La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, cometió el atrevimiento el pasado miércoles en televisión de afirmar que los bancos no habían desahuciado a nadie desde 2012. No satisfecha, también dijo que lo más importante de su trabajo era la capacidad de cambiar la vida de las personas y que “el impacto que puedes tener es enorme” cuando lo que representa son valores basados en “la desigualdad, el sufrimiento e incluso, en ocasiones, el maltrato social y psicológico que en el ejercicio de su presidencia produce a diario a decenas de miles de mujeres y hombres”.

Según  el Instituto Nacional de Estadística (INE), las ejecuciones hipotecarias iniciadas e inscritas en los registros de la propiedad fueron en total: 120.535 en 2014; 102.477 en 2015; 73.104 en 2016, 53.010 en 2017 y 54.764 en 2018. Asimismo, en el tercer trimestre de 2019, a fecha de 4 de diciembre, las inscripciones de certificación por ejecuciones hipotecarias sobre vivienda habitual bajan un 21,3%, respecto al mismo trimestre de 2018, con total de 947. Y en cifras generales, el total de inscripciones de certificaciones por ejecuciones hipotecarias iniciadas en el tercer trimestre de 2019 fue de 12.369, lo que supone un 24,7% menos que el trimestre anterior y un 28,2% más que en el mismo trimestre de 2018.

Al hilo, las comunidades con mayor número de certificaciones por ejecuciones hipotecarias en el tercer trimestre de 2019 son Cataluña con 3.178, Comunitat Valenciana con 3.159 y Andalucía con 1.904. Por tanto, no es de sorprender que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, replicó a Ana Botín sobre los desahucios y le propuso vía Twitter que visitara Barcelona “para que compruebe la realidad de los desahucios”.

Por su parte, la Coordinadora de Vivienda de Madrid mostró su rechazo en redes advirtiendo que “hay que tener la cara de cemento armado” para decir públicamente esas afirmaciones en el programa de Jesús Calleja sobre los desahucios del Banco Santander.

La banca ha hecho más de 650.000 desahucios desde que estalló la burbuja inmobiliaria, por tanto, no resulta baladí que desde el INE indiquen que el 62,1% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre viviendas corresponde a hipotecas constituidas entre 2005 y 2008.

Además, en relación a los productos bancarios abusivos dijo que “tenemos que ser muy conscientes de cómo asesoramos a nuestros clientes cuando invierten”. En este sentido, Diario16 advirtió que no dijo nada sobre Valores Santander por el que el banco está siendo condenado en los tribunales, ni tampoco sobre la presunta implicación del Santander “en el mayor fraude financiero de Europa, los dividendos Cum-Ex”, entre otros asuntos, sin dejar atrás el Caso Banco Popular, por el que el banco presidido por Ana Botín, habría obtenido más de 40.000 millones de euros y por el que más de 305.000 familias se encuentran en la ruina.

Con los datos sobre la mesa frente al intento de lavado de imagen que pretendió la presidenta del Santander hacer de ella y el banco que preside, no queda otra opción que la de poner en evidencia sus afirmaciones que son, sin duda, un insulto a los derechos humanos, al movimiento feminista del que hace alarde hipócritamente y que hace flaco favor a las conquistas y políticas feministas por la igualdad real que vaticina el reciente gobierno progresista.

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