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Youtube será uno de los principales afectados por la nueva directiva.

Pensemos en lo que era Internet en 2001 y lo que ha cambiado el medio y nuestra relación con él en estas dos décadas. Pues básicamente ese ha sido el argumento del Europarlamento de Estrasburgo para aprobar la nueva regulación de derechos de autor en la red, cuyo texto original databa de aquel año. La nueva directiva, que los Estados deberán adaptar a sus leyes, fue aprobada ayer con 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones, y con ella se pone fin a dos años y medio de enconados enfrentamientos entre grupos sociales y políticos a favor y en contra de esta revisión.

A un lado de la trinchera, miles de artistas, editores y periodistas celebraban ayer la noticia de que sus trabajos no fluirán a partir de ahora con impune libertad enriqueciendo bolsillos ajenos sin que ellos vean un euro. Del otro lado, sin embargo, otros colectivos lamentaban el fin de la libertad en la Red, al quedar buena parte de la labor de vigilancia y control de contenidos en manos de algoritmos similares a los que actualmente, por ejemplo, censuran reproducciones de pinturas clásicas por contener un pecho desnudo.

“Según han reconocido varios eurodiputados, la aprobación de esta directiva ha supuesto el debate más encendido que se recuerda en Estrasburgo”

El debate se centra sobre todo en dos artículos del nuevo texto. Por un lado, el 17 obliga a los portales que difunden contenidos de usuarios con fines comerciales a contar con una licencia previa de los creadores de esas obras; es el caso de You Tube. Por su parte, el artículo 15 otorga a los editores de prensa el derecho a conceder o no su aprobación a portales digitales con ánimo de lucro para que compartan sus publicaciones, total o parcialmente; esto, en concreto, ha supuesto un cubo de agua helada para Google News. Sin embargo, a partir de estas medidas, que pretenden devolver a los creadores el control sobre la difusión de sus obras, existen interpretaciones para todos los gustos.

La decisión, en cualquier caso, pone en juego cientos de millones de euros, y no en vano, según han reconocido varios eurodiputados, la aprobación de esta directiva ha supuesto el debate más encendido que se recuerde en Estrasburgo. Manifestaciones, presiones e incluso amenazas se han sucedido a lo largo de los meses de debate, en los que no han dudado en participar políticos, activistas, expertos, académicos, creadores e incluso la propia ONU, cada cual arrimando el ascua a su sardina; más de cinco millones de personas han dado su apoyo en Change.org a una iniciativa contraria a la directiva.

Ahora es el Consejo quien debe dar el visto bueno definitivo a la nueva reglamentación ante de que se publique en el boletín oficial de la UE. A partir de ese momento, los Estados miembros tendrán de un plazo de dos años para adaptar sus legislaciones a la directiva europea. “Un día negro para la libertad de la Red”, definían la jornada de ayer desde la plataforma #SaveYourInternet. Ahora solo queda esperar para ver cómo consiguen, si lo consiguen, ponerle ‘puertas al campo’.

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1 Comentario

  1. Hola, soy el socio 36415 de la Sgae, y vivo de mis derechos de autor. La diferencia entre los bienes tangibles e intangibles, es que por estos últimos no cobras nada en el momento de crearlos. Siendo justo y necesario para los creadores que cada vez que se quiera utilizar su obra,se pague un cánon, pongamos 1 céntimo, 2 céntimos, 5 céntimos de euro, algo que puede resultar simbólico pero que sin embargo le da valor a un trabajo que la mayoría no conoce a fondo ni sabe su proceso. Otra posibilidad sería cobrar en el momento de entregar la obra para su publicación, como si de un buen tangible se trarara y aquí terminaría la historia del derecho de autor. Detrás de una canción,de un libro,hay muchas horas de estudio, trabajo y medios que deben ser recompensados de alguna manera. Al campo,cuando pertenece a un dueño, se le suelen poner puertas,ya lo creo.

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