Pablo Casado saca pecho de la derrota sin paliativos del Gobierno, ayer en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez pretendía tramitar su decreto de remanentes de los Ayuntamientos para que las corporaciones locales pudieran destinar el superávit de sus arcas públicas a la lucha contra el coronavirus y la oposición le obsequió con un no rotundo. Ello supondrá que consistorios como el de Barcelona no podrán movilizar más de 100 millones de euros en la lucha contra la enfermedad, mientras que Valencia, por poner otro ejemplo, verá bloqueados más de 90 millones, que se dice pronto. En total, más de 15.000 millones (en los próximos años) han quedado inutilizados y ya no podrán ser destinados a programas de emergencia contra la enfermedad. Todo eso se lo deberemos los españoles a Casado, que como él mismo reconoce ha ejercido la “alternativa” liderando una “rebelión de alcaldes” en la que han participado más de 2.800 ediles en toda España. De esta manera, el líder popular se quitaba la máscara, que no la mascarilla, y confesaba abiertamente que una nueva conspiración popular contra Sánchez, en este caso en el mundo municipal, había cuajado.

Lo que ocurrió ayer en el Congreso de los Diputados fue terrible, la peor muestra de cainismo español, y contribuirá a agravar, aún más si cabe, la situación que vive el país. Había que frotarse los ojos viendo cómo sus señorías de la bancada popular aplaudían a rabiar tras conocerse el resultado de la votación que dejaba a millones de españoles sin unos fondos locales esenciales en la lucha contra la pandemia. A Casado, que por lo visto se ha propuesto ganarse a pulso el título de tipo más antipático de España por su constante negativa a arrimar el hombro, se le veía alegre, ufano, satisfecho después de que al Gobierno le hubiese salido mal la jugada. Se estaba regocijando de una derrota gubernamental en toda regla que en realidad era un desastre para el pueblo y sus palmas echando humo entre ardientes aplausos recordaban bastante a las de un pirómano excitado riéndose a carcajadas ante un incendio que avanza sin control.

Para el eterno candidato a la Moncloa, esto ha sido “una victoria del municipalismo” frente al Ejecutivo, que pretendía “confiscar” los ahorros de los ayuntamientos para cubrir “el boquete en la recaudación” y su “mala gestión” del covid-19. A su juicio, nunca en la historia de la democracia a un Gobierno le habían tumbado dos reales decretos en tan breve período de tiempo, de tal forma que “esa derrota histórica lo que demuestra es un grave problema de debilidad de Sánchez y, sobre todo, de arrogancia e incompetencia a la hora de llegar a acuerdos con otras formaciones políticas y otras instituciones”, concluyó despachando la delicada cuestión. Eso sí, de la huelga de médicos en Madrid y del callejón sin salida en el que ha caído la Sanidad pública por las políticas de su delfina Díaz Ayuso no dijo ni media. A Casado los graves problemas del país le quitan cinco minutos de lo que realmente le interesa a él: la conspiración y la conjura permanente contra el Gobierno.

De esta manera, el PP celebraba una pírrica victoria en el peor día para el partido en mucho tiempo, justo cuando el juez encargado del caso Kitchen hacía público su auto en el que considera que “órganos superiores de la Administración General del Estado” pusieron en marcha un “plan parapolicial” con el objetivo de torpedear las investigaciones judiciales por corrupción que acosaban al PP y al Gobierno de Mariano Rajoy.

Resulta complicado explicar cómo el principal partido de la oposición puede alegrarse de que España se haya pegado un tiro en el pie al prescindir de un buen manguerazo de dinero municipal en un momento de emergencia nacional. Lo único claro es que el esperpento de las derechas ibéricas se ha impuesto una vez más, mientras la prensa extranjera ya pone como ejemplo a nuestro país de lo que no se debe hacer en una pandemia, no solo en lo que se refiere a la gestión sanitaria, sino también en lo político. Las luchas cainitas, la falta de unidad (ese arrimar el hombro que nunca llega) y la crispación (una estrategia en la que Casado se ha revelado como un auténtico maestro) están perjudicando gravemente el control de la enfermedad.

A nadie se le escapa que algo ha hecho mal el Gobierno Sánchez para no sacar adelante una medida que filosófica y políticamente no solo era justa sino necesaria. Destinar todos los recursos disponibles a la lucha contra el coronavirus y a gasto social es precisamente lo que se debe hacer en estos momentos y sorprende que las fuerzas políticas municipales no hayan alcanzado a comprenderlo. De alguna manera, el Ejecutivo no ha sabido explicar lo que se pretendía hacer, no ha sido capaz de recabar los apoyos necesarios mediante una negociación previa en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y además se ha empeñado en tramitar la iniciativa por la vía del decreto (una acción política que entrañaba serios riesgos de no prosperar por falta de votos, tal como así ha ocurrido) cuando contaba con otros mecanismos legales para liberar los ansiados 15.000 millones en remanente y superávit municipal. Que las cosas no se han hecho bien lo demuestra el hecho de que algunas voces de Unidas Podemos, principal socio del PSOE en el Gobierno de coalición, han acusado ya a la ministra de Hacienda de actuar con “prepotencia”.

Hoy el resultado de todo ese desaguisado es que el dinero ha volado y los ayuntamientos amanecen sin unos fondos que venían como maná caído del cielo en la lucha contra la enfermedad. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, lamenta que el PP haga “batalla por todo” y que algunos piensen que es una buena oportunidad para hacer carrera política. Entre ellos está Casado, que sigue fiel a aquella vieja máxima de Cristóbal Montoro: “Que caiga España que ya la levantaremos nosotros”.

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1 Comentario

  1. Total que PSOE-UP y Teruel existe tienen razón el resto que son mayoría absoluta no. Este digital es incapaz de informar por lo que de verdad está pasando y que afecta a la mayoría del pueblo, como es y no informa de:
    Somos líderes en la UE en : Paro juvenil, mas del 41% – 1 de cada 10 personas que forman la UE es española, en cambio 1 de cada 3 parados de la UE está en España – Líderes en contagios de covid 19 mas de 500.000 – Líderes en personal sanitario infectado – líderes en muertos en residencias de ancianos y LIDERES en el hundimiento del PIB es decir de cabeza a la ruina.
    Pero aquí en d16 se trata de hacer oposición a la oposición, alardear sus trapos sucios y no mencionar la realidad actual de este país. Señores de d16 me gustaría que informaran vds, de la cruda realidad que nos está llevando a la ruina

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