desaparición de ETA, al no compartir «el enfoque ético y político que se le quiere dar».

Ni el lehendakari Iñigo Urkullu ni ninguno de sus consejeros acudirán por lo tanto al simbólico adiós de ETA y así se lo han comunicado ayer al Foro Social, organizador del «evento», que sus promotores presentaron el lunes en Bayona sin citar siquiera a la banda terrorista.

Según ha explicado en la rueda de prensa posterior al consejo de Gobierno su portavoz, Josu Erkoreka, «no se han creado las condiciones previas» necesarias para que el Ejecutivo de Vitoria pueda estar representado.

El Gobierno vasco ha tenido en cuenta, en este sentido, la nula implicación institucional previa en el diseño y contenido del acto, a diferencia de lo que sí ocurrió en los prolegómenos de la conferencia de Aiete, la pista de aterrizaje que utilizó ETA para anunciar el cese definitivo de la violencia, y en el desarme escenificado en Bayona, en el que Urkullu tuvo una participación al solicitar personalmente a Mariano Rajoy que no entorpeciera la entrega de las armas.

Ahora, según ha explicado Erkoreka, el Gobierno ni si plantea asistir a un acto cuyo contenido y diseño está «cerrado previamente» para avalar una declaración «cuyo contenido no conoce».

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