En el Genesis se cuenta la historia de la famosa torre, utilizada universalmente como símbolo de un resultado derivado de la confusión de lenguas. Los descendiente de Noe emigraron a Oriente, y se establecieron en la llanura de Senaar, planteándose la edificación de una torre que fuera tan alta, que pudiera tocar el cielo y los hiciera famosos. Acto de ambición y soberbia, que enojó a Yahvé y decidió confundir su leguaje como forma de impedir el entendimiento entre los unos y otros y así evitar su propósito. Se le puso el nombre de Babel, porque deriva del verbo hebreo “balbal” que significa confundir, base y origen del fracaso de la empresa.

Hoy día entre nosotros las diversas lenguas que se vienen imponiendo, y marco el acento en la imposición, que pudo llegar al esperpento de llevar hasta el Senado traductores de las regionales al castellano, cuando alguno de nuestros grandes hombre de la patria, quisiere utilizarlas, teniendo presente que todos ellos se entendían perfectamente en la maravillosa lengua que Cervantes contribuyó a universalizar, y que es el orgullo justificado de cuantos las defienden y utilizan en todo el mundo. Además, aquella ocurrencia de los desocupados senadores, costaba un dinero a los sufridos ciudadanos, acostumbrados ya a que se disponga de sus impuestos de la manera más peregrina.

Pues bien, el asunto se ha complicado y agravado, hasta el punto de que algunos padres no puedan decidir el idioma principal de la enseñanza de sus hijos, y la utilización de idiomas diferentes en documentos oficiales que ha de surtir efectos, fuera de las regiones de origen. Ha sido noticia lamentable, increíble, pueblerina, retrograda, lesiva, y algunos mas calificativos de signo profundamente negativo, la de un español – si español, nacionalidad que ostentaba orgulloso- que interesó un certificado oficial, precisado para justificar una situación fuera de la comunidad que lo emitía, y que al ser expedido en la lengua “regional”, no pudo ser utilizado fuera de ella por falta de interprete, dificultades que tuvo que resolver, acudiendo a un traductor oficial, con las consiguientes dilaciones y gastos. En otros casos ha impedido el funesto resultado de padecerse en un determinado territorio de falta médicos, que no pudieron acceder a los puestos vacantes por desconocer el idioma de la región, privándose sus habitantes de un servicio indispensable, cuando lo cierto es que pudieran haber explicado perfectamente – e incluso mejor- al facultativo sus dolencias, en español.

Esa es nuestra actual torre de Babel, que como en aquella historia bíblica, puede originar el fracaso de la construcción, en nuestro caso ha de influir en el deterioro de lo que pretendía ser un sistema autonómico ordenado de provecho general, convirtiéndose en un monstruo de mil cabezas por el alcance de sus desmesurados efectos, que al juicio de muchos puede obtener unos resultados perniciosos. Al personaje de nuestra pequeña historia ya se los produjo. Y es seguro que muchos mas tendrían algo que decir. Casi todos los días aparecen noticias relacionadas con este problema, que se ha ido agravando poco a poco por la insensatez de algunos, de una minoría, que se impone a las mayorías, por esa perversión democrática en la que hemos recaído, que es pozo profundo y oscuro del que va a ser difícil salir. Una escalera con algunos peldaños de cordura podría servirnos.

4 Comentarios

  1. El modelo basado en la prohibición y no en el consenso tiene recorridos cortos porque hace predominante, a la fuerza, algo que debería ser acordado. Las prohibiciones borbónicas de los últimos trescientos años solo han generado resentimiento en quien las ha padecido y orgullo insano en quien ha resultado vencedor. Pero como en este país no se convence, se vence, lo que tenemos es lo que construimos.

  2. El enfoque del Sr. Gómez de Liaño se encuadraría en un estilo de gestión predominante, autoritario. En el campo político, casi se diría «colonizador». No recuerdo bien la frase completa pero en un tema lingüístico más o menos dice así: «Si has de imponer tu lengua por la fuerza sobre mi lengua… quiere decir que estás por la fuerza en mi territorio, no en el tuyo». Histórica, filológica, culturalmente, España es «plurinacional». El euskera es antiquísimo. Castellano, gallego, catalán, son lenguas «hijas» del latín. Por lo tanto, hermans y paralelas. Imponer el castellano sólo puede obedecer a una mentalidad de dominio político/cultural… quizá con raíz sociopolítica. Las intenciones son múltiples pero siempre dentro de esa línea de predominio del castellano. Un catedrático madrileño defendía que es mucho más interesante para los españoles dominar el euskera, gallego, catalán que el inglés. Estoy de acuerdo plenamente. Hay muchos españoles que hablan inglés… pero sólo lo practican en vacaciones. Difícilmente lo utilizarán trabajando en una multinacional. Sin embargo, hay españoles que podrían tener muy buenas oportunidades profesionales si dominaran el catalán, por ejempo. Conozco reiterados casos de candidaturas interesantes pero sin el catalán que no pudieron acceder a puestos de mucha proyección y bien retribuídos. Una opción buena sería copiar a Suiza. ¡Y no sólo en el tema lingüístico!. Allí conviven sin problema cuatro lenguas. Al menos, las dominantes: alemán y francés. En menor medida, el italiano. Y más residual, el romanche. Suizá es un gran estado democrático totalmente descentralizado. Los partidos políticos españoles podrían modificar su enfoque centralista para pasar a uno más real y descentralizado. A la vez, potenciar que se conozcan las propias lenguas, si es que consideran propias las que no son cstellano. Eso facilitaría mucho las oportunidades laborales sobre todo en Cataluña. Pero no parece que sea intención de los partidos estatales. Y tampoco de la sociedad. Parece prevalecer el criterio del articulista. Son opciones pero… es una lástima.

    • Esperanto a nivel global y cada sociedad y pueblo con su lengua. Ningún idioma, castellano, inglés, catalán, ect.. debieran ser admitidos como colonizadores.

  3. Documentado : Yo vivo en un país de 3000 años gobernado por uno de 413. Señor Liaño, por favor, desliáñese.

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