La gravedad de la crisis económica provocada por la pandemia del Covid19 ha provocado un cambio en las relaciones entre las clases dominantes y el poder político. En la cumbre convocada por la CEOE pudo comprobarse cómo los banqueros, los presidentes del IBEX35 y los representantes empresariales lanzaban un mensaje de advertencia a Pablo Casado y Santiago Abascal respecto al frentismo contra el actual Ejecutivo. Los dos líderes de la oposición han creado un clima de crispación que se está trasladando al pueblo y que no tiene más fin que derribar al actual Gobierno por las buenas o por las malas. Ahí están los mensajes de las páginas cercanas a Vox, donde escriben dirigentes del partido ultra, donde se está pidiendo, incluso, que el rey encabece un golpe de Estado.

Sin embargo, las clases dominantes se han dado cuenta de que no puede salirse de esta crisis sin un escenario político marcado por el acuerdo y el consenso, es decir, lo contrario a lo que están haciendo desde la derecha y la ultraderecha.

Carlos Torres, presidente del BBVA, dijo que “Esto lo tenemos que hacer todos unidos y con consenso. Autoridades, partidos, sindicatos, ciudadanos, empresas…”. Juan Roig (Mercadona): “Es el momento de trabajar todos juntos por la reactivación económica”. Jordi Gual (CaixaBank): “Tarea [que la economía rebote] en la que debemos participar todos con un espíritu de unidad, encontrando un equilibrio entre posibles rebrotes y que la economía vuelva a funcionar”. Pablo Isla, presidente de Inditex, también ha incidido en el tema al expresa que «nos enfrentamos a una gran crisis para la que no hay soluciones mágicas ni fáciles, y de la que hay que salir buscando consensos lo más amplios posibles, con base en el diálogo social”. Unidad de todos los partidos para salir de esta mediante un fuerte compromiso y consenso sin alharacas innecesarias, estridencias o insultos continuados.

Otro golpe duro a la estrategia de la crispación del PP y de Vox lo dio el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, en una entrevista en la que afirmó claramente que salvar a las personas y al tejido productivo se había hecho de manera correcta. Es decir, todo lo contrario a lo que está afirmando Pablo Casado.

Sin embargo, no son sólo las clases dominantes españolas las que han censurado gravemente la estrategia de la confrontación sino que las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez han sido alabadas tanto por la Comisión Europea como por el Fondo Monetario Internacional, dos instituciones supranacionales que no se caracterizan, precisamente, por ser «comunistas».

Es evidente que las diferentes patronales, la banca y las clases dominantes pretenden que vuelvan a ser las clases medias y trabajadoras las que paguen la factura de esta crisis, como ya ocurrió en 2012. Sin embargo, las advertencias a Casado y Abascal fueron tan nítidas y claras que los dos líderes políticos tendrán que tomar nota porque, en realidad, lo que les han puesto encima de la mesa ha sido una orden de trabajo. Ya se sabe, si no hacen caso, su futuro político estará en serio peligro. No tienen más que recordar lo que le ocurrió a Albert Rivera por no cumplir con las indicaciones de las clases dominantes tras las elecciones generales.

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