Acceso a la escuela Durán i Bas. Foto David Álvez.

El primer día de colegio en las escuelas catalanas transcurre adaptado a la nueva normalidad. Los peques ataviados con sus mascaras de sus personajes favoritos: Minnie, Doraimon, Spiderman… y los padres armados con algo más de paciencia de lo habitual en este inusual primer día del curso 2020-21. “Llevo un gel en la mochila y una mascarilla de recambio de la Minie“, cuenta Paula. Una alumna de infantil que acude contenta al colegio, pero que es consciente de que ahora no compartirá aula con todas sus amigas. “Antes, yo y mis amigas íbamos todas juntas, pero ahora a una la han cambiado a otro grupo “, continua. Esther, la madre de Paula, se muestra contenta con cómo se les ha informado. “Se comunican con nosotros por mail y, además, nos envían las instrucciones a través de una aplicación. Está todo muy bien coordinado “, continua. La aplicación a la que se refiere Esther se llama Dinantia y, además de ser una herramienta muy útil en estos tiempos de pandemia, sirve para que se les notifiquen a los padres las faltas de asistencia o para denunciar casos de Bulling de manera anónima.

Un cuarto de hora de retraso

Una media de un cuarto de hora está siendo el retraso, en las escuelas catalanas, hasta que entran los últimos niños. “El retraso está motivado por las entradas escalonadas”, explica Eugeni conserje de la escuela pública Durán i Bas, situada en el barrio barcelonés de Les Corts. Madres y padres a los que se les ha olvidado alguna cosa imprescindible como los libros o el desayuno piden al saturado conserje que les entregue a sus hijos aquello que han olvidado, pero este les contesta, en medio del caos lógico del primer día que: “ahora es mucho más difícil hacer este tipo de recados”.

Dividirse en dos

 “Yo tengo dos peques y no me puedo dividir en dos. Ya que una entra por esta entrada de la escuela y la otra por otro acceso que está en la parte opuesta”, explica Vanesa. Una madre que no es la única que se encuentra con la situación de tener a dos niños pequeños que entran por accesos diferentes, algo que también influye en el retraso.

Los alumnos hacen cola para acceder a las clases que les toca. Foto: David Álvez.

Llevar las normas a la práctica

Las normas están claras, pero aplicarlas no es tan sencillo como parece. “Todos los niños llevan mascarilla y los padres intentan no estar muy cerca unos de otros en los accesos. Pero claro, todo esto es complicado de llevar a la práctica“, Explica Rosa María que espera pacientemente a que su nieto entre a su primer día de colegio. Además de entrar por diferentes accesos, la escuela ha tenido que habilitar otros espacios para cumplir con las ratios. “Los de infantil entran por una puerta, los de primaria entran por otra y los de sexto harán clase en una biblioteca cercana“, explica Rosa María.

Agradecimiento a la paciencia

El personal de la escuela que se encarga de controlar los accesos se muestra agradecido por la paciencia de los padres. “Está habiendo mucha comprensión por parte de los padres y de los profesores. Y eso que está siendo un día con muchas emociones“, explica una de las trabajadoras del centro.

Paula y Esther corren para no llegar tarde en el primer día de cole. Foto: David Álvez.

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