Atardecer en la Playa de la Victoria. Foto: Flickr

Una hilera de personas aguardaba el pasado domingo para acceder a la playa de Santa María del Mar de Cádiz. Teniendo en cuenta la pleamar, la extensión de la playa y que el aforo en el arenal para mantener la distancia de seguridad era de 3.648 personas, muchos gaditanos y gaditanas tuvieron que ser pacientes para una acción tan cotidiana como la de ir a la playa en verano. Esta situación insólita desapareció coincidiendo con la bajada de la marea, ante la atenta mirada de los agentes de la Policía Local, que están encargados de controlar el acceso a las playas en este estado de excepción.

Si bien acudir a la playa forma parte de la idiosincrasia gaditana, parece que la Asociación de Empresarios de la Hostelería de la provincia de Cádiz (Horeca) solo ve reclamo turístico. Por eso, “ante los sucesos acaecidos durante la tarde del domingo”, adelantaba La Voz de Cádiz, desde la federación de empresarios se ha pedido al Ayuntamiento que ser reserve una parte mínima del aforo de las playas con menor capacidad -y más demandadas- de la capital, como Santa María del Mar y La Caleta, para los clientes de los hoteles. En este sentido, el presidente de la patronal, Antonio de María ha explicado que «si Santa María del Mar tiene un aforo para 4.000 personas, pensamos que, por ejemplo, el Hotel Puertatierra podría tener asignadas un total de 200 plazas para sus clientes».

Kichi: «Ni se os ocurra»

Esta medida se ha solicitado para los establecimientos próximos a estas dos playas, que pudieran verse desbordadas sobre todo durante los fines de semana. Asimismo, el responsable de la Asociación de Hoteleros de la provincia de Cádiz, Stefaan de Clerck, mostró su conformidad con Horeca a La Voz De Cádiz y espetó que «es importante fidelizar a nuestros clientes porque hacen un desembolso económico muy importante en nuestra provincia. Sería muy recomendable reservar una zona de la playa para los hoteles, sobre todo, de cara a los fines de semana, que es cuando más se saturan las playas».

Por su parte, el colectivo contra la turisficación Calle Viva, ha indicado que «Convertir la ciudad en el resort particular de los asociados de Horeca nos parece la gota que colma el vaso. La enfermiza dependencia al turismo del lobby hotelero y hostelero gaditano, no les hace temblar la mano a la hora de atropellar el derecho al disfrute de la ciudadanía de nuestro bien más preciado, para entregárselo a sus clientes, proponiendo la privatización de un bien que es de todos y todas para buscar buscando su ambiciosa rentabilidad y crecimiento en un sector que está expulsando a los vecinas y vecinos de nuestros barrios, generando condiciones de precariedad, afectando principalmente a las mujeres, y que conviven con contratos basura, limpiando habitaciones por 3 euros la hora, cobrando en negro o sin estar dados de alta todas las horas que trabajan».

El Ayuntamiento de Cádiz responde: Playas de «uso y disfrute gratuito» frente a «propuestas privatizadoras»

Tras la propuesta de la patronal, el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cádiz, Demetrio Quirós, afirmó que «abogará siempre» por mantener las playas de la ciudad de «uso y disfrute libre y gratuito» para la ciudadanía frente a «propuestas privatizadoras». Además, defendió como repuesta «el sentido público y abierto del espacio natural» y rechazó «la intención de la patronal hostelera de reservar parte del aforo de las playas para los clientes de hoteles». De igual modo, Quirós invitó a Horeca a «olvidar» este tipo de propuestas, «que nunca tendrán amparo en este Equipo de Gobierno», porque, además, «fomentan una sensación de turismo invasivo frente al turismo sostenible y de convivencia que es por el que trabajamos desde el Ayuntamiento de Cádiz».

Por su parte, el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’ recordó en redes sociales que, en el pasado mandato, «la derecha tuvo una ocurrencia parecida». Por eso le dice a Horeca lo mismo que dijeron entonces: «No. Ni se os ocurra». Kichi también aclaró que la playa, refiriéndose a la de Cádiz, «no va a tener bañistas de primera o de segunda dependiendo del dinero». Y añadió: «La playa no va a entrar en ese chantaje, con excusa de la crisis, para que se convierta en un coto privado». Porque, a su juicio, «no se trata solo de nuestras playas, sino de una forma en la que entendemos la vida y lo comunitario».

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