Los gobiernos de Mariano Rajoy y también los gobiernos autonómicos del PP fueron responsables de los brutales recortes en la Sanidad pública española en la última década. Eso es algo tan sencillo de contrastar como tirar de hemeroteca y ver los titulares publicados en la prensa entre los años 2008 y 2018. Ahí veremos las históricas decisiones que, fiel a su ideología neoliberal, adoptó el Partido Popular para salir del crack provocado por la crisis financiera. Rajoy, además de rescatar bancos en lugar de personas, metió la tijera en la Sanidad estatal sin compasión, y de ahí que miles de profesionales sanitarios, apoyados por los sindicatos y los partidos de izquierda, se echaran a la calle en inmensas mareas blancas para exigir el final de los recortes y el aumento de la inversión. Tampoco será necesario entrar en el hecho de que el PP apostó decididamente por la política de privatizaciones de hospitales y centros sanitarios allá donde pudo, ya que ese partido siempre ha considerado que la Sanidad nos costaba demasiado dinero a los españoles. Hoy, cuando el sistema al completo colapsa por la pandemia de coronavirus, ya vemos cuáles son las nefastas consecuencias de aquellas medidas.

Hasta ahí la historia, la realidad, los datos empíricos. Sin embargo, Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz parlamentaria popular en el Congreso de los Diputados, gran negacionista de la verdad y fiel representante de esa maquiavélica forma de hacer y entender la política que se asienta en el principio del “todo vale” con tal de alcanzar el poder, nos ha dicho esta mañana, sin despeinarse, que todo lo que vivimos durante más de diez años, el drama de los recortes en Sanidad y Educación, las manifestaciones desesperadas de médicos y enfermeras, las advertencias sobre la falta de recursos de los sindicatos profesionales y de las organizaciones internacionales, sencillamente nunca ocurrió, nunca fue real, nunca existió. “Es falso que se haya recortado. En la última década, el PP ha incrementado el gasto sanitario, sobre todo en Madrid, esos son los facts [los hechos]”, ha asegurado Álvarez de Toledo.

El problema es que “los facts”, esa palabra tan cursi empleada por Cayetana, vuelven a volverse en contra, vuelven a dejar en evidencia, una vez más, las mentiras del PP y de su portavoz. Es cierto que en la Comunidad de Madrid se ha gastado más, pero eso es sencillamente porque hay más habitantes. Hasta ahí la única verdad de la diputada conservadora, el resto de cifras oficiales resultan demoledoras. Según datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) España es el cuarto país que más ha recortado en Sanidad en los últimos diez años, solo por detrás de Grecia, Islandia y Portugal. En términos de PIB hemos pasado del 7 por ciento en gasto público en asuntos de salud pública antes de la crisis de 2008 al 6 por ciento, lo que se traduce en un tijeretazo de 7.600 millones menos. Pero las estadísticas no quedan ahí. El gasto sanitario por habitante asciende en España a 3.330 euros; en Alemania supone más de 6.000. En 2017, Madrid era la segunda comunidad autónoma que menos gastaba en este capítulo: 1.254 euros por persona, solo un 3,7 por ciento. Además, en cuestiones de personal sanitario nos encontramos a una distancia abismal con respecto a los demás países de la UE. En España tenemos 30 médicos por cada 1.000 habitantes cuando en Italia hay 32 y en Francia y Reino Unido más del doble. En cuanto al número de enfermeros también nos encontramos muy lejos de la media: la ratio es de 5,7 en nuestro país mientras los franceses tienen 11 por habitante y los alemanes 13. Y por lo que respecta a las Unidades de Vigilancia de Cuidados Intensivos, también salimos mal parados, mal que le pese a la señora Cayetana, según los informes oficiales: Alemania, por ejemplo, tiene un 22 por ciento más de estas instalaciones de urgencia médica que España.

Queda claro, por tanto, que los recortes matan, como todo el mundo le advirtió a Mariano Rajoy en su momento mientras él hacía caso omiso a las señales de alarma e inyectaba enormes cantidades de dinero a las entidades financieras. Su arrogancia fue tal que ni siquiera se planteó reducir el gasto en Defensa, dejando intacta la Sanidad. Y también se da por debidamente acreditado que la portavoz del Partido Popular en el Congreso sigue fiel a su manual retórico-argentino de política basura y que consiste básicamente en un viejo axioma que a menudo, no siempre, suele funcionar: miente, que algo queda.

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