izquierda

Vivimos semanas convulsas en el seno de los partidos de izquierda, principalmente en Andalucía, donde la irrupción de la extrema derecha ha hecho tambalear los cimientos -que creíamos asentados- de todos los logros y desarrollos sociales conseguidos hasta el momento, con especial incidencia en la Lucha de Género y Memoria Histórica.

Esta irrupción, propiciada por la clara escisión más radical del Partido Popular en beneficio del fascismo contemporáneo que nos es coetáneo, ha generado en los partidos de la izquierda, y en mayor medida en el Partido Socialista, un profundo efecto rebote en el sentido de infundir en la ciudadanía la idea de que la derecha más conservadora y radical es el anticristo, al que hay que temer y al que no hay ni que nombrar, vaya a ser que le demos publicidad y engatusen a más ciudadanos incautos.

Esa desafortunada y poco acertada estrategia del miedo, que podría funcionar perfectamente en sociedades subdesarrolladas o en épocas pasadas de mayor obscurantismo formativo de la sociedad, es la hoja de ruta que han tomado los líderes de los partidos que están llamados a coger el bastón de oposición en el Parlamento de Andalucía.

Pero centrándome en el Partido Socialista, creo que es momento de una profunda reflexión en el seno del partido en Andalucía. Un partido que, de un modo paulatino, ha ido perdiendo fuerza en los últimos comicios celebrados y que no ha sabido interpretar unas señales inequívocas sobre una tendencia que ha marcado el fin de la burbuja en la que vivía instalado. Y ante esta tesitura, no cabe otra alternativa que recapacitar, pasando, necesariamente, por la motivación que han tenido los jóvenes de la izquierda -que representa el socialismo- hacia la abstención.

Por ello, es cuanto menos llamativo, que la línea de defensa mostrada por Susana Díaz ante los vagos resultados electorales cosechados sea la de atacar a los partidos de extrema derecha y solicitar un pacto de constitucionalistas. El sentimiento crítico, que debería ser básico en un partido llamado a enarbolar la bandera de la ideología de la izquierda moderna y socialdemócrata, desgraciadamente brilla por su ausencia en esta magnífica tierra bañada por la luz y el sol. Al final, el PSOE andaluz ha ganado las elecciones y ello está propiciando que el análisis real de la situación de la izquierda en Andalucía esté contaminado y viciado, careciendo de cualquier elemento objetivo que pueda ayudar a paliar la situación actual. Pero créanme, no existe mayor defensa de los derechos y las libertades sociales de una tierra que mantener una izquierda fuerte, unida y talentosa.

Y es que, en Andalucía, cada vez es mayor la brecha que existe entre la clase política generada en torno al Partido Socialista y la ciudadanía a la que espera representar, con una mayor incidencia en la juventud, donde el talento ha sido excluido de un modo tan expreso y evidente que hace sangrar la conciencia de clase. El joven político andaluz, por regla general y salvo contadas excepciones, sólo conoce el movimiento partidista dentro de su organización y aspira llegar a algún cargo de poder toda vez que ha promocionado dentro de la escala piramidal y jerárquica impuesta por el “Aparato”. No importa el talento, por norma general quienes llegan lejos lo hacen por su paciencia, insistencia y carencia de sentido crítico, cobrando del partido desde tempranas edades y sentando las bases de una auténtica carrera política a través de la profesionalización de las ideas. En consecuencia, a medida que pasan los años, el Partido Socialista pierde fuelle en Andalucía y ello, sin ningún género de dudas, está provocado por la falta de motivación del electorado joven, que no cree en un mensaje excesivamente artificioso y repetido hasta la saciedad y que no cumple con la expectativa creada en consonancia a una ideología que, en el caso andaluz, se ha desnaturalizado. A resumidas cuentas, no pueden representar a la juventud quienes no conocen sus inquietudes.

A mi juicio, el Partido Socialista en Andalucía debería proponerse no sólo “explicar el mensaje”, sino también atraer y reclutar talento joven que dinamice y potencie un proyecto inclusivo que cuaje entre una generación que, no lo olvidemos, puede ser la mejor preparada de nuestra historia y a la que en numerosas ocasiones, demasiadas, no se tiene en cuenta. Es muy preocupante que esta generación, que en la mayoría de los casos se ha formado gracias a las magníficas medidas sociales nacidas e impulsadas por la insistencia socialista, ahora den la espalda a un partido que debería ser garante de todo aquello a lo que aspiran. Entiendo que el mejor ejercicio que puede realizar el socialismo en beneficio del progreso y el desarrollo de una tierra tan castigada como la Andaluza es la autocrítica que construya puentes y de la que nazca la ilusión del presente y del futuro. La juventud no es irresponsable ni necia, la juventud de izquierdas, simplemente, está huérfana de referentes y donde existe una carencia, ya saben, nace una oportunidad.

Cada vez está más claro que las mayorías absolutas son circunstancias del pasado en la medida que el bipartidismo muere. Por lo tanto, si el Partido Socialista desea seguir gobernando en las instituciones es requisito sine qua non que se comiencen a perfilar políticas inclusivas que propicien los pactos más saludables para la izquierda que representa el socialismo. Por el contrario, atacar a VOX sin contraponer un proyecto sólido es errar en el mensaje y caer precisamente en la trampa orquestada por la derecha. No hay que tener miedo a extrema derecha porque siempre ha estado y siempre ha sido votada bajo unas siglas u otras. El verdadero problema radica en que los ciudadanos de izquierdas no se han sentido representados por la propuesta yerma y hueca ofrecida por el socialismo. Y a eso, si hay que temerle.

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Soy de Pegalajar, un pueblo de Sierra Mágina en la provincia de Jaén, donde la cultura del agua y el AOVE se funden en un mar frías aguas que descienden por tierras centenarias excavadas en la roca. Millennial porque mi nacimiento pilló en esas primeras fechas del año 87 del siglo pasado y Abogado por absoluta vocación de servicio a la Justicia. Escribo artículos de opinión en varios medios por el simple hecho de disfrutar de un derecho que antaño tan caro fue pagado. Me gusta escribir y disfrutar el regalo de la vida, acompañado siempre de una buena música y una gran sonrisa.

2 Comentarios

  1. después de casi 40 años que se dice pronto, qué es lo que esperan estas criaturas, como el PRI en MEXICO 40 años dando por el ano a los mismos de siempre?

  2. vamos anda ! dice la izda y saca no solo al PP$:e sino a la susanita que ha entregado el poder al PP
    desop de hacer lpo miso que rahoy en su cortijo
    ademas este no es la debiloidad, sino la confusion que crea la derecha

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