Este verano seco que estamos viviendo en España ha provocado que gran parte de los embalses estén bajo mínimos y las pocas precipitaciones puntuales que hemos tenido tampoco han ayudado mucho a que estos se recuperen, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Las próximas precipitaciones se esperan para los meses de octubre y noviembre, momento clave sobre todo para los embalses de la Confederación Hidrográfica del Duero, que es una de las que más afectadas por la falta de agua. Según una información del Ministerio de Medio Ambiente “Estamos en una situación de sequía meteorológica que supera periodos de sequía anteriores y de los últimos 20 años”.

La sequía meteorológica es histórica, el verdadero problema llegará cuando se convierta en sequía hidrológica, que es la insuficiencia de recursos hídricos para abastecer la demanda existente. Los embalses almacenan actualmente 24.607 hectómetros cúbicos de agua, pero han disminuido en la última semana en 593, que es el 1,1% de la capacidad total de los embalses.

La reserva del Cantábrico Occidental es la que se encuentra con más capacidad por el momento, con un 81,3%, siguiéndole de cerca la del Cantábrico Oriental, con un 74%. En cuanto a los que están sufriendo más la falta de precipitaciones, nos encontramos con el Segura a 18%, el Júcar a 29% y el Duero a 36% de su capacidad. La última sequía con cifras alarmantes comenzó en enero de 1990 y duró 49 meses. En este gráfico se representan las precipitaciones desde 1981 hasta la actualidad:

Hay que tener en cuenta que, aunque las precipitaciones superan a las normales en una amplia franja que abarca desde Castellón hasta el este de Andalucía y en las Islas Baleares, éstas se produjeron en momentos muy puntuales, por lo que no supusieron un incremento significativo en las reservas.

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