El mediático economista neoliberal Xavier Sala i Martín lanzó la pasada semana un mensaje en el que animaba a la movilización a través de una analogía entre la independencia de la India y el proceso iniciado por Catalunya en octubre de 2017. Esta comparativa invita a reflexionar sobre cómo el proceso de la India, a través de la “Marcha de Sal”, sigue siendo un referente internacional en la lucha de los pueblos que desean ejercer su derecho de autodeterminación e independencia.

 

El monopolio británico de la sal en la India

Desde que a finales de siglo XV los navíos de la expedición de Vasco da Gama lograran establecer con éxito una ruta marítima comercial entre la India y Europa, el territorio quedó inmediatamente condenado a sufrir la colonización occidental. El dominio fue intensamente disputado entre Estados hasta el Tratado de París de 1763, momento en el que los franceses reconocían el indiscutible y definitivo dominio británico.

Desde entonces, el control político y comercial estuvo en manos de la Compañía de las Indias Orientales. Esta institución estableció las bases de la explotación y organización de la India, de manera que cuando en 1858 el gobierno de Londres disuelve la Compañía e interviene en el devenir del pueblo indio, apenas debe acometer unas cuantas reformas.

Por su parte, en lo que se refiere a las políticas fiscales, el gobierno británico mantiene el monopolio sobre la producción y comercialización de la sal, así como el gravamen de una tasa a la compra-venta de la misma. De esta forma, tanto el Estado británico como los productores ingleses se garantizaban enormes beneficios.

Esta fórmula, la del control por parte de una autoridad sobre la sal, no es un fenómeno nuevo, pues son muchos los pueblos que se han debido enfrentar a este malestar. Sin embargo, la diferencia del caso indio estribaba en que el monopolio era ejercido por una élite extranjera.

Edificio de la Compañía de las Indias Orientales a comienzos de siglo XIX. Fuente. BBC,2016.

 

La Marcha de la Sal como punto de inflexión en la independencia

En la India, al igual que para el resto de pueblos del planeta, la sal era un producto esencial para la economía local y la vida doméstica. Las clases populares tenían muy difícil acceder a su consumo porque el monopolio británico y el impuesto habían elevado el precio, de manera que, la sal producida en las salinas cercanas o la procedente de Liverpool, se había convertido en un artículo de lujo.

Además, a este malestar popular, se le debe sumar el hecho de que en las pocas salinas activas, como las de Orissa, los trabajadores llevaban tiempo quejándose por las condiciones laborales. Para el recién llegado Gandhi, estas circunstancias ya fueron un motivo de peso para remitir una carta al virrey y denunciar las largas jornadas de trabajo y el ridículo salario que recibían sus trabajadores.

Por ello, el hecho de que un alimento tan básico y esencial fuese objeto de monopolio por parte de la autoridad colonial, con nefastas consecuencias para la población local, sirvió al Congreso Nacional Indio y a Gandhi para establecer una estrategia política en la que se convertiría en símbolo de resistencia y lucha contra el poder colonial.

Así las cosas, en marzo de 1930, Gandhi comenzó una larga marcha de 400 kilómetros entre los lugares salineros de Gujarat y Dandi. El objetivo era promover la resistencia pasiva y, sobre todo, la desobediencia civil a través del consumo directo de sal sin recurrir al mercado británico.

El 6 de abril Gandhi recogía sal de la costa de Dandi y días después, tras promover una masiva recogida de sal y movilización laboral, era detenido. Este hecho desembocó en unas largas jornadas de lucha que finalizaron en enero de 1931 con la puesta en libertad de Gandhi y acuerdos con el gobierno inglés. Si bien el resultado no fue el de la independencia, los propios indios fueron conscientes de su potencialidad y todos vieron en esa marcha un punto de inflexión.

Gandhi recoge sal y el pueblo sigue su ejemplo de desobediencia. Fuente. Elaboración propia.

 

La India de entonces frente a la Catalunya presente

Si bien resulta obvio que el contexto histórico de la India no puede ser comparado con la Catalunya de hoy, ello no impide comprobar que existe una conexión entre ambos casos a través de la defensa de los derechos individuales y colectivos de los pueblos frente a la política intransigente de un Estado dominante.

Por tanto, la India y Catalunya, si se encuentra en el mismo acontecimiento jurídico-político que desde comienzos de siglo XX vienen transformando (no sin oposición de los nacionalismos hegemónicos que se niegan a reconocer la multiculturalidad), los decimonónicos Imperios y Estados occidentales.

La oposición a reconocer la existencia de pueblos con derecho a dirimir su futuro fue salvado tras la segunda guerra mundial en aquellos territorios que, como la India, eran colonias. Sin embargo, en lo que se refiere a los diferentes pueblos presentes en los viejos Estados, como en el caso español o marroquí, la oposición hacia el derecho de autodeterminación se hizo más férrea e intransigente.

No obstante, de un tiempo a esta parte, son más las voces que desde el derecho internacional (amparado por el incesante número de casos), han venido a reconocer que los pueblos pueden y deben, independientemente del Estado al que pertenezcan y si así lo estiman oportuno, decidir libremente sobre su futuro.

Movilizaciones en Catalunya. 

 

La sal como símbolo eterno de los pueblos

La sal, importante en el pasado y presente de la humanidad, se convirtió en un recurrente símbolo de organización y resistencia para el pueblo indio. Negar la sal era negar la vida, de la misma forma que negar el derecho de autodeterminación de un pueblo era y es negar su existencia.

Entonces, al igual que Gandhi y los suyos supieron ver en la sal un símbolo aglutinador para organizar el movimiento indio de liberación, otros tantos pueblos buscan figuras públicas, elementos históricos o acontecimientos recientes, que sirvan de nexo de unión para una mayor movilización y visualización.

En ese sentido, y teniendo en cuenta la especial relevancia que ha tenido en otros movimientos revolucionarios y emancipadores de la humanidad (caso de la Revolución Francesa o la Matxinada de la Sal), es justo reconocer que la sal se ha convertido en un elemento de referencia para aquellos pueblos y personas que se encuentren inmersos en la defensa de la libertad. Sobre todo, para aquellos territorios que a día de hoy viven inmersos en un profundo retroceso: “Los derechos humanos en España llevan tres años amordazados” (Amnistía Internacional, 2017).

Informe sobre España. Fuente. Amnistía Internacional, 2018.

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