El titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia ha incorporado a la causa conocida como caso Erial en calidad de imputados a María Zaplana, hija del expresidente de la Generalitat Valenciana y exministro, Eduardo Zaplana, y a su marido, en el marco de una investigación sobre blanqueo de capitales.

Según fuentes judiciales recogidas por Efe, la juez mantiene sospechas sobre los pagos de un piso ubicado en la céntrica calle de Pascual y Genís de la capital valenciana -donde fue detenido Eduardo Zaplana en mayo del año pasado- cuya contratación, al parecer, efectuó María Zaplana.

Fuentes del entorno del exministro han informado de que el alquiler de ese piso fue gestionado por María Zaplana para que lo ocupase su padre en las constantes visitas que debía hacer a Valencia para tratarse de la leucemia que padece y por la que fue trasplantado de médula, y la familia abandonó ese inmueble cuando Eduardo Zaplana fue ingresado en prisión.

El propietario de esta vivienda se encuentra huido de la justicia y está siendo objeto de una investigación por parte de la Guardia Civil.

 

Las hijas de Zaplana

Por otro lado, la Guardia Civil ha informado de que las dos hijas del matrimonio formado por Eduardo Zaplana y Rosa Barceló, María y Rosa Zaplana, compraron varias propiedades inmobiliarias de lujo y vehículos de alta gama gracias a donaciones efectuadas por sus padres y aportaciones desde cuentas manejadas por supuestos testaferros.

Estas conclusiones forman parte de varios informes elaborados por el grupo de delitos contra la administración de la Unidad Central Operativa (UCO), y se incluyen en la parte del sumario del caso Erial, que ocupa unos 5.200 folios y al que ha tenido acceso Efe una vez que se ha levantado el secreto del sumario.

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