Llevo unos días resistiéndome a escribir sobre lo que todos sabemos. Pero es que… no sé, en fin… vamos: que lo voy a hacer. Porque mis sensaciones han ido cambiando, la prudencia que buscaba evitar el tópico y ansiaba novedades empieza a dar paso a algunos miedos.

Un porcentaje no muy alto de muertos de un porcentaje enorme de la población hace a esta enfermedad peligrosa, además de la posibilidad real de colapso del sistema sanitario. Pero según empiezo a ver, ora estamos ante una amenaza como la de allá por los 40 ora alguien se está pasando de frenada… ¿Parar países enteros más de un mes con consecuencias incalculables para la estructura de la economía y por tanto de la sociedad tal y como la conocemos? ¿Controles policiales y militares de movimiento que han suprimido de hecho la libre circulación: paisaje bélico? ¿Cierre de fronteras terrestres, espacios aéreos, marítimos, prohibición absoluta del turismo, viajes y bien pronto hasta de trabajar…? ¿Es ésta la primera vez que una amenaza así cae sobre el planeta Tierra y éstas son las decisiones correctas? Difícil, arriesgadas respuestas, pobre Presidente.

Qué quieren que les diga: lo que estamos viviendo, cierto es que sin alcanzar una fase aguda y sin permisos para emplear la violencia física que sepamos, es un Gran Hermano con causa, y parece que con una causa que lo justifica todo: romper con el mundo conocido. Excepcionalidad absoluta, nos miramos con recelo al salir, con sospechas, sin acercarnos, un poco a lo gueto o a lo gulag, ¿prisioneros en las casas?, ¿opacidad forzada?, ¿tranquilidad? ¿La causa es tan grave que justifica decisiones de más del 10% del PIB y la disolución práctica de la UE y nuevas estrategias internacionales? ¿Qué se nos escapa aquí? Algo no me cuadra…

No pretendo alarmar pero o la enfermedad es mucho más grave de lo que nos han dicho hasta ahora, y deberíamos estar escondidos y empezando a temblar por los desabastecimientos y la violencia en las calles, o hay algo más detrás… no pienso en conspiraciones, sí incluyo aquí un síndrome de estupidez planetaria aventado por dirigentes que viven más en la película de sus mandatos que en la realidad cotidiana. Y ya no hay vuelta atrás.

Porque suponiendo que frenemos al virus, ¿no acabamos de sentar las bases de un mundo diferente? ¿No estamos en mitad de acontecimientos tan cruciales como los del final de la Segunda Guerra Mundial? ¿De verdad estamos torciendo una esquina de la Historia por esto? No sé si hay una explicación verdadera, pero me asusta esta revolución ¿silenciosa? en marcha… de cuántos millones de puestos de trabajo y de pequeñas empresas estamos hablando, cuáles son las consecuencias sociales… porque la pobreza nunca es sólo económica, suele dividir a la sociedad en sectores con ritmos, vidas e intereses diferentes, y teniendo en cuenta que la élite económica domina e impone el modelo ideológico: ¿qué mundo se está gestando? El resultado de la crisis del 2008 ha sido el neofascismo en sus múltiples versiones nacionalistas, de momento sin actividad en las calles pero… ¿ahora cuál será? No creo en conspiraciones, sí en neuróticos que ya están calculando cómo obtener ventajas, beneficios en todo esto… ¡locos!

No me entra en la cabeza este guion, pienso en la gente que vive sola, en las familias repletas de odios personales y conviviendo, las adicciones variadas en encierro, los ladrones ahora sin ingresos, en quienes viven separados y de pronto se condenan a no poder reencontrarse durante semanas, la gente que está muriendo sola en las residencias o sus pisos de barriada y es enterrada casi a escondidas, la que morirá en el campo y tardará en ser encontrada, todo me recuerda a alguna escena entre apocalíptica y bélica…

Lo que me pregunto es si en otro momento una enfermedad así habría sido justificación o si un exceso de información o, más bien, si la información convertida en entretenimiento constante genera una necesidad de decisiones que es históricamente novedosa. Haber prohibido todos los actos públicos, obligar a un protocolo higiénico riguroso, hacer tests ante cualquier sospecha o en los centros de trabajo con más de un puñado de personas, haber ampliado con hospitales de campaña las urgencias o las UCIs, incluso haber obligado a los privados a estar a disposición de la Pública (y sin olvidar que por lo visto morir es natural)… ¿habría generado una catástrofe inasumible? Lo dudo, el SIDA mató a más de 5.000 personas sólo en España en 1995, y no se prohibió follar o drogarse… ni las Urgencias se hipertrofiaron con gente muerta de miedo para comprobar síntomas…

No miedo, inquietud. Si hay que amputar se amputa, pero que estén diciendo que no te preocupes mientras te sierran una pierna no tranquiliza. No se trata de asustar, pero como observadores de la realidad debemos ir pensando a qué nos vamos a enfrentar. Si la crisis anterior no se solucionó y se hizo estructura pauperizando a sectores amplísimos de la sociedad y estabilizando a la élite más radical, ésta, que es mayor: adónde nos lleva. Ya he sostenido que la Humanidad se está metamorfoseando en la China pseudocomunista, hacia ese tipo de sociedad caminamos… Debemos prepararnos, aunque eso sea oscuro salvo para la divinidad… que debe estar entretenida, le pague quien le pague.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

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