Estaba cantado y lo sabíamos todos. Desde el momento en que Daniel Ricciardo , la carísima apuesta de la escudería Renault, decidió abandonar el proyecto de los coches amarillos y apostar por el de los coches naranja, los McLaren, la guillotina comenzó a engrasarse en Renault, Y el gran pichabrava, si nos permiten la expresión, de Cyril Abiteboul comenzó a sentir un cosquilleo extraño en el cuello.

¿Van a cortarme la cabeza?

Por supuesto que te la van a cortar Ctrillo, pero antes te vas a ganar un tatuaje, para que quede bien claro que el fichaje de Daniel Ricciardo había sido perfecto, y solo tú has fallado.

Y ha caído la guillotina, la cabeza de Abiteboul rueda sobre la alfombra de los recuerdos, y una implacable patada en el culo le ha sacado de Renaut de modo definitivo, a pesar de que se había dicho que la patada iba a ser en dirección al cielo y le iban a dar un puesto aún más importante dentro de la marca de automóviles. Falso lo segundo, verdadero lo primero.

El puesto se lo ha quedado Davide Brivio, el puesto al mando de la escudería Fórmula 1,que ahora se llamará Alpine y no Renault. Brivio tiene a las espaldas un montón de éxitos en el mundo de las motos. Se dice que Fernando Alonso ha tenido algo que ver con su nombramiento, pero de los rumores alrededor de la carpa del Gran Circo uno no puede fiarse demasiado, aunque siempre es entretenido escucharlos.

Y hablando de rumores también suena una guillotina engrasándose -sin prisa- en Ferrari. Si Abiteboul no estuvo a la altura de las esperanzas puestas en él, Mattia Binotto, tampoco. Porque si en 2019 hubiese gestionado el equipo con valor e inteligencia muy probablemente Charles Leclerc habría podido ganar el mundial. No fue así. Le han dejado de líder durante el año en el infierno de Ferrari y probablemente tendrá todavía su oportunidad en la temporada 2021, pero la guillotina ya está preparada y dibujada como el cokpit de un piloto de fórmula uno para el tamaño exacto de su cuerpo, de su cuello.

Los coches aún no han empezado a correr, pero los movimientos subterráneos vuelan por debajo de los pies de payasos, acróbatas e ingenieros. Entretenidos estamos mientras los motores parecen estar durmiendo, señoras y señores. Disfrutemos de ello.

Tigre tigre.

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