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La solución para encontrar trabajadores: pagar más y explotar menos

Un estudio realizado por el Gabinete Económico Confederal de CCOO señala que el problema no es de vacantes sino de un tejido empresarial infra desarrollado, incapaz de generar empleo suficiente a la altura de la cualificación de las personas trabajadoras. Las empresas, ofreciendo buenas condiciones de trabajo, definiendo carreras profesionales estables e invirtiendo en formación, y la Administración, con una buena formación profesional reglada y la actuación de los servicios públicos de empleo, tienen un importante papel que cumplir en la actualización de conocimientos profesionales

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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análisis

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Según la estadística oficial, en España no hay un problema de vacantes. En el primer trimestre de 2022 el porcentaje de vacantes se situó en el 0,9% frente a un 2,9% de media en la UE, siendo el más bajo de la Unión junto al de Grecia. Pese a esta realidad, en los últimos meses ha habido frecuentes llamadas de atención de distintas empresas y sectores planteando que no eran capaces de encontrar los trabajadores que necesitaban.

Esta situación tiene dos explicaciones posibles. En el caso de las empresas y actividades que requieren trabajadores poco cualificados, como la hostelería, agricultura y transporte, la explicación está en las malas condiciones laborales. Estos sectores ofrecen a los posibles trabajadores bajos salarios, largas jornadas laborales y, hasta ahora, trabajos temporales.

Como resultado, las personas que pueden encontrar algo mejor o tienen apoyo familiar optan por no trabajar en ellos. Si estas empresas quieren dejar de tener problemas para encontrar trabajadores lo que tienen que hacer es mejorar sus condiciones laborales. A esto hay que sumarle la dificultad añadida del precio de la vivienda, que hace que haya trabajos como los de la hostelería, donde se cobran 14.561,75 euros de media al año, en los que el salario apenas da para pagar el alquiler en algunas zonas.

Por otro lado, en el caso de los sectores que requieren trabajadores cualificados, la explicación fundamental se encuentra en la ruptura de los procesos de formación orgánicos dentro de las empresas. La inestabilidad y la subcontratación para abaratar costes han destruido los procesos de formación en muchas empresas y disuadido la inversión en formación.

Este ha sido el caso de la construcción que ahora protesta por la falta de trabajadores cualificados que ha generado, precisamente, su modelo de negocio basado en la temporalidad y la subcontratación en cascada. La solución a los problemas de vacantes en estos sectores pasa por que las empresas apuesten por carreras laborales estables en las que la formación de los trabajadores tenga un papel central. Para ello, tienen a su disposición el dinero público destinado a formación en las empresas que, paradójicamente, todos los años se queda sin gastar, así como las nuevas ofertas de formación flexibles que se han facilitado con la reforma y promoción de la Formación Profesional.

Tejido empresarial infra desarrollado

En España no hay, pues, un problema de vacantes, sino un tejido empresarial infra desarrollado incapaz de generar empleo suficiente a la altura de las cualificaciones de las personas trabajadoras.

En efecto, un 29,2% de los asalariados del sector privado tiene una cualificación superior a la requerida para el correcto desempeño de las tareas exigidas por su puesto de trabajo. Las personas trabajadoras acumulan muchos estudios para defenderse del alto paro ante la incapacidad de las empresas de acercarse al pleno empleo incluso durante los ciclos de bonanza largos.

Este fenómeno de infradesarrollo del aparato productivo se explica, entre otros motivos, por el bajo nivel de formación de los empresarios españoles cuando se comparan con los europeos, lo que dificulta la innovación y el crecimiento de las empresas.

También por los modelos de negocio que basan su beneficio en la alta temporalidad contractual y la subcontratación para abaratar costes y que han florecido en España gracias a una regulación laboral que los ha fomentado. Todo esto supone un importante despilfarro de recursos y desaprovechamiento del potencial de desarrollo de la economía y la sociedad española.

En conclusión, las empresas no pueden circunscribir sus propuestas a que las Administraciones les resuelvan sus supuestos problemas de vacantes, sino que deben hacerlo ellas ofreciendo buenas condiciones de trabajo, definiendo carreras profesionales estables e invirtiendo en formación. Junto a este papel central de las empresas, la Formación Profesional reglada y el SEPE tienen también un importante papel complementario que cumplir en la actualización de conocimientos profesionales.

Ante esta situación, el gobierno de Pedro Sánchez no ha tenido mejor idea que proyectar una reforma del Reglamento de Extranjería del que se sospecha que está marcado por un supuesto planteamiento de que si con las actuales condiciones laborales los españoles no quieren trabajar, que vengan más migrantes porque, al fin y al cabo, cogerán lo que les ofrezcan.

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