La Reina Sofía en un encuentro sobre Alzheimer. Foto: Comunica2.

El próximo día 2 de noviembre la Reina Sofía cumple 80 años. Al margen de fastos y encuentros familiares visibles para evitar habladurías, o generarlas, según convenga a la Casa Real, lo cierto es que la madre de Felipe VI es el miembro de la Monarquía mejor valorado, o lo era al menos cuando se preguntaba en el CIS por la Familia Real. Lo que es indudable es que despierta más simpatías en el peor momento de la Monarquía.

Las humillaciones e infidelidades del Rey Juan Carlos y los desprecios de la Reina Letizia han afianzado aún más la imagen de la Reina Madre, generando un halo de simpatía, incluso entre los republicanos, que ya quisiera para sí la esposa de Felipe VI.

Pero la Reina Sofía sabe, como toda la familia Real -aunque quiera vivir como si nada pasara- que España vive hoy el momento más delicado de la Corona, desde la II República.

La Reina sigue con su agenda, especialmente promovida a través de la Fundación que lleva su nombre, y se vuelca, trabaja y se toma muy en serio la lucha contra el Alzheimer.

Probablemente ningún otro representante institucional tenga más conocimiento, relación y contactos con el mundo de la investigación y el Azheimer, que la Reina Sofía en España.

En Congresos, jornadas y encuentros que giran alrededor de las Demencias, la Reina Madre acude representando a su fundación -una entidad que cumplió 40 años el pasado año y que se celebró en un sencillo y emotivo homenaje al que, esta vez sí, acudió el Rey Juan Carlos, y los actuales Monarcas.

 

La hora republicana

Lo cierto es que las opiniones republicanas han ido ganando músculo en España con el paso de los años. En lo político, las opciones pro republicanas rozan ya el 30% de los asientos del Congreso. Y esto incluyendo al PSOE en el ‘bando’ pro monárquico.

Porque aunque el PSOE no quiera oficialmente proclamarse republicano, lo cierto es que el 95% de los miembros de su Gobierno lo son y probablemente también los diputados que ocupan sus escaños en el hemiciclo.

En lo social, el proceso de republicanización es aún más evidente. Sobre todo a raíz de los recientes escándalos reales. La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó sobre la Monarquía fue en octubre de 2011. Fue el primer suspenso (4,89). Desde entonces no se ha vuelto a preguntar por la Casa Real. Una encuesta del El País dos años después hizo sonar todas las alarmas: la imagen de Juan Carlos I se desplomaba de manera dramática. Y cuanto más joven era el encuestado, peor concepto tenía de la Monarquía. Algo que llena de esperanzas a los republicanos que entienden el «derrocamiento de los Borbones» como “una cuestión de tiempo”.

En el año 1996, sólo el 9% de los españoles se declaraban republicanos y sólo un ridículo 6% tenía mala opinión de la Monarquía. En el año 2005, en 30 aniversario de la proclamación de Juan Carlos I, El Mundo advertía de una “mayor actitud crítica” hacia la Corona: los republicanos constituían casi una cuarta parte de la población. Todos los análisis demoscópicos elaborados hasta el día de hoy han ido, siempre, en la misma línea. Y la última encuesta publicada al respecto en 2015, también de El Mundo, apuntaba ya un tercio exacto de republicanos.

Ha tenido que ser La Razón este año quien publicara una encuesta asegurando que el 76,2% de la población española se siente monárquica. Una consulta que no ha tenido, a efectos sociales, ninguna credibilidad. Ni tan siquiera en la Casa Real.

Mientras, se organiza el cumpleaños de la Reina Sofía que podrá tener, sin esconderse, a sus tres hijos junto a ella en una celebración tan especial.

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