De izq a dcha, Dulce María Moreno, Laura Estévez, Pablo Trapero.

Diez millones de personas en España son jóvenes de entre 16 y 35. Este colectivo es uno de los más castigados por los efectos de la crisis en cuanto a empleo y su correspondiente implicación en las posibilidades de emancipación. Desde 2008, esta precariedad ha provocado que la maternidad se retrase dos años, hasta los 31 años de media.

Estos datos demográficos son algunas de las conclusiones que aporta el Informe sobre la “Situación sociolaboral de la Juventud en España 2018-2019”, elaborado por el Departamento Confederal de Juventud de USO.

En cuanto al empleo, las cifras del paro han mejorado ligeramente con respecto a 2018 aunque siguen muy lejos de las tasas de 2003, cuando nació el otro límite de esta generación, los jóvenes de 16 años . No obstante, «todas las edades y sexos continúan por encima de la tasa general de paro, salvo los hombres de entre 30 y 34 años. Y son especialmente dramáticas hasta los 24 años, pero sobre todo entre los 16 y 19 años. Ahí, uno de cada dos jóvenes que intenta incorporarse al mundo laboral está en paro, con una cifra mayor para las mujeres», ha explica Pablo Trapero, responsable del Departamento Confederal de Juventud del sindicato.

Los menores de 35 años suponen casi el 40% del total de personas en paro. En cifras globales, se ha rebajado desde 2018 en 100.000 personas. Sin embargo, no quiere decir que todas hayan encontrado empleo, pues las generaciones que se incorporan son cada vez menos numerosas que las que pasan a edad plenamente adulta. «De hecho, ha bajado el paro, pero también el número de activos, en un 0,43%, al contrario de la tendencia de los adultos, donde sí aumenta la tasa de actividad. Sí se ha recuperado ligeramente la ocupación, pero en un 1,5%, frente al 2,38% global. La leve recuperación de datos del mercado laboral llega más atenuada a los jóvenes», ha lamentado Trapero.

Con respecto a la formación de nuestros jóvenes, «efectivamente, es la generación mejor formada de la historia, pero, aun así, soportan más precariedad que los jóvenes de décadas anteriores, cuyos salarios aún no han superado. Casi todos trabajan en el sector servicios, castigado por norma general con peores salarios y horarios. Y, además, a pesar de estar mejor formados, vemos cómo el paro de los titulados superiores ha subido entre los menores de 30 años, y también los de formación profesional superior entre 25 y 29 años. De todas formas, estar formado otorga mayor oportunidad de encontrar un empleo, como se ve en las altas tasas de paro de quienes no tienen la secundaria», ha expuesto Dulce María Moreno, secretaria de Formación Sindical e Igualdad de USO.

“Se busca emancipación”

El problema no está sólo en el paro, sino que existe un alto índice de contratación parcial. «Y arguyen como principal motivo de esa parcialidad el no haber encontrado un empleo a jornada completa, no porque estuvieran buscando ese tipo de jornada. En cuanto a las mujeres de 25 a 34 años, ya hay una incidencia de la maternidad en su jornada parcial obligada, un yugo que sufren las mujeres desde su juventud», ha denunciado Moreno.

¿Qué falla entonces para que exista una barrera tan grande entre formarse mucho y acceder con garantías al mercado laboral? Moreno ha afirmado en este sentido que «solo el 0,18% de los contratos que se firmaron en este primer semestre son de formación. Es un tipo de contrato que, con sus características actuales, no cumple con su función real, que es insertar a los jóvenes en el mundo del trabajo. Debe potenciarse ligado al último tramo de los estudios, potenciarse efectivamente la formación dual con más plazas. Además, deben fomentarse las políticas de Garantía Juvenil, que no estén supeditadas a fondos europeos y que se publiciten entre los interesados, que tienen un amplio desconocimiento de su utilidad y un alto porcentaje de fondos se pierde cada año».

Igualmente, ha añadido otras medidas para jóvenes, en este caso, relacionadas con la emancipación: «además de sueldos bajos y temporalidad, el precio de la vivienda es un hándicap para la emancipación de nuestros jóvenes. Necesitamos un parque de viviendas de alquiler tasado que permitan esa emancipación. Hoy por hoy, se da la paradoja de que es un poco más barato comprar que alquilar, pero tampoco esto está al alcance de la juventud: no se pueden hipotecar 40 años si ni siquiera saben dónde van a conseguir una estabilidad laboral».

El resultado es que «solo el 19% de los menores de 29 años puede independizarse del hogar familiar, con regiones incluso por debajo del 17%. Teniendo en cuenta que el precio medio de alquiler en España es de 862 euros al mes, resulta ilusorio para personas que no son ni mileuristas. Por eso en USO hemos elegido ‘Se busca emancipación’ como lema de este 12 de agosto», ha concluido Pablo Trapero.

2 Comentarios

  1. Y, si los problemas son económicos, ¿por qué las clases más acomodadas tienen menos hijos que las clases más humildes? Esta pregunta ya se la hacían los médicos y sociólogos europeos de hace más de un siglo, dejando en evidencia que la interpretación «popular» de la baja natalidad como una consecuencia de los problemas económicos está profundamente equivocada. Basta leer las conferencias que pronunciaba el doctor Marañón en los años veinte. Los periodistas, los políticos y los «intelectuales» (!) siguen prefiriendo no darse por enterados.

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