Si nos fijamos detenidamente en el espectáculo que se ha originado ante las elecciones en el Parlamento de Cataluña, observamos el gran despliegue de los partidos en la campaña, así como el seguimiento que hicieron todos los medios de comunicación y las redes sociales.

Dio la impresión que Cataluña se había  convertido en destino turístico de primer orden, presidente del gobierno central, presidentes autonómicos, alcaldes, ministros y secretarios generales de varios partidos, se dieron cita para visitarnos. Nunca unas elecciones autonómicas catalanas habían causado tanto interés como ahora.

¿Qué las hacia diferentes de las anteriores? Pues un único objetivo, intentar de todas las formas posibles, evitar la victoria de las formaciones independentistas. La gente fue a votar en plena pandemia por qué así lo había impuesto la justicia. Pedro Sánchez prescindió de un ministro queriendo aprovechar su fama por su cargo anterior y que podía darle votos.

España se encuentra en un momento crítico por la pandemia y la crisis económica que ha comportado, ahora bien, lo importante era acabar con el independentismo, una vez conseguido todo volvería la normalidad o… al menos es lo que se pensaba en las altas esferas políticas y financieras con sede en Madrid. La corrupción, el caso Bárcenas, el fraude fiscal, la monarquía y la justicia no parecían problemas importantes.

Como observador, no acabé de entender la desunión y el enfrentamiento que existe entre los partidos catalanes que se declaraban favorables a la independencia. La carencia de entendimiento la aprovechó el españolismo incluido el PSC, que se tendría que llamar PSEC (partido socialista español en Cataluña. De PP, Cs y común Podemos no esperaba gran cosa, más bien lo contrario, con la excepción del resultado obtenido por la formación de Santiago Abascal.

La publicidad fue de muy baja calidad y el hecho que la situación sanitaria modificara los mítines como en anteriores campañas se notó La publicidad de Ciudadanos fue vergonzosa y confiaba, como así ha sido, que los votantes lo tendrían en cuenta, comparar las manifestaciones de aquí, con el asalto al Capitolio de Washington donde murieron cinco personas, es de juzgado de guardia como mínimo. Confiaba en el fracaso de Arrimadas y Carrizosa, como así ha sido.

El que ahora mismo lo está pasando mal, a pesar de que hace el valiente y lo disimula, es Pablo Casado. Él quizás no lo sabe, pero le está dando alas a Vox. Solo se dedicó a criticar el gobierno, a Bildu, a Podemos y a ERC. La pregunta es saber si sabe hacer alguna otra cosa. Le supongo preocupado al ver como la justicia europea descalifica a la española y el PP continúa negándose a negociar renovar al Poder Judicial. Vaya primera espada tiene el PP. Vean el siguiente vídeo.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Ha acabado el españolismo con el independentismo o… bien se alargará el que es y ha sido siempre un problema político, judicializado gracias a la inoperancia de los líderes del bipartidismo? Los votantes ya expresaron su opinión. ¿Sabrá la clase política encontrar la solución al conflicto?

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