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La Red de Resistencia contra el Síndrome de Alienación Parental pide ante los Juzgados de Vitoria el fin de la violencia institucional

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya manifestó públicamente que la aplicación del SAP vulnera los derechos humanos de las mujeres, las niñas y los niños, que son silenciados y sometidos a una «terapia» coactiva

Juan Carlos Ruiz
Juan Carlos Ruiz
Periodista y Licenciado en Ciencias de la Información
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análisis

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Los Juzgados de Vitoria han sido el escenario de la protesta protagonizada por las madres de la Red Resistencia contra el SAP (Síndrome de Alienación Parental), entre ellas Inmaculada Fuentes, la madre que clama ante las instituciones vascas y el Gobierno para que le permitan ver a su hijo menor enfermo de cáncer.

«La Red, que cuenta con el apoyo de más de 60 colectivos, asociaciones, partidos políticos y sindicatos, se constituyó hace 3 años para denunciar y visibilizar las prácticas que se estaban haciendo tanto en los Servicios Sociales como en la Judicatura, aplicando el falso Síndrome de Alienación Parental para retirar custodias. Y ahora denunciamos lo que conlleva de violencia institucional», explica Carmen Sanz, portavoz de la Red Resistencia contra el SAP.

El falso Síndrome de Alienación Parental (SAP) ha llegado a ser utilizado para entregar la custodia de menores a padres acusados y/o condenados por violencia machista o incluso abuso sexual contra los niños y las niñas.

Para referirse a este mal llamado “síndrome” se emplean diversos términos eufemísticos tales como «interferencia marental, instrumentalización materna, obstaculización… Este síndrome, o cualquier otro término con la misma acepción «está siendo esgrimido en numerosos informes por organismos dependientes de la Administración tales como Puntos de Encuentro, equipos psicosociales adscritos a órganos judiciales, Servicios Sociales de base, Servicio de Infancia de Diputación, así como por jueces y juezas como único argumento que justifica arrebatar los hijos e hijas a sus madres», denuncia Sanz.

Aumentan los casos

«Lamentablemente hay muchos casos en los que se ha aplicado el SAP. Ten en cuenta que estaríamos ante la punta del iceberg. Es decir, aquellas personas que ya están en un grado de desesperación que dan el paso adelante de hacer pública su situación. Porque son situaciones que se viven en la soledad. Se les culpabiliza de manipuladoras, de desestabilizadoras, en una cultura dominante patriarcal. Muchos casos se mantienen ocultos. Cada vez son más numerosos los que nos llegan a la Red», señala Sanz.

Piden que no se utilice el SAP en ninguna sentencia, pero tampoco como argumento. «Lo lógico sería que equipos interdisciplinares realmente preparados en psicología infantil, psicología evolutiva, en violencia de género trabajaran con los niños y las niñas que están denunciando esas situaciones. Porque nadie se preocupa de estas niñas y estos niños. No se hace ningún tipo de investigación por ellos para determinar qué es lo que están verbalizando o lo que están mostrando».

Todas las actuaciones obedecerían al mismo patrón: «No se escucha a los niños y niñas, y en su lugar, se culpabiliza a las madres del rechazo que éstos muestran hacia su padre, en ocasiones también agresor. Indudablemente, supone a todas luces, una forma de maltrato institucional hacia las mujeres», apunta Sanz.

Vulneración de derechos humanos

El propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya ha manifestado públicamente que la aplicación del SAP vulnera los derechos humanos de las mujeres y de las niñas y niños, que son silenciadas y sometidas a una «terapia» coactiva. En el mismo sentido se ha posicionado la Asociación Española de Neuropsiquiatría, que denuncia el uso de este síndrome inventado. En definitiva, el SAP no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica.

Hace un mes comparecieron en la Comisión de Derechos Humanos, Infancia y Justicia del Departamento de Justicia, Igualdad y Política Social del Gobierno vasco, tres madres que viven «situaciones judiciales kafkianas» para poner en reconocimiento de los representantes públicos cuál es la realidad que se vive.

«También a través de los grupos políticos de la oposición, fundamentalmente de Podemos y Bildu se presentaron mociones en las Juntas Generales de los tres territorios y se comprometieron por unanimidad de todos los grupos políticos a la nueva aplicación del SAP en los informes que se elaboran desde los Servicios de Infancia y de Familia, a formar a los profesionales en violencia de género e infantil y a analizar todos los informes emitidos por estas instituciones para valorar el alcance que podría haber tenido el uso del SAP», puntualiza Carmen Sanz.

Por último, afirma que «somos conscientes de que los sectores que se oponen al avance de los derechos de las mujeres están presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad (medios de comunicación, política, judicatura, colegios profesionales, educación…). Pero también somos conscientes de que la unidad y la organización son nuestra fortaleza. Hay que hablar de este tema pero no con prejuicios, ideas preconcebidas, ni con unas estructuras culturales que nos hacen daño a todas».

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