La derecha de este país siempre ha creído que la asistencia social es una forma de limosna cristiana, cuando en realidad es un derecho fundamental garantizado en la Constitución. Vox es un buen ejemplo de esa confusión entre la mera beneficencia, entre el donativo que el rico le da al pobre para calmar sus remordimientos, y una buena red asistencial imprescindible en todo Estado de Bienestar. La formación ultraderechista ha puesto en evidencia, durante el debate sobre los presupuestos del próximo año en la ciudad de Madrid, su concepto clasista de la economía. Así, según una nota de prensa difundida por el partido de Santiago Abascal ayer tarde, con el dinero destinado a lo que ellos consideran “chiringuitos de la izquierda” (en realidad se refieren a la red asistencial básica que sustenta toda la política social de nuestro país) se podría “ayudar a casi 3.000 familias al mes durante todo el año”.

¿Y cómo piensa Vox sacar de su situación de extrema necesidad y del riesgo de exclusión a toda esta gente? Con un “bono social” de 150 euros para “solucionar las emergencias energéticas, alimentarias y de necesidades básicas, ayudando así a los madrileños en peor situación económica a llegar a final de mes”. Para Vox −esa gente que vive en lujosos “lofts” y en chalés de lujo en versallescas urbanizaciones−, una familia madrileña con varios hijos que sufre la pobreza energética, que no tiene dinero para llenar la cesta de la compra semanal y que en definitiva no es que no llegue a final de mes, sino que no puede ni siquiera empezar el día 1, vería solucionados todos sus problemas con ese cheque ultra de 150 euros de suculenta miseria.

No hace falta decir que la propuesta de Vox para paliar la situación dramática de miles de madrileños, su prometido “bono social” y patriota para el pueblo, no deja de ser pan para hoy y hambre para mañana, los restos del festín del capitalismo salvaje, las migajas del señorito para el paria de la famélica legión, que es lo que los dirigentes del partido de extrema derecha entienden por “asistencia social”.

Resulta indignante desde todo punto de vista racional y humano que Vox prometa “solucionar” las “emergencias” vitales de 3.000 familias con ese soborno raquítico al pueblo de 150 euros mientras las potentes fortunas de Madrid, el poder bancario y financiero, los grandes de España y las casas heráldicas –que por cierto están transfugando en masa del PP a Vox al ver peligrar sus privilegios− evaden miles de millones de euros cada año sin que a la formación de Santiago Abascal parezca importarle lo más mínimo.

Según la nota de prensa emitida por la formación ultra, en el proyecto de presupuestos 2020 de Madrid nos encontramos con “partidas dedicadas a subvenciones nominativas para ‘chiringuitos ideológicos’ que representan un auténtico subsidio a asociaciones manejadas por la izquierda, auténticos cuarteles de invierno, siendo su estandarte la FRAVM” [la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid que lleva a cabo una tarea crucial en la lucha contra la desigualdad]. En el mismo comunicado, Vox-Madrid arremete contra esa federación de asociaciones, “receptora de más de 7 millones de euros durante el mandato de Manuela Carmena” y que “recibe en este proyecto una subvención de más de 2 millones de euros, sin utilidad pública definida, más que términos vagos como dinamización, mediación, etc. Igualmente, entre otros chiringuitos que duplican funciones públicas, de carácter ideológico o que presentan irregularidades, la suma total se va a más de 5 millones de euros”.

La demagogia barata de Vox y su trampa oculta consiste en proponer la supresión de organismos como la FRAVM para convertir el Estado de Bienestar, con sus servicios de ayuda a los más necesitados, en un Estado Paternal, clasista, caritativo a la manera del franquismo, donde el rico y las familias de rancio abolengo viven del fraude y la evasión, a cuerpo de rey, mientras le dan unas migajillas de limosna al pueblo, en este caso esos odiosos 150 euros de calderilla que saben a humillación. “Estamos convencidos de que esos 5 millones de euros [de la FRAVM] se deberían emplear mejor en ayudas a las familias en riesgo de grave necesidad, para lo que planteamos una ayuda social que combata de una forma real esa emergencia social que la izquierda tanto gusta de hablar, pero para la que no aporta soluciones prácticas”, asegura Vox con su habitual retórica vacía.

No hace falta ser muy listo para comprender qué es lo que pretende hacer Vox con su programa de presupuestos para Madrid: desmantelar el Estado de Bienestar con toda su compleja red asistencial pública para devolvernos a aquellos tiempos en los que el señorito regalaba un pavo por navidad a súbditos y jornaleros para tenerlos contentos y que no se les amotinaran. Qué bueno era el señor marqués.

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