El día de ayer estuvo lleno de alusiones a la seguridad jurídica, por parte de políticos de variada condición. A uno de ellos le preguntó una periodista ¿ Qué era? Le sorprendió algo la pregunta y como afirmó ser abogado, contestó que era el cumplimento de la ley. Bueno, sería uno de los condicionantes, pero concepto va por otro lado, se centra en la certeza del derecho que se nos va a aplicar a los ciudadanos, y en este sentido pienso que estamos muy lejos de lograrla. Estaría mucho más cerca de sentirnos seguros de su aplicación uniforme y ordenada. ¿Y como puede predicarse en este lio autonómico en el que cada cual anda por donde le parece?

En 2015 escribí el libro de Casos y cosas del Derecho : “ Que la seguridad, jurídica, debía de ser la estrella principal que pueda guiarnos en la noche tenebrosa del conflicto jurídico. Esa seguridad jurídica, es, efectivamente, un “desiderátum”, que solo nos la puede proporcionar un orden jurídico protector de los derechos que las leyes reconocen”. Es pues, algo mas que el cumplimiento de la ley, es ese orden que debe regir en las instituciones públicas para garantizar la legalidad, y poder incluso conocer el resultado posible de las resoluciones judiciales y administrativas de cuyo planteamiento se deduce que el asunto no se resuelve con una declaración de principios, que queda muy bien, e incluso suena a algo bueno y positivo.

También aludía en aquellos escritos, a que la seguridad jurídica cotiza en bolsa, y a la juzgar por los últimos vaivenes no parecía el momento mas adecuado para referirse a ella.

Algunos juristas lo comentamos como situación inoportuna para acordarse de un concepto de entorno lejano. ¿Quién se atreve a pronosticar el futuro institucional? ó ¿El resultado de un conflicto jurídico? ¿Y la protección que vamos a encontrar ante cualquier problema social? El asunto de la seguridad jurídica es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra democracia. El gran jurista Calamandrei afirmo que “La primera condición de un estado fuerte es la fe del pueblo en la Justicia”. ¿ Cómo andamos nosotros por esos lares?. Pues, cada cual tendrá su respuesta, pero me temo que los resultados no son muy optimistas. “Todo se resolverá dentro de la mayor seguridad jurídica”. Es posible que una buena parte de los afirmadores no conociera su alcance, pero quedaba muy bien, y en este lio autonómico, protestas agrarias, pensionistas, coronavirus, los problemas de la económica española según la UE y según las cuentas de muchos españoles, que no acaban de otear la seguridad que nos proporciona nuestro alarmante gasto público. ¿Y un inhabilitado tratando de refugiarse en esa pretendida seguridad jurídica? Si no fuera un asunto muy serio, sería una broma pesada. El espectáculo no puede ser más lamentable. Claro, que por detrás estaban los votos para lo del gasto público. Resulta pues, que al menos en este caso, aparece una preocupante relación entre los votos y la seguridad jurídica. Cosa veremos, Sancho.

Me parece que se está convirtiendo en una especie de cajón de sastre que no tiene fondo y en él se están guardando cosas que se caen por debajo sin que se nos alcance a ver quién los recoge y pueda ordenarlo. Orden, esa es la palabra que garantiza la seguridad jurídica. Orden en las instituciones. Un ejemplo. ¿A quien le importa que el Consejo General del Poder Judicial lleve más de un año en funciones, porque a nuestros políticos no les importe seguir incumpliendo la Constitución sobre el mandato de su renovación? Es ese el ejemplo de seguridad jurídica que vamos a continuar soportando. Y es un caso que atañe directamente a esa seguridad porque afecta directamente a los altos tribunales que deben garantizarla.

Por eso ayer, cuando tuvimos que oír todas sus alusiones, algunos levantamos en oído a ver por dónde iban las cosas. Tranquilos. Otra ocurrencia sobre la marcha. Todo sigue igual.

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2 Comentarios

  1. «Calamandrei afirmo que “La primera condición de un estado fuerte es la fe del pueblo en la Justicia”»

    La Fé en los Jueces?

    Como representantes en la tierra de un Orden divino ?

    Los Demiurgos; constructores de la realidad. De nuestra real Servidumbre.

    Si, hay Seguridad Jurídica no la que desearíamos, pero la hay.

    Podemos tener la seguridad de que todo está corrompido.

    Fe?

    No queda

  2. A lo mejor, si se despolitizara la Justicia, sus Órganos, Consejos, etc. estaríamos más cerca de alcanzar esa pretendida «seguridad jurídica».

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