Hace unos días el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, fue ingresado por una gastroenteritis aguda probablemente causada por la bacteria salmonella. La salmonella o salmonelosis es una enfermedad bacteriana que afecta al aparato intestinal y es transmitida habitualmente, tras la ingesta de alimentos y causada por bacterias del género salmonella.

Los síntomas pueden variar según la persona: mientras que algunas se muestran asintomáticas, en otras causan diarrea, fiebre, vómitos y calambres abdominales. En ocasiones, la gastroenteritis generada por la salmonelosis puede llegar a complicarse, generando deshidratación en el paciente hasta el punto de requerir atención médica o ingreso hospitalario. Además, si la infección se propagase más allá de los intestinos podría suponer incluso un riesgo para la vida del enfermo.

Como la bacteria salmonella suele estar presente en los intestinos de animales y personas y, por lo tanto, en sus heces, las personas que tienen animales son más propicias a contraer esta enfermedad. Asimismo, comer alimentos contaminados por heces de animales suele ser una de las principales causas de la salmonelosis. Para evitarlo, se recomienda que se cocinen bien los alimentos, mantener una buena higiene y evitar comer huevos crudos.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), debemos consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados con mucha higiene. Por ejemplo, evitar la leche cruda o las carnes, pescados y productos de repostería que no hayan estado refrigerados o congelados convenientemente. Si preparamos mayonesas, salsas o cremas en casa, debemos consumirlas inmediatamente, no aprovechar las sobras y mantener la conservación en frío.

También aconseja la Agencia que los alimentos que no puedan ser consumidos inmediatamente o las sobras que se quieran guardar, se mantengan bajo la acción del calor, por encima de 60º C, o del frío, a 5º C como máximo. Si vamos a consumir en casa pescado crudo o poco cocinado (preparaciones culinarias como los boquerones en vinagre), con el fin de prevenir la anisakiasis, debemos hacerlo después de haberlo mantenido congelado durante cinco días, si su frigorífico alcanza una temperatura de -20ºC o inferior. Esta temperatura solo se alcanza en frigoríficos de tres estrellas (***) o más. Si su frigorífico tiene menos de tres estrellas, compre el pescado ya congelado.

Debemos evitar asimismo el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados. Ya que un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado con un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.). El trapo de cocina o la bayeta puede ser un excelente vehículo de contaminación. Es preferible usar papel de cocina.

Por otro lado nos aseguraremos una correcta higiene si vamos a manipular los alimentos y una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina. Y por supuesto, mantendremos los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía. No hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos que originan enfermedades de transmisión alimentaria.

Finalmente usaremos solo aguas envasadas o aguas de la red pública de distribución en la población. No debemos beber ni usar agua procedente de pozos que no esté potabilizada. Ni consumir alimentos perecederos que se exhiban a temperatura ambiente. Por ello debemos fijarnos de que en bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos estén protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias adecuadas. Y refrigerados siempre que sea preciso. Estas medidas debemos exigirlas como consumidores, y cuando veamos que no se cumplen, debemos rechazar esos alimentos.

En cuanto al tratamiento se suele recurrir a los antidiarreicos, ya que la salmonelosis causa deshidratación. No obstante, la bacteria se elimina con las heces, por lo que la infección suele durar de dos a siete días. En casos en los que se sospeche que la bacteria ha entrado en el torrente sanguíneo, el médico podrá recetar antibióticos, aunque no suele ser habitual, ya que podría prolongar el período en el que el enfermo es portador de la bacteria. Por lo demás, llevaremos una dieta líquida durante las primeras 24 horas y “astringente” —verdura, frutos secos, manzana— durante el resto del tiempo que tengamos la enfermedad. También es necesario evitar lácteos y grasas.

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