Las realidades que se viven en el Barrio de Sant Sarria Gervasi y en el de la Trinitat pertenecen a mundos diferentes.

Las medidas de confinamiento selectivo impuestas en Madrid, teniendo en cuenta los focos de contagio, ponen el foco en la incidencia de la Covid-19 en los barrios más pobres de las grandes ciudades. Que la Covid-19 afecta más a las zonas pobres de la ciudad de Barcelona lo demuestran los datos. Según un estudio publicado durante el verano elaborado de manera conjunta por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria (IDIAP Jordi Gol) se revelaba la marcada diferencia en el impacto de la Covid-19 en los distintos barrios de la ciudad. El distrito de la ciudad que tiene una media de renta más baja es el de Nou Barris. Durante el pico de la pandemia este distrito, poblado casi en su totalidad por clase obrera, registró una incidencia de casos de Covid-19, dos veces y media más alta que el distrito con la media de renta más alta de la ciudad: Sarria Sant Gervasi.

Vivir confinados

La Trinidad es uno de los barrios que pertenece al distrito más pobre de la ciudad: Nou Barris. Allí, los vecinos de la Calle Pare Pere del Pulgar se han constituido en una plataforma para defender sus derechos ante el inminente derribo de sus viviendas. Estas edificaciones oscilan entre los 40 y 50 metros cuadrados. Pedro Vargas es uno de los vecinos y miembro de la plataforma de afectados. “Durante el confinamiento en casa éramos tres”, explica Pedro a Diario 16. Aunque, han habido momentos en los que han llegado a ser cinco personas viviendo en los 45 metros que tiene su vivienda. “Durante un tiempo también vivían con nosotros mi hijo mayor y mi nuera, pero esto no es nada. Tengo unos vecinos que son siete personas viviendo en un piso igual que el nuestro”, cuenta.

Medidas complicadas

La crisis de la Covid-19 ha originado dos medidas sanitarias que se han podido gestionar de manera diferente por los habitantes del área metropolitana de Barcelona según sus barrios de residencia. La primera es el confinamiento de los ciudadanos y la segunda la cuarentena en caso de dar positivo o de haber mantenido contacto directo con un positivo de Covid-19.

En ambas situaciones el tipo de vivienda, su estado y su ubicación juegan un papel determinante no solo para el efecto de las medidas en sí, sino también en la dificultad a la hora de aplicarlas

Pasear en 45 metros cuadrados

Cuando se vive en una vivienda con un único espacio común las cosas se complican si uno se tiene que quedar encerrado en casa. ”Los conflictos ocurren principalmente porque uno quiere hacer una cosa y el otro otra”, relata Pedro que ese era el problema de los días más exigentes del confinamiento. El piso en el que vive Pedro con su familia no tiene balcon algo que aumenta sobremanera la sensación de encierro. “Se hacía difícil aguantar. Yo salía a tomar el aire a un pasillo de uso común que da al aire libre”. Pero Pedro se encuentra con un problema añadido. Su diabetes le convierte en persona de alto riesgo. Además de que los médicos le tienen aconsejado pasear. “Me dicen que camine, pero ya me dirás los paseos que puedo dar en un piso de 45 metros cuadrados”, sentencia.

En el caso de que alguno de los miembros de la familia tuviese que guardar un periodo de cuarentena sería inviable mantener la distancia de seguridad. “Mantener dos metros de distancia entre los miembros de la familia en nuestro comedor es imposible”, afirma.

Zona rica

Si nos trasladamos ahora al barrio de Sarrià Sant Gervasi nos encontramos con una situación bien diferente. Este barrio es el que tiene una mayor renta per capita de la ciudad, el que tiene una menor tasa de desempleo y el que tiene una mayor proporción de títulos universitarios. Pero volviendo al tema de las dimensiones y del estado de las viviendas: las diferencias son  igual de significativas.

Así da gusto

En la página Web de Idealista solo dos viviendas superan los 100 metros cuadrados en el barrio de La Pau, Badalona. población situada en la periferia barcelonesa. En el caso de Sarrià Sant Gervasi tenemos un número algo más grande. Un total de 6, pero que en este caso superan los 1000 metros cuadrados. La diferencia en metros cuadrados y en el estado de las fincas es evidente, pero es que a estos datos hay que añadirle el número de personas que viven en cada vivienda, que es proporcionalmente mayor mientras más pequeña es la vivienda y mientras esta está en peor estado de conservación.

La diferencia

La situación es perfectamente imaginable a la hora de pasar semanas confinados en un espacio y en otro. Así como la posibilidad de pasar un periodo de cuarentena sin poner en riesgo al resto de habitantes de la vivienda. Vivir en un piso de la Calle Amadeo Vives del barrio de La Pau de 42 metros cuadrados sin balcón es bien diferente a vivir en uno de la calle Calvany del barrio de Sarrià Sant Gervasi con 174 metros cuadrados y con una maravillosa terraza. Ambas viviendas estarían sobre la media de tamaño en uno y otro barrio respectivamente; y ambas reflejan la tremenda desigualdad que se vive dentro de las grandes ciudades españolas.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre