viernes, 24septiembre, 2021
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La sociedad que construye en un año de pandemia

A pesar de que los medios ponen el foco en lo negativo la sociedad está demostrando cualidades positivas.

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El filósofo Jean Jacques Rousseau aseguraba que “no hay de ningún modo nada de perversidad original en el corazón humano”. Y el momento actual que estamos viviendo volvería a darle la razón. La humanidad se ha volcado en la lucha conjunta contra la pandemia inspirada en el cuidado de la especie, pero también del prójimo. Una parte motivada por el instinto y la otra por el amor que nos profesamos los unos a los otros a veces sin saberlo. En un momento en el que la información sólo cubre el aspecto negativo del momento actual cabe una mirada con algo más de perspectiva.

El papel de los medios

Los medios de comunicación tienen por costumbre seguir unaagenda setting predeterminada. La diferencia no está tanto en elegir lo que es noticia, sino en la manera de contarlo. De modo que, si ya era habitual que todos los medios informasen más o menos de lo mismo, esta situación se ha intensificado en el último año con la llegada de la pandemia de la Covid-19 que ha acaparado todas las portadas de medios de comunicación y las cabeceras de los informativos de la televisión y radio. Nunca el mensaje ha sido tan unívoco. Las líneas editoriales no ponían tanto el foco en el rival político, sino en la alarma de contagios y los datos de las defunciones. Esto no significa que no se haya politizado el asunto, pero lo que nadie ha hecho es eludir o minimizar el feroz impacto negativo de la crisis sanitaria. Los medios se han pasado meses y meses informando del estado de las UCI, las residencias, los contagios y, paralelamente, del impacto que esto estaba produciendo en aspectos tan importantes como el empleo y, el tejido empresarial.

Más perspectiva

En un momento en el que la sociedad debe luchar contra un enemigo invisible, hablar de los estragos de la pandemia puede funcionar como agente disuasorio y que las personas tomen más conciencia de la importancia de seguir las medidas sanitarias. Pero si queremos hacer una lectura de la situación nos encontramos con un montón de datos que nos demuestran que nuestra sociedad es mucho mejor de lo que a veces pensamos.

Anteponer la vida de las personas

Empezando por lo más alto, los estados se han convertido, para muchos, en los garantes del sistema capitalista. Una gran herramienta que se encarga de legislar para que las grandes empresas y los monopolios funcionen y desarrollen su ambición sin que nadie les pare los pies. Pero, afortunadamente, aunque pueda haber algo de eso, los estados han demostrado con esta pandemia algo que puede acallar las voces de los más maniqueos: prácticamente, todos los gobiernos del mundo han acabado anteponiendo la salud a la economía; la vida de las personas al engranaje del capitalismo que reina en el mundo. Todos han parado la máquina y se han parado a asistir a las personas que lo necesitan.

La economía y las empresas

Quedándonos en el ámbito comercial: de cada seis empresas cinco se han mantenido a flote y el 90% de los autónomos ha conseguido continuar con su actividad según los datos del Instituto Instituto Nacional de Estadistica (INE) que revela datos de los 9 primeros meses de 2020. La mayoría de grandes empresas no han cerrado, aunque hayan detenido en mayor o menor medida su actividad económica, y han optado por aguantar. Del mismo modo ha pasado con los autónomos que haciendo equilibrios logran aguantar mes tras mes. Es digno de elogio la capacidad desarrollada para adaptarse a la nueva situación. Por un lado, el Ministerio de Trabajo, las patronales CEOE-Cepyme y los sindicatos CCOO y UGT cerraron en septiembre del pasado año un acuerdo para regular el teletrabajo. Se pasaba de este modo a una modalidad de trabajo que no acababa de llegar nunca. La crisis sanitaria ha hecho que empresarios y trabajadores se arremanguen y apuesten por la seguridad y la estabilidad.

Reorientar la producción

Otro ejemplo de adaptación lo han dado las empresas que han reorientado su actividad para satisfacer las necesidades del contexto actual. Así lo hicieron empresas como Unique Design fabricante de camisas que pusieron sus máquinas a trabajar en la producción de miles de batas para los sanitarios; o Ilerda Serveis que después de 30 años fabricando productos de limpieza se puso manos a la obra y reorientó su producción en material indispensable para combatir la pandemia: Geles, guantes, mascarillas y desinfectantes de superficies.

La cultura un bien esencial

El ámbito del ocio ha sido uno de los más afectados debido al parón casi total de su actividad. Pero si no hubiese sido por ellos el confinamiento hubiese sido mucho más duro. De ese peculiar momento nació una de las últimas sensaciones de nuestro panorama musical: el trío Stay Homas se hicieron mundialmente famosos desde su terraza barcelonesa con canciones que levantaban la moral. Del mismo modo, los conciertos improvisados por cientos de artistas, en los balcones de todo el país,  hicieron que muchos tomaran conciencia del bien esencial que supone la cultura y del enorme talento local que tenemos.

La sociedad

El personal sanitario ha tenido que enfrentar una situación sin precedentes y ha salvado la vida de miles de personas. Ellos son los que están en primera línea. Pero también los equipos de limpieza de los hospitales, el personal de las residencias, los bomberos, la policía, las cuidadoras, los trabajadores de los supermercados y un largo etcétera. Pero el mayor ejemplo lo ha dado la sociedad en su conjunto. El uso de las mascarillas se ha convertido en algo multitudinario y las personas han acatado medidas drásticas como la limitación de la movilidad por un bien común. Prácticamente, todos anteponen el derecho a la vida de las personas a cualquier otra iniciativa de corte individualista. Esta pandemia marchará y nos dejará otro ejemplo de esa fuerza del espíritu humano que demuestra que nuestra esencia, como decía Rousseau, “es la bondad” y que se abre paso, sobre todo, en los momentos más difíciles.

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