El pasado 29 de noviembre Romain Grosjean sufrió un espectacular accidente en la primera vuelta del GP de Bahrein de F1 al estrellarse su coche contra las vallas, incendiarse y partirse en dos. Afortunadamente, el francés salió vivo y sólo tuvo que lamentar unas pocas quemaduras en las manos y tobillos.

El francés de Haas sufrió sin duda uno de los accidentes más peligrosos que se han visto en la F1 en los últimos años. En otra época, hace no tanto, cualquier piloto que hubiera protagonizado un incidente así, no lo hubiera podido contar. Pero la seguridad del equipamiento de los pilotos y de los coches de F1 de hoy día es muy alta y resultó clave para salvarle la vida. Todo quedó en un gran susto y actualmente el piloto francés se encuentra en el hospital de las Fuerzas de Defensa de Bahrein (BDF), donde recibe tratamiento. Según un reciente comunicado de Haas, parece que Romain será dado de alta del hospital este martes 1 de diciembre.

En días como hoy en los que el accidente de Romain Grosjean continúa en boca de todos y en los que las grabaciones del mismo siguen siendo repetidas una y otra vez es importante no olvidarse de las otras víctimas, directas e indirectas, que el GP de Bahrein se ha cobrado con anterioridad. Muchos manifestantes han sido golpeados, torturados e incluso asesinados por expresar de manera pacífica su disconformidad con el evento. Uno de los muchos ciudadanos que pagaron el precio máximo por mostrar su rechazo fue Salah Abbas, un ciudadano bahreiní de 36 años que fue asesinado por las fuerzas del orden bahreiníes un día antes de la celebración del GP de Bahrein del año 2012. Salah Abbas se encontraba en medio de una protesta pacífica en contra del Gobierno y del GP de Bahrein cuando, de repente, fue disparado por uno de los agentes del orden en medio de la carga policial. Otra persona que tuvo que pagar un precio muy elevado por ejercer su derecho a la libertad de expresión fue Najah Yusuf. Najah, una activista y antigua funcionaria de 40 años de edad, fue encarcelada, agredida sexualmente y torturada por criticar el Gran Premio en Facebook en 2017. Como resultado de la presión internacional, la activista fue liberada en agosto del año pasado. Sin embargo, su hijo de 17 años Kameel se enfrenta a más de 20 años de prisión por lo que Amnistía Internacional considera una “represalia contra su madre”.

Parece que el Gobierno de Bahrein está dispuesto a casi todo con tal de asegurarse de que el GP de Bahrein siga ocurriendo año tras año en Bahrein. Para los Al Jalifa, la celebración del GP de Bahrein es un gran éxito de marketing político, ya que la F1 desempeña un papel fundamental en el “blanqueamiento” de los abusos de derechos humanos del país. El empleo del deporte para mejorar la imagen internacional de un país se conoce como “blanqueamiento deportivo” (sports whitewashing, en inglés) y es una técnica que el Gobierno de Bahrein ha terminado por dominar con el paso de los años.

En el año 2002 el reino de Bahrein firmó un contrato a largo plazo para acoger una carrera de Fórmula 1 en su territorio nacional. En el año 2004 se disputó la primera carrera del Gran Premio de Bahréin. 11 años más tarde, la familia real de Bahréin volvió a replicar la exitosa fórmula y fundó uno de los mejores equipos de triatlón del mundo. Decidieron llamarlo Bahrain Endurance 13, que casualmente es de la misma manera por la que se conoce a trece destacados activistas y presos políticos que jugaron un rol importante en la primavera árabe de 2011. Dos años después, la familia real de Bahréin se hizo con el Córdoba CF y en 2020 con el control del Paris FC. Todas estas adquisiciones forman parte de un plan premeditado para, por una inversión relativamente pequeña, lavar y blanquear la imagen del Reino de Bahréin y desviar la atención mediática sobre sus graves violaciones de los derechos humanos.

Pocas horas después del fatal accidente de Grosjean, Ross Brawn, director deportivo de la F1 aseguró una “profunda investigación” sobre la última tragedia del GP de Bahrein para esclarecer los hechos y evitar que vuelva a suceder en el futuro. Desde ADHRB nos preguntamos cuándo Ross Brawn anunciará una “profunda investigación” sobre el resto de tragedias que se han sucedido y que probablemente continuarán sucediéndose como consecuencia de la celebración del GP de Bahrein.

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