Que el pueblo dominicano quiere un cambio tras los 16 años de gobiernos del PLD es un hecho que reflejan las encuestas y que se demostró ya en las elecciones municipales del mes de marzo. Sin embargo, Luis Abinader no puede dormirse en los laureles porque el oficialismo tiene en su mano algo de lo que él carece: los resortes del Estado. Tengan por seguro que no es ninguna locura que los utilizarán aún más de lo que ya lo están haciendo.

Julio César López, candidato del PRM por la circunscripción número 3 de Europa, afirmó a Diario16 que «el gobierno y su candidato han querido aprovechar los reiterados estados de emergencia como su único recurso político, en donde el confinamiento es sui generis, donde los ciudadanos salen por el día a trabajar y buscarse la vida y se confinan en la noche, donde el candidato oficialista realiza una abrumadora campaña electoral camuflada en ayuda social etiquetada de su propaganda, pero no se permite el activismo, sin embargo, pienso que lo único que han logrado es posponer su fulminante derrota».

En la encuesta publicada por Diario Libre, se indica que Abinader obtendría una abrumadora victoria sobre Castillo. En concreto, la distancia entre ambos candidatos es de 27 puntos. En un proceso electoral con las condiciones normales todo indicaría que el PRM ganaría los comicios sin problema. Ni siquiera una posible suma de votos de última hora entre Castillo y Leonel Fernández superarían a Abinader. Sin embargo…, el PLD tiene a su disposición todo el aparato de propaganda y los recursos del Estado para intentar dar un vuelco, por las buenas o por las malas, a una situación teóricamente irreversible.

El PRM tiene en la actualidad de controlar, no sólo a sus contrincantes, sino a sus propios votantes que en una situación como la que se está viviendo en la actualidad podrían no dudar en vender por 10.000 pesos su cédula electoral. Lo mismo podría decirse de los delegados de las mesas. No se puede olvidar jamás cómo, en anteriores comicios, hubo actas electorales que favorecieron al candidato no oficialista que terminaron en el río y no se computaron.

Por otro lado, el propio Luis Abinader, en esta recta final, debe tener mucho cuidado con la financiación de su campaña, de quién recibe dinero, a quién representan las personas que se acerquen a él porque, en cualquier momento,  en medio de la euforia que pueden generar los resultados de los sondeos, tanto de los publicados por los medios como los que pueda manejar de manera interna el PRM, se puede caer en la tentación de querer forzar la campaña. Imagínense ustedes cómo afectaría al candidato perremista si se conociese que una partida de la financiación de su campaña provenía, por ejemplo, del narcotráfico. Sería demoledor y abriría la puerta a otros 4 años más de gobierno del PLD…, con lo que eso implicaría al pueblo dominicano.

En la actualidad, Gonzalo Castillo es un gato acorralado, y eso es muy peligroso, sobre todo cuando tiene a su disposición todo el aparato del Estado. Ya se pudo comprobar cómo camiones con el logotipo de la Junta Central Electoral entraban en uno de los centros de campaña del PLD, cómo se produjeron graves manipulaciones de las boletas en las elecciones municipales de febrero que obligaron a posponerlas. Mucho cuidado, por tanto, con las máquinas que recogen el voto automatizado, compradas a la empresa española Indra, porque lo que sucedió en febrero puede volver a ocurrir. Lo dijimos en un artículo anterior y lo repetimos ahora: el 5 de julio, tengan mucho cuidado con las plantas hidroeléctricas porque pueden volver a dar sorpresas. 

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