Soy farmacéutica comunitaria con ejercicio en oficina de farmacia, comencé a estudiar Homeopatía porque los pacientes comenzaron a demandarla y no me parecía profesional no saber atender ni responder a las preguntas que se me planteaban acerca de un medicamento: el farmacéutico es el técnico del medicamento y los homeopáticos lo son, por naturaleza y por ley, por lo que consideré que moralmente era una obligación ineludible. Muchos de mis compañeros y otros sanitarios la niegan sin conocerla arrastrados por la falta de motivación para comenzar a estudiar de nuevo, siendo más fácil ignorar una Terapéutica eficaz, profunda y brillante. No se puede opinar de lo que se desconoce, y no se puede calificar de efecto placebo la eficacia en bebés, animales y plantas, ellos no se pueden expresar. En cambio, hay otras muchas personas, usuarios voluntarios de medicamentos homeopáticos que tienen derecho inalienable a tratarse con terapias complementarias, entre ellas la homeopatía y cuya experiencia es satisfactoria.

Desde que comencé a recomendar medicamentos homeopáticos a los pacientes que así lo desean, llevo a cabo un trabajo de campo que consiste en documentar todos aquellos casos especialmente interesantes, haciendo un seguimiento de los mismos desde el inicio del tratamiento hasta su resolución. Parte de estos casos aparecen recogidos en mi libro “¿Elucubraciones o Evidencias?”, casos reales de personas que han visto mejorada su calidad de vida gracias al tratamiento de sus dolencias con medicamentos homeopáticos.

Este libro, como tantos similares que se podrían publicar constatan la evidencia de la eficacia, lo único que debería importar cuando hablamos de enfermedad y salud.

La homeopatía es una herramienta más dentro de la medicina que no ha sido inventada ayer, es una terapéutica experimentada durante más de 200 años; investigaciones, numerosos casos clínicos, bibliografía, publicaciones indexadas en plataformas científicas de todo el mundo, universidades y hospitales de prestigio. La finalidad de esta terapéutica es ayudar a los pacientes con su salud y calidad de vida siendo los homeopáticos los medicamentos que más seguridad nos ofrecen dentro de la farmacia. ¿Cuál es pues el problema?

La respuesta de los escépticos sería que es una pseudociencia. Pues bien, imposible ser una “falsa ciencia” puesto que la homeopatía tiene evidencias científicas favorables que respaldan su utilidad. además la medicina nunca ha estado incluida dentro de las consideradas ciencias exactas, al menos no lo suficiente exacta para atacar terapias inofensivas cuando a día de hoy los tratamientos convencionales tienen aún tantos interrogantes sin respuesta en lo que se refiere a la curación de enfermedades en el ser humano.

Dice una máxima periodística, que ya no sé si sigue observándose, que los hechos son sagrados, las opiniones libres (Facts are sacred; opinions, free). Voy con los hechos. Basta con hacer una búsqueda en la base de datos Pubmed para comprobar la existencia de más de 6.400 artículos, 279 de ellos corresponden a ensayos clínicos, el tipo de estudio que con mayor fiabilidad discrimina el efecto de un principio activo por encima del placebo.

Además, pueden consultar en el siguiente listado[1] los estudios más importantes, clasificados por el tipo de «control» utilizado (no siempre es placebo) y el tipo de revista en la que se ha publicado (con o sin filtro de revisión por especialistas). En total, 195 publicados en revistas con revisión por pares (de ellos 158 controlados con placebo) y 102 publicados en otras revistas. Verán también que se han detallado los 48 estudios que ponen a prueba la homeopatía individualizada, y que por tanto respetan mejor la práctica de los especialistas en homeopatía.

Por eso 10.000 médicos en España la aplican a sus pacientes.

Por eso más de 20.000 Farmacias en España dispensan medicamentos homeopáticos, aconsejados por farmacéuticos expertos y formados en homeopatía…y en Europa en todas las farmacias.

Por eso el 52,7% de la población española confía en este tipo de medicamentos, datos que no provienen precisamente de fuentes muy afines a la Homeopatía, sino de la VIII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia 2016, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Los médicos y farmacéuticos que trabajamos con homeopatía, a menudo señalados y criticados, no renunciamos a otros métodos terapéuticos. Nadie, y yo muchísimo menos, pone en entredicho los avances de la medicina convencional, de la cirugía, de las miles y miles de vidas salvadas por los antibióticos…

No se trata de eso; no se trata de elegir o decidir entre una u otra. Se trata de integrar en la búsqueda y beneficio de lo único que nos debería importar a todos los sanitarios de vocación: el beneficio del paciente.

No entiendo como la Sanidad en España y el Gobierno no cierra filas en torno a este asunto y nos defiende completamente y sin fisuras tanto a la Terapéutica Homeopática como a los profesionales sanitarios cualificados que la ponemos en práctica por y para el bien de los pacientes, máximo cuando Europa es contundente y clara en su voluntad de que los homeopáticos sean y sigan siendo medicamentos.

España no puede ir en contra de una institución como la OMS que insta a todos los países miembros al estudio, investigación y puesta en práctica de todo tipo de medicinas complementarias que aporten calidad de vida a todos los pacientes. El gobierno no puede cercenar el derecho de los pacientes a elegir.

 

[1] Consulta online.

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3 Comentarios

  1. Mi felicitación a la autora por su trabajo y discurso claro, científico y sincero y a Diario 16 por mantener un reducto de dignidad en la prensa española entorno a este tema de la homeopatía.

    Una parte importante de los productos de origen vegetal, mineral o animal registrados y listados en el BOE como homeopáticos están en el rango de la presencia material de soluto. En los comentarios más o menos cientifistas sobre el tema, esto se obvia y se generaliza el concepto de producto homeopático e inmaterialidad de solvente, haciéndolo lugar común en el debate.
    La discusión podría centrarse, en la medida en que existen hoy día recursos biotecnológicos para ello, en contextualizar la discusión sobre la eventual acción biológica de los productos farmacéuticos calificados como homeopáticos y situados en el rango de los nanogramos o los picogramos. ¿Hay acción o no la hay en el rango de estas últimas materialidades mínimas?
    A este respecto es interesante recordar que en el rango de las diluciones materiales homeopáticas con presencia de soluto, se sitúan efectores y marcadores biológicos con papel fisiológico, presentes en la economía humana. En este rango están los marcadores proteómicos como la proteína beta amiloide en suero, muy estudiada con relación a la enfermedad de Alzheimer, con correlaciones clínicas neurológicas significativas estudiadas para el nivel de las variaciones entre los 5.000 y 10.000 picogramos por mililitro.
    https://pdfs.semanticscholar.org/9009/9113108bb81bbe2e36330804caa1c4767657.pdf

  2. La verdadera ciencia consiste en averiguar primero qué es lo que ocurre y luego por qué ocurre. Ninguna organización realmente científica puede hacer lo que hacen estas sociedades contra las pseudoterapias, que afirman sus suposiciones como si fuesen hechos. En un foro científico serio, el que afirma algo y no lo respalda con investigación científica nunca podrá pretender que se le tome en serio. Esto lo deberían saber todas esas personas que piensan tener la verdad sin haberla comprobado.
    ¿Quieren hacernos creer que la homeopatía es un placebo? La investigación honesta ha demostrado que no. ¿Qué no existe producto químico? La investigación está demostrando que sí que hay algo. Pero es que puede haber otros mecanismos de acción terapéutica. ¿Y si resulta que la homeopatía no funciona por reacciones químicas sino por mecanismos que entran dentro del ámbito de la física? Esto sería honradez científica: demostrar por qué la homeopatía funciona, porque a nadie se le puede hacer creer que no es así, insultando a los pacientes que han mejorado su salud durante más de dos siglos y a los profesionales que han conseguido ese supuesto «milagro» que no es tal sino puramente ciencia y nada más que ciencia. Señores, digamos la verdad, investigación hay mucha. Y podría haber mucha más si ciertas revistas de prestigio no se negaran a publicar a priori muchos de esos trabajos.
    Lo que es gravísimo es que, en ver de hacer esto, se reformen los códigos deontológicos de los médicos para incluir artículos en los que se considere no deontológico el tratar a sus pacientes con técnicas como ésta, privándoles del derecho que tienen a mejorar su salud. No, señores gobernantes. Con este planteamiento, la deontología, que no es otra cosa más que la ética profesional, dejaría de ser tal para convertise en una imposición tan legal como inmoral.

  3. Abusando de la amabilidad de la moderación de este foro, es necesario abundar algo más prolijamente en estos conceptos complejos como nuestra biología lo es, y muy escasamente divulgados en prensa al público general y que pueden aportar una perspectiva mas científicamente centrada del tema de las diluciones de medicamentos y su interacción con nuestra biología.

    En el nivel de conocimientos actual en biología existen las ciencias llamadas ómicas y la proteómica funcional clínica. Una mayor divulgación de estas disciplinas asociadas a estudios sobre medicamentos diluidos en niveles homeopáticos con presencia material de soluto (picogramos y nanogramos) y su interacción con el proteoma funcional humano debería llevar a la discusión actual sobre la homeopatía en España a un nivel de mayor rigor científico.

    Los métodos analiticos en suero sanguíneo, de todo el proteoma, es decir de la totalidad de las proteínas presentes en la circulación, evidencian la complejidad de una realidad biológica, siempre individual, que permite tratamientos individualizados no generalizados (un ejemplo de estas nuevas estrategias sería la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales o policlonales en oncología). Anticuerpos policlonales con actividad reguladora de grandes familias proteómicas han sido correlacionados con una acción positiva sobre dichos familias diana bioestadisticamente. Lo importante de esta evidencia analítica y bioestadística, es el nivel de dilución empleado para la administración de estos reguladores proteómicos y que corresponde a una dilución 5CH homeopática.La divulgación de las investigaciones y estudios clínicos en esta línea de trabajo; proteómica,, bioestadística con modelos de representación bioinformática del paciente o sujeto de estudio, deberían llevar a un terreno menos vago a las discusiones actuales en torno a la homeopatía

    Si empezáramos a utilizar en la practica diaria ambulatoria estos nuevos recursos analíticos todos tendríamos que cambiar muchas ideas. Un ejemplo, el discurso sobre el colesterol. La estrategia vigente se focaliza en el combate de la elevación del mismo. La realización de perfiles analíticos desglosados de las lipotroteínas del suero (las proteínas que transportan las grasas de un lugar a otro) nos están revelando que pueden convivir subfamilias de lipoproteínas elevadas o muy elevadas en el mismo paciente con otras subfamilias de lipoproteínas bajas o muy bajas. Ambas deberían ser consideradas, en buena praxis y a la vista de la información científica disponible, en la decisión terapéutica en la medida en que se nos empieza a hablar de correlaciones del hipocolesterol con patología neurológica, psiquiátrica y oncológica sin ir más lejos. En este campo de la proteómica todo el discurso de la semiología clinica es bioestadística: hay correlación o no entre un patrón de situación de los marcadores biológicos y determinadas enfermedades o cuadros clinicos/funcionales. En este nuevo campo no hay margen para la divagación médico-filosófica ya sea de uno u otro criterio.
    Hay que decir también que el uso de sueros antiproteínas en este contexto proteómico/bioestadistico en diluciones equivalentes a una 5CH homeopática tienen correlación estadística positiva con el descenso de los grupos proteómicos diana:
    Fischer, S., Herbosch, S., & Sauer, H. (2007). Funktionelle Proteomik – Krankheitsursachen frühzeitig erkennen und gezielt behandeln. Elsevier.
    Una sumaria bibliografía:
    Vidal F: Eléments d´une aproche médicale originale :substances naturelles en thérapeutique par relations biologiques multifactorielles informatisées (tesis doctoral) Université de Clermont I ; 1979
    Chambers, C., Preston C., Mc Inerney T : Bioinformatics-The Proteomics Perspective, ISSUE FOCUS : Bioinformatics Oxford Journals, University of Oxford:Bti 2001
    Petricoin E. F., Zoon K.C., Kohn E.C., Barret & Lance J., Liotta. A, Clinical Proteomics:Translation bench side promise into bedside reality. Nature Reviews Drug Discovery 2002; I:683-695
    Moreno, F.:From Proteomics to Modern Medicine: Understanding the Pathways of the Next Revolution in Biotechnology. New York Academy of Sciences Press Release: New York; 2000/2001
    Ravnskov U.: The cholesterol myths. New Trends Publishing, Washington D.C.,;2002
    Abramson J., Wright J.M.: Are lipid lowering guidelines evidence-based? The Lancet 2007; 369:168-169
    Sandor, G.: Sémiologie Biologique des Protéines Seriques, Paris, Maloine 1975

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