Portada del libro ‘La voz sola’.

Fue poeta, deportista, corresponsal de guerra y una verdadera pionera feminista en una España que la condenó a la amargura del exilio y más tarde al olvido tras su regreso. Así, cuando Ana María Martínez Sagi falleció en el año 2000, con 93 años, poca gente lloró su pérdida. De hecho, pocos la conocen aún hoy. Aunque esperemos que eso empiece a cambiar.

“Fue una pionera feminista en una España que la condenó a la amargura del exilio y más tarde al olvido tras su regreso”

Con tal fin, honrar su memoria y promover su legado, la Fundación Banco Santander ha publicado en su colección Obra Fundamental La voz sola, una antología con los trabajos desconocidos de esta versátil autora y exponente fundamental de la lucha feminista.

En la publicación del libro ha jugado un papel protagonista el también escritor Juan Manuel de Prada, quien a finales de los 90 trabó amistad con Martínez Sagi tras quedar fascinado por su trabajo al rescatar algunas viejas entrevistas de los años 30. De aquella amistad nacieron dos libros: el primero, Las esquinas del aire; el segundo, el que ahora llega a las librerías.

Respondiendo a la confianza que había nacido entre ambos, Martínez Sagi entregó a De Prada una caja de cartón repleta de cuadernos y carpetas con poemas, prosas y secretos. Estos últimos eran tan supuestamente escandalosos que la nonagenaria pidió al joven que espere diez o quince años tras su muerte antes de dejar que aquellos papeles vieran la luz.

La razón de esa demora es triste y dolorosa: la escritora y deportista quería evitar que sus confesiones pudieran afectar a a los descendientes directos de la también escritora Elisabeth Mulder, quien fue su inspiración y amante durante los años treinta, y destinataria por ello de muchos de los poemas y escritos rescatados.

Como periodista, publicó en los más diversos medios nacionales dejando siempre constancia de su estilo directo y su compromiso férreo, demasiado peligroso para la época. Con la misma decisión abordó su carrera deportiva, y pese a las críticas en el seno de un mundo eminentemente masculino, llegó a batir records en natación, esquí, atletismo tenis y baloncesto.

“Yo hago sport como una chica y poesías como una mujer”, le dijo a César González-Ruano durante una entrevista. De lo primero, lamentablemente, no quedan más que algunas fotografías, pero de su otro talento sí que podemos seguir disfrutando. Debemos hacerlo.

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