La UE tiene cada vez más trabajadores pobres, debido a la depreciación de sus salarios. El total de perdonas en riesgo de exclusión social, según los últimos datos de la Agencia Europea de Estadística (Eurostat), se cifra en 112,8 millones de personas. En esta misma encuesta se comprueba que las personas que tienen dificultades para llegar a final de mes es un 13,9%. Las que tienen algunas dificultades representan un 29,5% y muchas dificultades, un 7,7%.

Si analizamos los países con más riesgo de pobreza o exclusión social, España está entre ellos y además en aumento. Pasando de un 23,8% de españoles en esta situación en 2008 a un 26,6% en 2017. 12 millones de españoles son necesitados o están en riesgo. El país europeo en que más aumentó fue en Grecia, que pasó de un 28,1% a un 34,8% en 2017.

Las cifras más elevadas se encuentran en los países del este. Bulgaria cuenta con un tercio de la población en riesgo de pobreza o exclusión, (un 38,9%); seguido de Rumanía (35,7%) y Grecia (34,8%). Los países con menos personas en riesgo son República Checa (12,2%), Finlandia (15,7%) y Eslovaquia (16,3%).

El último informe de Eurostat con motivo del Día contra la Erradicación de la Pobreza y la Exclusión Social publicado octubre, advierte que las cifras más altas se produjeron entre 2009 y 2012 —cuando la crisis económica llegó a su pico más alto— con un 25% de la población de la UE. Ahora es un 22,4% de la población la que se encuentra en esta situación. Estas cifras incluyen a toda la población europea. Pero cuando analizamos solamente a los trabajadores en activo el panorama cambia.

Los trabajadores y trabajadoras de 18 estados miembros de la UE (dos tercios de los países) están recibiendo una parte menor del PIB que al inicio de la década, según datos de la Comisión Europea, lo que ha generado mayor precariedad, en algunos estados, entre ellos España. Lo que quiere decir que no se está repartiendo la riqueza tras la recuperación de los años de crisis.

Las estadísticas publicadas por la Unión Europea indican que el reparto salarial, indicador clave de la desigualdad, ha disminuido en estos países, entre 2010 y 2019, siendo Irlanda donde ha habido mayor caída de los salarios en el porcentaje del PIB (-19.2%).

En España la renta salarial respecto al PIB ha caído un -4,2% y esto se debe en gran medida a la devaluación salarial impulsada por la reforma laboral de 2012, que además incentiva la precariedad y temporalidad del empleo. Una normativa que hay que derogar en su totalidad.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) demanda aumentar los salarios mínimos legales en los países, facilitar el derecho de los trabajadores y trabajadoras a afiliarse a un sindicato y a la negociación colectiva, para obtener una participación verdaderamente justa en el reparto de la riqueza.

Al conocer este dato, el sindicato español UGT insiste en cumplir con el compromiso suscrito por España en la Carta Social Europeo para que el salario mínimo alcance el 60% del salario medio, algo que debe suceder en esta legislatura y reclama a la patronal que cumpla con el IV AENC (Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva) para que ningún salario de convenio esté por debajo de los 1.000 euros.

La CES destaca que estas cifras, demuestran que los trabajadores reciben una parte menor del crecimiento económico que ayudan a crear, durante la consulta de la Comisión Europea sobre salarios mínimos justos.

La Secretaria General adjunta de la CES, Esther Lynch, ha afirmado que, pese al objetivo loable de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, de crear una “economía que sirva a las personas”, los datos de la propia Comisión muestran que las personas, en la mayoría de los Estados miembros, están recibiendo una parte más pequeña de la riqueza que han generado que al principio de la década.

La representante de los sindicatos europeos le pide a la presidenta Von der Leyes, que tendrá que presentar propuestas de cambios suficientes para que aumenten los salarios en toda Europa. En este sentido, “el aumento de los salarios mínimos legales en los países donde existen será un buen comienzo. Pero los trabajadores también necesitan tener el derecho de afiliarse a un sindicato y a la negociación colectiva para obtener una participación verdaderamente justa”- ha dicho.

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