Foto: Agustín Millán.

La presidenta (e.f.) del Consejo Económico y Social (CES) y secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT, Mari Carmen Barrera, ha manifestado que ante los cambios económicos, sociales y laborales “hay que repensar el concepto de ayudas a la comida, y las fórmulas para ponerlas en práctica, y cómo hacer compatible organización del trabajo y calidad de vida de las personas que trabajan”. Un debate que atañe “a los interlocutores sociales, a la negociación colectiva y a la regulación laboral”.

Mari Carmen Barrera ha hecho estas declaraciones en la inauguración del Desayuno Debate: “Las ayudas a la comida en el ámbito laboral”, organizadas por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) de UGT y la Asociación Española de Empresa de Vales de Comida y Otros Servicios. Un acto en el que han participado, entre otros, el Secretario General de UGT-Madrid, Luis Miguel López Reíllo, y el Presidente de la UPTA, Eduardo Abad.

Durante el debate se ha puesto de manifiesto el gran impacto social que tienen las medidas fiscales que puedan fomentar las ayudas a la comida para los trabajadores, tanto por cuenta ajena como por cuenta propia. Específicamente se ha resaltado el efecto que, la exclusión de los vales de comida de la base de cotización puede tener en la creación de empleo, con la previsión de más de 14.400 nuevos puestos en el sector de la hostelería. En la actualidad, a través de los vales de comida se sirven más de 60 millones de menús al año.

La situación que se estableció en el año 2013 sobre la cotización a la Seguridad Social de las ayudas a la comida ha supuesto la desaparición de miles de pequeños establecimientos dedicados al menú diario. Sobre todo, ha tenido un gran impacto negativo en los establecimientos más frecuentados por los trabajadores en el área de los polígonos industriales, los restaurantes de carretera y los pequeños establecimientos hosteleros de zonas de oficina. En total en estos últimos años se han perdido cerca de 25.000 establecimientos regentados por autónomos.

“La exclusión de los vales de comida de la base de cotización puede tener en la creación de empleo, con la previsión de más de 14.400 nuevos puestos en el sector de la hostelería”

El impacto económico de las modificaciones que pretendemos llevar a cabo supondría unos 1.240 millones de euros, según el estudio presentado por la Asociación Española de Empresas de Vales de Comida y Otros Servicios.

Si tenemos en cuenta esta catastrófica situación del sector de la pequeña restauración y lo aderezamos con la falta de medidas que se deberían haber tomado para paliar parte de esta tremenda pérdida de empleo autónomo, nos encontramos con un escenario de futuro nada alentador.

Desde nuestra organización hemos venido pidiendo un cambio en el tratamiento que desde la agencia tributaria se hace a los gastos de comida de los de trabajadores personas físicas, hemos tratado de modificar el artículo 13 de la Ley de medidas urgentes de trabajo autónomo, sobre las deducciones a las que los autónomos personas físicas tienen derecho y que por falta de claridad en la legislación no se pueden aplicar.

Esta que debería ser una de las medidas que pudiera reestablecer el crecimiento del sector aún no ha sido desarrollada, al igual que el cambio normativo adecuado para que las ayudas a la manutención de los trabajadores dejen de ser tomados como un elemento que este sujeto a cotización en Seguridad Social o al menos se busquen herramientas legislativas que reactiven a través de bonificaciones tributarias a las empresas que decidan utilizar este beneficio social.

Las ayudas a la comida están presentes en el día a día de muchas personas

La presidenta (e.f.) ha destacado que traer al CES este asunto es “favorecer el diálogo entre los agentes sociales y debatir sobre un asunto que incide en la vida cotidiana de quienes trabajan y en la organización de la actividad empresarial”.

Así, “las ayudas a la comida están presentes en el día a día de la vida de muchas personas, tienen importantes efectos en la actividad de las empresas que prestan este tipo de servicios y también guarda relación con la organización del tiempo de trabajo”.

Es un tema laboral, porque las ayudas a la comida pueden verse como una compensación al trabajador, por gastos derivados de la organización del trabajo. Es, también, un tema social y económico, porque las fórmulas de articular esta compensación tienen que ver con los usos sociales y con las prácticas de desarrollo de las transacciones económicas. “Por tanto, se trata de una cuestión que tiene una gran incidencia en el entorno laboral, social y económico”- ha dicho.

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