El ser preciso es un saber cuál es el camino delimitado y atendido de la inteligencia. El ser preciso es, en el fondo, un imprescindible darse a entender sobre lo que se va tratando o se va hablando. El ser preciso es, sin truculencias, el hacer racional o equilibrado tu decir o tu lenguaje o tu comunicación desde un principio.Y eso es, en claro, ¡sí!, un renunciar a las posibilidades de la confusión desde que ya intentas comunicar algo, es por mor de aportar bien a la sociedad un no dar pie a que los demás se malinformen o se confundan por ti, por tu ineludible responsabilidad.

Pero, para ser preciso, por obligado siempre hay que no utilizarse inteligentemente ciertos instrumentos del pensamiento:

— Las sinrazones.

— Los calificativos inexactos.

— Las descontextualizaciones irresponsables o inútiles.

En eso, cuando una persona quiere ser precisa, lo que ha de hacer por obligación racional es no alimentar o no amparar a sinrazones o, mejor dicho, no ayudar a prejuicios-tópicos, sean los que sean.  Y así lo ha de hacer siempre, sin engaños o sin estúpidas justificaciones. Porque, la verdad, es que en la sociedad, a pesar de que muchos no deben dejar que entren sinrazones, sucede que erróneamente dejan y dejan entrar miles de miles de sinrazones, ¡sí!, incluso en los cerebros de muchos premios Nobel o intelectuales que van de sabios al mismo tiempo que pisotean hasta la mínima dignidad de Galileo. En fin, la sociedad tiene un entramado de pillerías inmorales que casi no terminará nunca, ni aún terminando el insoportable sufrir del decirlo.

En un pensar en luz-bien, la concreción-precisión es el único sentido inteligente que permite ése indicar el error exacto que se quiere resolver o remediar, asimismo permite el saber cuál es la injusticia entre tantas que se quiere arreglar en la sociedad. ¡Exacto!, pues si tú quieres poner algún remedio a algún mal o error o cacaos mentales en la sociedad, pues haz de ser preciso, sí o sí, en cualquier caso.

No obstante, la precisión per se tiene su único camino o dignidad; y no cualquier seudoprecisión o capricho o pedantería vale. Eso es, no más torpezas, no nos engañemos, para que sobreviva la precisión todas las ambigüedades sobran, todos los eufemismos sobran, todas la estupideces políticamente correctas sobran, y todas las caras duras que dirigen la sociedad desde algún poder sobran.

¡Claro!, estoy ya muy hartísimo de escuchar ésa estupidez de “eso lo dijo desafortunadamente”; porque nadie dice algo por fortunas, sino únicamente por su responsabilidad intelectiva o social o ética.  Ahí lo exacto y lo decente sería decir “ eso lo dijo errónea o irresponsablemente”, y nada más o punto y pelota. También, al respecto, se dicen y se dicen miles de frases (hechas) que solo confunden porque miserablemente siempre buscan la bonita aprobación de los demás,  ¡sí!, de lo que gusta, de lo que lame el culo a algún poder, de lo que maltrata al bien o a la misma digna inteligencia, ¡sí!, de lo que obedece a todas las tonterías increíblemente preestablecidas. Pues se adaptan a una inaprobable retórica (en sinrazón).

En resumidas cuentas, pocos dicen algo en concreto, ¡pocos!, porque han empezado pilleja o irresponsablemente no precisando lo que dicen; y muchas veces solo por causa de que interesadamente nada les interesa lo que deben decir y, ya por el contrario, demasiado sí les interesa lo que les da la gana (por mor de donde la espalda pierden su casto nombre) y regana de decir.

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3 Comentarios

  1. Pena de artículo con errores gramaticales.
    Estoy de acuerdo con el texto pero, claro, para dar clases hay que ser profesor

    • A DESGRACIA (porque únicamente es desgracia sucia de lo que dice):
      ¿Dónde están esos errores?
      Si tú acusas, tendrás que demostrar o indicar qué acusas CON DECENCIA y con fundamento cerebral primero, ¡a ver si te enteras al fin en tu mismo yo!
      (otra cosa es que a una palabra le falte una letra por error, ¡no por gramátca!
      Te tomo la palabra: En tu texto, ya falta el punto final que es gramaticalmente fundamental. Y tu segunda frase es incorrecta-necia en argumentación racional. ¡Serás burro/a siempre, siempre!, te lo aseguro.
      –¡Ah!, por digna verdad, he releído mi artículo y está GRAMATICALMENTE PERFECTÍSIMO, sin un solo error, ¡ni uno! La última frase, que está entre paréntesis, es una frase muy conocida, no mía; o sea, yo no la he construido gramaticalmente, ¡no!, sino la he transcrito mal sobrándole una «n»). Yo no sé de dónde tú has sacado tu decir ése, ¡será que estás borracho/a como una cuba o algo parecido!

  2. A DESGRACIA (porque únicamente es desgracia sucia de lo que dice):
    ¿Dónde están esos errores?
    Si tú acusas, tendrás que demostrar o indicar qué acusas CON DECENCIA y con fundamento cerebral primero, ¡a ver si te enteras al fin en tu mismo yo!
    (otra cosa es que a una palabra le falte una letra por error, ¡no por gramátca!
    Te tomo la palabra: En tu texto, ya falta el punto final que es gramaticalmente fundamental. Y tu segunda frase es incorrecta-necia en argumentación racional. ¡Serás burro/a siempre, siempre!, te lo aseguro.

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