Foto Agustín Millán.

La reforma laboral que aprobó el primer Gobierno del PP, que presidia el popular Mariano Rajoy, cumple ocho años, durante los cuales la precariedad laboral se ha disparado en España. Hoy el empleo es de peor calidad, más inestable, menos seguro y está peor pagado.

La vicesecretaria general del PSOE y portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Adriana Lastra, durante el desayuno informativo del Fórum Europa, celebrado ayer en Madrid, al que asistió Diario16.com, señaló que “vamos a derogar una reforma laboral que solo protegía a una parte y desamparaba a la otra”.

Mientras, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, afirmó hace unos días que se retrasaba el propósito de presentar en el Consejo de Ministros la derogación del artículo 52 d), que ampara el despido por acumulación de bajas médicas. Desde el Ministerio de Trabajo afirman que el decreto se aprobará en la reunión del próximo martes 18, siempre que finalicen todos los trámites técnicos.

Para la numero dos del PSOE, “no hay mayor brecha en una sociedad que la que se genera a través de la desigualdad, y no podemos resignarnos a que la desigualdad sea una enfermedad que se transmite de generación en generación”, alertó.

Según la exposición de motivos, la reforma laboral de 2012 tenía como objetivos principales fomentar la creación de empleo, favorecer la contratación indefinida y reducir la dualidad laboral, favorecer la flexibilidad interna de las empresas como alternativa a la destrucción de empleo o mejorar la empleabilidad de los trabajadores.

Sin embargo, ocho años después de su aprobación, los datos confirman que “la reforma fue un fracaso rotundo ya que no consiguió ninguno de estos objetivos, sino que en la mayoría de los casos los empeoró”, han señalado desde el sindicato UGT.

La reforma laboral, en realidad, fue y es un instrumento para debilitar los derechos de los trabajadores, desequilibrando a favor del empresario la estructura de la negociación colectiva y la posibilidad de articular la relación laboral. Derivado de ello, se retrasó, una vez finalizada la crisis, la posibilidad de recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores y se precarizó aún más el mercado laboral.

Despido más fácil y barato

Uno de los puntos fundamentales de la reforma consistió en facilitar el despido, de un lado, estableciendo causas muy laxas para justificarlos (basta con la disminución de los ingresos o de las ventas durante tres trimestres consecutivos), y de otro, suprimiendo la necesidad de autorización administrativa en los despidos colectivos. Y también abaratarlo, rebajando las indemnizaciones de 45 días por año a 33, y de un máximo de 42 mensualidades a 24). En suma, despido más fácil y barato.

Esto incentivó el uso del despido como la medida prioritaria para recortar costes de las empresas en lugar de priorizar otras formas de ajuste menos traumáticas lo que lejos de fomentar la creación de empleo, alentó su destrucción; y en lugar de favorecer la flexibilidad interna negociada, promovió la rescisión unilateral de los contratos.

No es casualidad que 2012 fuera el ejercicio con mayor número de despidos de contratos indefinidos de la historia, 777.000, lo que se tradujo en la segunda mayor pérdida total de empleo de la historia, 788.700 ocupados, solo por detrás de la sufrida en 2009 (1.362.800). Y en 2013 se perdieron otros 493.700 empleos.

Ahora hay más ocupados, pero se trabaja menos horas

De 2011 a 2018 el número de ocupados ha crecido un 4,3%, pero las horas trabajadas por persona han descendido un 0,9%. Esto en parte es consecuencia tanto del auge del contrato a tiempo parcial, como del aumento de la rotación laboral, derivadas de la mayor discrecionalidad otorgada al empresario en la gestión del empleo con la reforma de 2012.

Aumento de la precariedad laboral en todos los ámbitos

“La reforma no ha creado empleo, pero sí ha contribuido a elevar los niveles de precariedad del empleo generado”, han señalado desde UGT. Por eso el sindicato denuncia que a día de hoy “el empleo es de peor calidad: más inestable, menos seguro y peor pagado, por eso la productividad del trabajo ahora es negativa, lo que supone una anomalía en una economía avanzada”.

Desde CCOO, el secretario general, Unai Sordo ha abogado por “revisar en profundidad la reforma laboral”. No obstante, ha afirmado estar de acuerdo en que “no hay que modificar 2 o 3 cosas” de la reforma, reiterando la necesidad de modificarla profundamente, y no en algunos de sus elementos, ya que “todos son lesivos”.

En este sentido, tras demandar que se derogue ya el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores que permite el despido por enfermar, Unai Sordo “ha reclamado cambiar un modelo pensado para devaluar salarios y otorgar poder absoluto a los empresarios, de manera que deje de haber convenios de empresa que empeoren los convenios sectoriales o que los convenios colectivos pierdan vigencia”.

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