Libertad de expresión, pero hasta cierto límite. Al menos eso es lo que parece que ahora impera en Ferraz, donde quieren poner límite, a través de la mano dura de Adriana Lastra, a opiniones personales de primeras espadas y ministros para evitar polémicas internas como las que ha generado la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, cuando se mostró partidaria de prohibir los toros y la caza.

Lastra, que hoy no es la cara más amable en la dirección federal del PSOE con sus propios compañeros, ya ha advertido que es necesario evitar levantar ampollas, como ocurrió con las declaraciones de la ministra Rivera, entre otros compañeros de partido y líderes de comunidades autónomas.

Mientras cada día surgen las críticas sobre el papel que asume Adriana Lastra, que incluso prácticamente deja de saludar a compañeros de escaños y partidos con los que hasta la llegada del PSOE al Gobierno tenía una excelente relación.

«Nosotros hablamos con hechos. En unas semanas nueva ley de caza pactada con la federación. Hay más de 100 ganaderías de reses bravas en Extremadura. Por algo será. La mejor Escuela Taurina. La primera Feria del Toro», escribió en su cuenta en Twitter el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara, días después de los comentarios de Ribera.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, incluso escribió una carta a la ministra para expresarle su preocupación tras escucharle y trasladarle la importancia no sólo económica sino medioambiental que la caza tiene para el ecosistema en esta autonomía.

 

Ábalos

El secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se comprometió a hacer llegar el mensaje verbalizado por Lastra a sus compañeros del Consejo de Ministros. Durante su intervención también reflexionó sobre la conveniencia de realizar el Consejo de Ministros en Barcelona el próximo viernes 21.

El titular de Fomento trasladó a sus compañeros de partido su temor a que las protestas de grupos radicales independentistas contra la reunión del Ejecutivo en Barcelona llegara al punto de dificultar en exceso la llegada de los miembros del Gobierno al punto previsto para el encuentro, la Casa Llojta de Mar.

Lastra no intervino para dar su opinión tras escuchar a Ábalos, pero al día siguiente, cuando el ministro hizo pública esa opinión, se desmarcó en nombre del PSOE de las palabras del titular de Fomento, que enmarcó en una simple reflexión personal en voz alta.

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